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sábado, 24 de octubre de 2026

LICOR DE COCO ESTILO MALIBU

 



Licor de Coco, estilo Malibú

Un licor dulce y aromático que evoca los sabores del Caribe. El ron blanco se impregna del aroma del coco y se combina con un delicado toque de vainilla para conseguir una bebida tropical, suave y agradable.


Ingredientes

  • 250 ml de ron blanco
  • 50 g de coco rallado seco, del utilizado en repostería
  • ½ vaina de vainilla abierta por la mitad o 3 gotas de esencia de vainilla
  • 100 ml de agua
  • 100 g de azúcar blanco

Preparación

Vierte el ron blanco en un tarro de vidrio limpio con tapa hermética. Añade el coco rallado y la media vaina de vainilla abierta longitudinalmente. Si utilizas esencia de vainilla, resérvala para el final.

Cierra el tarro y deja macerar durante 15 días en un lugar fresco y oscuro, agitando suavemente cada dos o tres días.

Transcurrido ese tiempo, filtra la preparación con un colador de malla fina y después con un filtro de café o una tela fina. Deja que el líquido atraviese el filtro sin forzarlo demasiado, para evitar que pasen partículas y grasa del coco.

Prepara el almíbar calentando el agua con el azúcar y removiendo hasta que se disuelva por completo. Retira del fuego y deja enfriar totalmente.

Retira la vaina de vainilla, si la has utilizado, y mezcla el ron aromatizado con el almíbar frío. Si has elegido la esencia de vainilla, añádela ahora. Remueve bien y vierte el licor en una botella limpia.

Guárdalo en la nevera, protegido de la luz, y agítalo suavemente antes de servir si fuera necesario.







Consejo de Mapi

El coco seco aporta un sabor intenso, pero puede dejar cierta turbidez debido a su contenido graso. Para obtener un licor más limpio, deja reposar la mezcla filtrada en frío y vuelve a filtrarla si aparece una capa grasa o sedimentos.

GINEBRA AZUL

 



Ginebra azul

Una ginebra de un azul intenso y sorprendente, obtenida mediante la infusión de flores de guisante azul. Una preparación sencilla y vistosa que transforma el aspecto de la ginebra sin necesidad de añadir colorantes artificiales.


Ingredientes

  • 1 litro de ginebra blanca
  • De 10 a 15 flores secas de guisante azul (Clitoria ternatea)

Preparación

Vierte la ginebra en un frasco de vidrio limpio, si no dispones de espacio suficiente en la botella original.

Añade las flores secas, cierra el recipiente y deja infusionar a temperatura ambiente durante 2–4 horas. El alcohol comenzará a extraer el pigmento azul casi de inmediato.

Comprueba el color durante la infusión y retira las flores cuando alcance la intensidad deseada. No es necesario prolongar el tiempo si ya has conseguido el tono que buscas.

Filtra la ginebra con un colador fino o un filtro de café para retirar por completo las flores.

Devuelve la ginebra a su botella original, limpia y seca, y ciérrala bien.







Consejo de Mapi

El color dependerá de la calidad de las flores y de su intensidad. Si añades unas gotas de limón a una pequeña cantidad de ginebra azul, observarás cómo cambia hacia tonos violetas o rosados por efecto de la acidez. Haz la prueba en una copa aparte para conservar azul el resto de la botella.

LICOR DE PIÑA CARIBEÑO ESTILO MALIBÚ PINEAPPLE

 



Licor de Piña Caribeño, estilo Malibu Pineapple

Un licor dulce y aromático que evoca el sabor de los trópicos. El ron blanco se impregna del aroma de la piña y se combina con un almíbar ligero, dando lugar a una bebida de marcado carácter frutal y un delicado toque especiado.


Ingredientes

  • 250 ml de ron blanco
  • 150 g de piña fresca, cortada en dados pequeños, o piña en conserva bien escurrida
  • 100 ml de agua
  • 100 g de azúcar blanco
  • Una pizca muy pequeña de canela o nuez moscada (opcional)

Preparación

Coloca la piña en un tarro de vidrio limpio y machácala ligeramente con una cuchara para ayudar a liberar sus jugos.

Añade el ron blanco y, si deseas utilizarlo, una pizca muy ligera de canela o nuez moscada. Cierra el tarro y deja macerar entre 7 y 10 días en un lugar fresco y oscuro, agitando suavemente cada dos días.

Transcurrido ese tiempo, cuela la preparación con un colador fino para retirar los trozos de fruta. Después, pásala por un filtro de café o una tela fina para eliminar los restos de pulpa.

Prepara el almíbar calentando el agua con el azúcar hasta que se disuelva por completo. Retira del fuego y deja enfriar totalmente.

Mezcla el ron aromatizado con el almíbar frío y remueve hasta integrar ambos líquidos.

Vierte el licor en una botella limpia, ciérrala y consérvala en la nevera, protegida de la luz.







Consejo de Mapi

Si utilizas piña en conserva, escúrrela muy bien antes de añadirla al ron. La piña fresca ofrece un aroma más natural, mientras que la de conserva aporta un perfil más dulce. El filtrado puede necesitar paciencia para retirar los restos de pulpa.

LICOR DE SANGRE DEL DRAGON

 



Licor de Sangre del Dragón (Granada y Pitaya)

Un licor de color fucsia intenso, afrutado y exótico, inspirado en los sabores y paisajes de Canarias. La granada y la pitaya roja se unen en una combinación llamativa que recuerda a la sangre de un dragón y convierte este licor en una preparación tan vistosa como original.


Ingredientes

  • 1 litro de vodka o aguardiente neutro
  • Los granos de 2 granadas maduras
  • 1 pitaya roja (fruta del dragón)
  • 250 g de azúcar
  • 250 ml de agua

Preparación

Pela la pitaya y corta la pulpa roja en dados. Separa los granos de las granadas, retirando las membranas blancas.

Coloca ambas frutas en un tarro de vidrio amplio y añade el vodka o aguardiente neutro. Comprueba que la fruta quede completamente cubierta por el alcohol y cierra el recipiente.

Deja macerar entre 10 y 12 días en un lugar fresco y oscuro, agitando suavemente el tarro de vez en cuando.

Transcurrido ese tiempo, prensa ligeramente la fruta para extraer su jugo y filtra la mezcla con un paño limpio o un filtro adecuado, hasta retirar los restos de pulpa y semillas.

Prepara un almíbar calentando el agua con el azúcar, removiendo hasta que se disuelva por completo. Deja enfriar totalmente.

Mezcla el alcohol infusionado con el almíbar frío y remueve para integrar ambos líquidos. Prueba el resultado y, si lo deseas más dulce, ajusta el almíbar poco a poco.

Emb otella en una botella limpia, ciérrala bien y conserva el licor en la nevera, protegido de la luz.







Consejo de Mapi

Para conservar mejor el bonito color de este licor, guárdalo siempre en una botella oscura o en un lugar donde no reciba luz directa. La intensidad del fucsia dependerá de la variedad y madurez de la pitaya roja.

LICOR DE AZAHAR

 



Licor de azahar

Un licor de delicado perfume floral, elaborado con flores de azahar maceradas en orujo. Su aroma evoca la floración de los naranjos y aporta un carácter especial a esta preparación casera.


Ingredientes

  • 100 g de flores de azahar frescas, aptas para uso alimentario
  • 250 g de orujo
  • 250 g de azúcar blanco
  • 250 ml de agua

Preparación

Revisa las flores de azahar y retira cualquier resto de hojas o impurezas. Si necesitan lavarse, hazlo con suavidad y sécalas bien.

Coloca las flores en un tarro de vidrio limpio y con cierre hermético. Añade el orujo, cierra el recipiente y deja macerar durante 10 días en un lugar fresco y oscuro, agitando suavemente cada pocos días.

Transcurrido el tiempo de maceración, prepara el almíbar calentando el agua con el azúcar y removiendo hasta que se disuelva por completo. Retira del fuego y deja enfriar totalmente.

Filtra el orujo aromatizado con un colador fino o una gasa limpia para retirar las flores.

Mezcla el alcohol infusionado con el almíbar frío y remueve hasta integrar ambos líquidos.

Vierte el licor en una botella de vidrio limpia, ciérrala bien y déjalo reposar unos días para que se integren los aromas. Consérvalo en la nevera, protegido de la luz.







Consejo de Mapi

El azahar tiene un perfume intenso y delicado. Para conservar su aroma, utiliza flores frescas y limpias y evita prolongar la maceración más allá del tiempo indicado, ya que podría aparecer un matiz amargo.

GINEBRA ROSA CASERA

 



Ginebra rosa casera

Una ginebra de tonos rosados y aroma afrutado, en la que las frambuesas aportan su color, su perfume y un toque dulce que suaviza los matices de la ginebra tradicional.


Ingredientes

  • 700 ml de ginebra seca
  • 350 g de frambuesas frescas
  • 150 g de azúcar blanco

También puedes utilizar fresas o una mezcla de frutos rojos, teniendo en cuenta que el sabor y el color variarán según la fruta elegida.


Preparación

Lava las frambuesas con cuidado y sécalas muy bien. Colócalas en un tarro de vidrio limpio, de al menos 1,5 litros de capacidad, y añade el azúcar.

Vierte la ginebra sobre la fruta y cierra el recipiente herméticamente. Agítalo suavemente para comenzar a disolver el azúcar.

Guarda el tarro en un lugar fresco y oscuro durante 2–3 semanas. Durante la primera semana, agítalo suavemente una vez al día para favorecer la disolución del azúcar y la extracción del color y el aroma de las frambuesas.

Transcurrido ese tiempo, filtra la preparación con un colador fino para retirar la fruta. Después, pásala por un filtro de café o una tela fina si deseas un resultado más limpio.

Con ayuda de un embudo, vierte la ginebra rosa en botellas limpias y ciérralas bien. Consérvala en la nevera, protegida de la luz.







Consejo de Mapi

Las frambuesas aportan un tono rosado muy atractivo y un aroma delicado. Para conseguir un resultado más limpio, deja escurrir la mezcla sin presionar demasiado la fruta y realiza un segundo filtrado si quedan partículas. El color puede variar con el tiempo, por lo que es preferible conservar la ginebra protegida de la luz.

LICOR DE MELISA O TORONJIL

 



Licor de melisa o toronjil

Un licor de aroma herbal y delicadamente cítrico, elaborado con hojas frescas de melisa. La maceración extrae sus notas aromáticas y, una vez mezclado con el almíbar, da lugar a una bebida de sabor dulce y carácter vegetal.


Ingredientes 


  • 500 ml de aguardiente neutro o vodka de al menos 40 % vol.
  • 250 ml de agua
  • 150 g de azúcar
  • La piel de 1 limón, solo la parte amarilla (opcional)
  • Una pizca de nuez moscada, unos clavos de olor o unas semillas de cilantro (opcional)
  • 40grs de hojas de melisa o toronjil

Preparación

Lava las hojas de melisa con cuidado y sécalas muy bien.

Colócalas en un tarro de vidrio limpio con cierre hermético y añade el aguardiente o vodka. Si deseas incorporar la piel de limón o alguna de las especias, agrégala también, procurando no excederte para que no oculte el aroma delicado de la melisa.

Cierra el recipiente y deja macerar durante 20–30 días en un lugar fresco y oscuro, agitando suavemente una vez por semana.

Una vez transcurrido el tiempo de maceración, filtra el líquido con un colador fino o una gasa limpia para retirar las hojas y los restos vegetales.

Prepara el almíbar calentando el agua con el azúcar a fuego suave y removiendo hasta que se disuelva por completo. No es necesario dejarlo hervir. Retira del fuego y deja enfriar totalmente.

Mezcla el líquido macerado con el almíbar frío y remueve para integrar ambos preparados.

Vierte el licor en una botella de vidrio limpia, ciérrala y déjalo reposar entre 10 y 15 días para que los sabores se armonicen. Consérvalo en la nevera, protegido de la luz.






Consejo de Mapi

La melisa tiene un aroma suave que merece protagonismo. Si decides añadir limón o especias, utiliza cantidades discretas para que el resultado conserve su carácter herbal y fresco.

LICOR DE PITAHAYA O FRUTA DEL DRAGON

 



Licor de fruta del dragón o pitahaya

Un licor de aspecto exótico y delicado aroma afrutado, en el que la pitahaya aporta su característico color y la lima añade una nota fresca que realza su sabor suave.


Ingredientes

  • 500 g de pulpa de pitahaya, preferiblemente roja o rosa
  • 500 ml de vodka o tequila blanco
  • 150 ml de agua
  • 150 g de azúcar blanco
  • El zumo de media lima

Preparación

Pela la pitahaya, corta la pulpa en dados y colócala en un tarro de vidrio limpio y amplio.

Vierte el vodka o el tequila blanco sobre la fruta, procurando que quede completamente cubierta. Cierra el recipiente y deja macerar entre 10 y 15 días en un lugar fresco y oscuro, agitando suavemente cada dos días.

Una vez transcurrido el tiempo de maceración, filtra la preparación con un colador fino para retirar los trozos de fruta. Después, pásala por un filtro de café o una tela fina para eliminar los restos de pulpa y las pequeñas semillas. Si es necesario, repite el filtrado.

Prepara el almíbar calentando el agua con el azúcar y removiendo hasta que se disuelva por completo. Retira del fuego y deja enfriar totalmente.

Mezcla el alcohol infusionado con el almíbar frío y añade el zumo de media lima. Remueve para integrar todos los ingredientes.

Pasa el licor a una botella limpia, ciérrala y déjala reposar en la nevera durante 24–48 horas antes de consumirlo.






Consejo de Mapi

La pitahaya roja o rosa aporta un color más intenso que la variedad de pulpa blanca. Para conservar mejor su tonalidad, guarda el licor protegido de la luz. El filtrado debe hacerse con paciencia, sin presionar demasiado la pulpa si buscas un resultado más limpio.

LICOR DE TOMILLO

 



Licor de tomillo

Un licor de aroma intenso y carácter herbal, elaborado mediante la maceración del tomillo fresco en aguardiente. El almíbar suaviza sus notas aromáticas y el reposo permite que los sabores se integren, dando lugar a una bebida de marcado carácter mediterráneo.


Ingredientes

  • 1 litro de aguardiente u orujo blanco
  • 65 g de hojas y flores de tomillo fresco
  • 500 ml de agua mineral
  • De 300 a 550 g de azúcar blanco, según el dulzor deseado
  • Una ramita de canela, un trocito de piel de limón o una pizca de nuez moscada (opcional)

Preparación

Limpia el tomillo fresco y sécalo muy bien con un paño limpio. Colócalo en un tarro de vidrio amplio con cierre hermético.

Vierte el aguardiente u orujo blanco sobre el tomillo y, si lo deseas, añade uno de los aromatizantes opcionales. Cierra el recipiente y deja macerar entre 10 y 20 días en un lugar fresco y oscuro, agitando suavemente cada pocos días.

Transcurrido el tiempo de maceración, filtra el líquido con un colador fino o una tela limpia para retirar los restos de la planta.

Prepara el almíbar calentando el agua con el azúcar a fuego suave y removiendo hasta que se disuelva por completo. Retira del fuego y deja enfriar totalmente.

Mezcla el aguardiente aromatizado con el almíbar frío y remueve hasta integrar ambos líquidos.

Vierte el licor en botellas de vidrio limpias, ciérralas bien y déjalas reposar en un lugar oscuro durante uno a tres meses para que los aromas se armonicen.






Consejo de Mapi

El tomillo tiene un aroma potente, por lo que conviene no abusar de los ingredientes aromáticos adicionales. Si decides añadir canela, limón o nuez moscada, utiliza solo uno de ellos para que el tomillo siga siendo el protagonista.

VERMUT CASERO

 



Vermut casero

Preparar vermut en casa es jugar con los aromas del vino, los cítricos, las especias y las hierbas que le dan su personalidad. El ajenjo aporta el característico fondo amargo, mientras que la naranja, el limón, la canela y el resto de los botánicos construyen un conjunto aromático que se completa con el dulzor del caramelo y un toque de alcohol.


Ingredientes

  • 1 litro de vino blanco seco, tipo Pinot Grigio, Airén o Macabeo
  • 100 ml de brandy, ginebra o vodka
  • 1cucharadita de ajenjo seco
  • La cascara de 1 naranja
  • La cáscara de 1 limón
  • ½ ramita de canela
  • 2 estrellas de anís
  • 4 vainas de cardamomo, ligeramente machacadas
  • 4 clavos de olor
  • ½ cucharadita de manzanilla seca
  • 1 pellizco de romero seco
  • Unas bayas de enebro
  • 3 cucharadas soperas de azúcar blanco

Elaboración

Introduce el ajenjo, las cáscaras de naranja y limón, las especias y las hierbas en una bolsa de gasa apta para uso alimentario o en un filtro grande adecuado para la maceración.

Coloca la bolsa en un recipiente de cristal limpio y hermético, vierte el vino blanco y cierra bien. Guarda el recipiente en un lugar fresco, seco y protegido de la luz. Deja macerar entre 15 y 30 días, agitando suavemente cada dos o tres días.

Transcurrido el tiempo, retira la bolsa de botánicos y filtra el vino con un filtro de café o una tela fina apta para uso alimentario, hasta eliminar los restos sólidos.

Para preparar el caramelo, pon el azúcar en una sartén a fuego medio, sin añadir agua. Deja que se funda y adquiera un tono dorado oscuro, vigilándolo para evitar que se queme. Retira la sartén del fuego y deja que baje ligeramente la temperatura antes de incorporar, con mucha precaución y en pequeñas cantidades, un poco del vino macerado. El caramelo puede salpicar y producir quemaduras; añade el líquido despacio y sin acercar la cara.

Remueve hasta disolver el caramelo y deja que la mezcla se enfríe. Incorpórala al vino filtrado y añade los 100 ml de brandy, ginebra o vodka. Mezcla bien y vierte el vermut en una botella limpia, cerrándola herméticamente.

Déjalo reposar tapado en la nevera durante una semana para que los aromas se integren. Sírvelo bien frío, con un cubito de hielo, una rodaja de naranja y, si te gusta el contraste, una aceituna rellena.






Consejo de Mapi

El secreto de un buen vermut está en el equilibrio: ningún aroma debería imponerse sobre los demás. Conviene ser especialmente prudente con el ajenjo, ya que una cantidad medida por volumen no permite conocer con exactitud la tuyona que contiene. Para una receta destinada a conservarse y compartirse, es preferible utilizar una formulación de botánicos alimentarios con cantidades verificadas y mantener el vermut refrigerado.

LICOR DE CAFE ESTILO TIA MARIA

 



Licor de café y vainilla, estilo Tía María

El café intenso, el dulzor del azúcar y el aroma de la vainilla se unen en este licor casero, de sabor profundo y carácter cálido. El té negro aporta un matiz ligeramente astringente y completa el color oscuro de la preparación. Es una versión casera inspirada en el conocido licor de café, ideal para servir después de una buena comida o para disfrutar en pequeñas copas.


Ingredientes

  • 200 ml de ron dorado o añejo
  • 150 ml de café espresso o café de filtro muy fuerte
  • 3 bolsitas de té negro
  • 150 g de azúcar blanco o moreno
  • 500 ml de agua
  • 1 cucharada (15 ml) de esencia o extracto de vainilla

Elaboración

Pon los 500 ml de agua a calentar. Cuando rompa a hervir, retira el recipiente del fuego, introduce las bolsitas de té negro y deja reposar durante 10 minutos.

Retira las bolsitas y desecha el té. Vierte la infusión en un cazo, añade el azúcar y el café fuerte. Calienta a fuego medio-bajo, removiendo hasta que el azúcar se disuelva por completo. No es necesario que hierva de nuevo.

Retira del fuego y deja enfriar completamente la mezcla.

Cuando esté fría, incorpora el ron y la esencia o el extracto de vainilla. Remueve bien para integrar todos los ingredientes.

Filtra el licor con un colador fino o un filtro de café para retirar cualquier residuo y viértelo en una botella de vidrio limpia y apta para uso alimentario.

Cierra la botella y consérvala en el frigorífico. Agita suavemente antes de servir si fuera necesario.






Consejo de Mapi

Utiliza un café de sabor intenso y evita que la infusión de té repose más tiempo del indicado, para que su amargor no domine el conjunto. Si empleas azúcar moreno, obtendrás un matiz más acaramelado. Al llevar café preparado y agua, conserva este licor refrigerado y prepara cantidades moderadas; no debe considerarse estable a temperatura ambiente sin una formulación y un proceso de conservación validados.

ICOR DE FRITAS DEL BOSQUE

 



Licor de frutas del bosque

Las frutas del bosque reúnen una mezcla de aromas, colores y sabores que da lugar a un licor lleno de matices. Las frambuesas, las moras, los arándanos y las fresas aportan su personalidad a la maceración, mientras que la canela añade un fondo cálido y especiado. Después de un mes de reposo, la fruta habrá cedido buena parte de su color y aroma al alcohol, que se suavizará con un almíbar preparado en casa.

Ingredientes

  • 200 g de frutas del bosque: fresas, frambuesas, moras, arándanos o cerezas, frescas o congeladas
  • 400 ml de vodka, aguardiente neutro o ron blanco
  • 200 ml de agua
  • 200 g de azúcar blanco
  • 1 ramita de canela

Elaboración

Lava las frutas frescas y sécalas cuidadosamente. Si utilizas fresas o cerezas grandes, trocéalas para facilitar la extracción de sus jugos. Si empleas fruta congelada, deja que se descongele antes de comenzar.

Introduce las frutas en un frasco de cristal limpio y con cierre hermético. Añade la ramita de canela y vierte el alcohol, procurando que la fruta quede bien cubierta.

Cierra el frasco y guárdalo en un lugar fresco, seco y protegido de la luz durante 30 días. Agítalo suavemente una vez por semana para favorecer la maceración.

Transcurrido ese tiempo, cuela la preparación con un colador para retirar los trozos de fruta. Después, filtra el líquido con una gasa fina o un filtro de café para eliminar los restos más pequeños. La transparencia final dependerá de la fruta y del filtrado.

Para preparar el almíbar, pon el agua y el azúcar en un cazo y calienta a fuego medio, removiendo hasta que el azúcar se disuelva por completo. Deja hervir suavemente unos minutos y retira del fuego. Espera a que el almíbar se enfríe por completo.

Mezcla el alcohol filtrado con el almíbar frío y remueve hasta integrar bien ambos líquidos.

Pasa el licor a una botella de vidrio limpia, ciérrala y déjalo reposar unos días en el frigorífico antes de probarlo.

Consejo de Mapi

Puedes combinar las frutas según la temporada o aprovechar una mezcla de frutos rojos congelados. Procura que la canela no domine el sabor de la fruta. Como este licor lleva agua y almíbar y no se ha validado su estabilidad a temperatura ambiente, consérvalo refrigerado y prepara cantidades moderadas.

LICOR DE PAPAYA

 



Licor de papaya

La papaya, con su pulpa jugosa y su sabor dulce y delicado, también puede convertirse en un licor casero lleno de matices. La maceración permite que el alcohol recoja sus aromas y, después, el almíbar suaviza el conjunto. Una ramita de canela o una estrella de anís pueden aportar un toque especiado, aunque también se puede dejar que la fruta sea la verdadera protagonista.


Ingredientes

  • 500 g de papaya madura, pelada y sin semillas
  • 500 ml de vodka o aguardiente neutro de buena calidad
  • 250 g de azúcar blanco
  • 250 ml de agua
  • 1 ramita de canela o 1 estrella de anís (opcional)

Elaboración

Pela la papaya, retira las semillas y corta la pulpa en cubos. Introdúcela en un frasco de cristal limpio, apto para uso alimentario y con cierre hermético.

Vierte el vodka o el aguardiente sobre la fruta, procurando que quede bien cubierta. Si deseas aromatizar el licor, añade en este momento la ramita de canela o la estrella de anís.

Cierra el frasco y guárdalo en un lugar fresco y protegido de la luz durante un mínimo de 15 días. Agítalo suavemente cada dos días para favorecer la extracción de los aromas.

Transcurrido el tiempo de maceración, cuela la preparación con un colador fino para retirar la pulpa. Después, filtra el líquido con un filtro de café o una gasa fina para eliminar los restos más pequeños. Reserva el alcohol aromatizado.

Para preparar el almíbar, pon el agua y el azúcar en un cazo a fuego medio. Remueve hasta que el azúcar se disuelva por completo y deja hervir suavemente unos minutos. Retira del fuego y deja enfriar por completo.

Mezcla el alcohol filtrado con el almíbar frío y remueve hasta integrar ambos líquidos.

Pasa el licor a una botella de vidrio limpia, ciérrala y déjalo reposar una semana en el frigorífico antes de servirlo, para que los sabores se armonicen.






Consejo de Mapi

La papaya madura aporta un aroma delicado que conviene no ocultar con demasiadas especias. Si decides añadir canela o anís, utiliza solo una de ellas. Como este licor lleva agua y almíbar y no se ha validado su estabilidad a temperatura ambiente, consérvalo refrigerado.

jueves, 22 de octubre de 2026

ENSALADA TELDE

 



Ensalada de Telde

En la cocina canaria hay platos que no necesitan grandes complicaciones para ganarse un sitio en la mesa. Esta ensalada de Telde reúne ingredientes sencillos en una combinación fresca y colorida: lechuga crujiente, tomate, pepino, millo dulce, aceitunas, atún y huevo duro. Todo se completa con un buen aceite de oliva virgen extra y un toque de vinagre de Jerez, para disfrutar de una ensalada ligera y sabrosa, perfecta para los días cálidos de Gran Canaria.


Ingredientes

  • ½ lechuga
  • 150 g de millo dulce (maíz)
  • 1 tomate maduro
  • 1 trozo de pepino
  • 80 g de aceitunas
  • Huevos duros
  • 1 lata de atún en aceite o al natural
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre de Jerez
  • Sal








Elaboración

Lava bien la lechuga, el tomate y el pepino. Corta la lechuga en juliana fina y el tomate y el pepino en rodajas.

Cuece los huevos en agua hasta que estén duros. Déjalos enfriar, pélalos y córtalos en rodajas o cuartos.

Escurre el millo dulce y las aceitunas si tienen líquido de conservación. Abre la lata de atún y escurre el líquido.

Coloca la lechuga como base en una fuente o ensaladera. Distribuye por encima el tomate, el pepino, las aceitunas, el millo dulce y el atún desmenuzado. Termina colocando los huevos duros.

En un vaso pequeño, mezcla el aceite de oliva virgen extra, el vinagre de Jerez y la sal, batiendo con un tenedor hasta integrar el aliño.

Vierte el aliño sobre la ensalada justo antes de servir.







Consejo de Mapi

Prepara la ensalada con los ingredientes bien frescos y añade el aliño en el último momento. Así la lechuga conservará su textura crujiente y cada ingrediente mantendrá su sabor.

CARNE MECHADA AL ESTILO CANARIO

 



Carne mechada al estilo canario

En Canarias, los guisos de carne tienen ese encanto de la cocina hecha sin prisas, con un buen sofrito y el aroma de las especias impregnando cada bocado. Esta carne mechada se cocina hasta quedar tierna, se desmenuza y vuelve al caldero para empaparse de una salsa sabrosa de tomate, vino y comino. Es de esos platos que ganan con el reposo y que sirven igual para una comida en familia que para rellenar un buen bocadillo o unas empanadillas caseras.


Ingredientes

  • 1 kg de carne de ternera (falda, aleta, vena o redondo)
  • 1 cebolla grande
  • ½ pimiento verde
  • ½ pimiento rojo
  • 3 dientes de ajo
  • 2 tomates grandes maduros
  • ½ vaso de tomate frito
  • 1 vaso de vino blanco
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 2 hojas de laurel
  • 2 clavos de olor
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta negra
  • Agua para la cocción





Elaboración

Salpimienta la carne. En un caldero grande o una olla exprés, calienta un chorro de aceite de oliva y dora la pieza por todos sus lados. Retírala y resérvala.

En la misma olla, añade agua, una hoja de laurel y una pizca de sal. Incorpora la carne y cuécela hasta que esté tierna. En una olla exprés, calcula aproximadamente 30-40 minutos desde que alcance presión; en un caldero tradicional, unas 2 horas, dependiendo de la pieza. Comprueba siempre que esté bien tierna antes de retirarla.

Saca la carne y reserva el caldo de cocción. Cuando se haya enfriado lo suficiente para manipularla, desmenúzala con las manos o con ayuda de dos tenedores.

En otro caldero, calienta un buen chorro de aceite de oliva. Añade la cebolla picada, los pimientos cortados en trozos pequeños y los ajos machacados. Sofríe a fuego medio hasta que las verduras estén tiernas y ligeramente doradas.

Incorpora los tomates triturados y el tomate frito. Cocina durante unos 5 minutos, removiendo para que se integren los ingredientes.

Añade el pimentón dulce, el comino, los clavos de olor y la otra hoja de laurel. Remueve brevemente para que las especias desprendan su aroma sin que se queme el pimentón.

Vierte el vino blanco y deja que hierva durante unos minutos para que se evapore el alcohol.

Agrega la carne desmenuzada y mezcla bien con el sofrito. Incorpora poco a poco 2 o 3 vasos del caldo reservado, hasta que la carne quede bien impregnada de salsa.

Tapa el caldero y cocina a fuego lento durante 20-30 minutos, removiendo de vez en cuando para que la carne absorba los sabores y la salsa se reduzca. Si se seca demasiado, añade un poco más de caldo.

Prueba y rectifica de sal si es necesario. Deja reposar antes de servir.

Esta carne mechada se puede disfrutar sola, acompañada de papas sancochadas, dentro de un bocadillo o como relleno de empanadillas.






Consejo de Mapi

Si puedes prepararla de víspera, mejor todavía. El reposo permite que la carne absorba el sabor del sofrito y las especias, y la salsa queda más ligada y sabrosa.

PULPO CON MOJO HERVIDO

 



Pulpo con mojo hervido

En la cocina canaria, el pulpo se disfruta de muchas maneras, pero cuando se acompaña de un mojo caliente, cargado de ajo, hierbas aromáticas, aceite y vinagre, se convierte en un plato lleno de carácter. El hervor final permite que el pulpo se impregne de todos esos sabores y llegue a la mesa acompañado de unas buenas papas sancochadas, como manda la cocina de casa.


Ingredientes

  • 1 o 2 pulpos, con un peso total aproximado de 1,2 kg
  • 1 cabeza de ajos
  • 2 cucharadas soperas de pimentón dulce
  • 1 puñado de tomillo
  • 1 puñado de orégano
  • 2 hojas de laurel
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre de vino
  • Un poco de agua
  • Pimienta picona o puta de la madre, al gusto (opcional)
  • Sal gorda
  • 2 papas por persona







Elaboración

Pon agua a hervir en un caldero con sal gorda y una hoja de laurel. Cuando hierva, introduce el pulpo. Si utilizas un caldero tradicional, puedes asustarlo tres veces, sumergiéndolo y sacándolo del agua antes de dejarlo dentro para su cocción definitiva.

Cuece hasta que esté tierno. El tiempo dependerá del tamaño y del método de cocción; comprueba el punto pinchando la parte más gruesa. Escurre el pulpo, deja que se temple un poco y córtalo en rodajas.

Pela los dientes de ajo y ponlos en un vaso batidor o un mortero. Añade el pimentón dulce, el tomillo, el orégano, la pimienta picona si deseas un toque picante, la sal gorda, un buen chorro de vinagre de vino, aceite de oliva virgen extra y un poco de agua. Tritura o maja hasta obtener un mojo homogéneo.

Vierte el mojo en un caldero limpio y añade la hoja de laurel restante. Incorpora el pulpo troceado y calienta a fuego medio hasta que comience a hervir. Deja que dé un hervor suave durante un par de minutos, removiendo con cuidado para que el pulpo se impregne del mojo.

Mientras tanto, cuece las papas con agua y sal hasta que estén tiernas. Escúrrelas.

Sirve el pulpo caliente, acompañado de las papas sancochadas y con el mojo por encima.





Consejo de Mapi

Prepara el mojo con un buen aceite de oliva virgen extra y añade el vinagre poco a poco, para encontrar el equilibrio entre la acidez, el ajo y las hierbas. El pulpo debe quedar tierno y bien impregnado de la salsa, sin prolongar innecesariamente el hervor final.

LOMO MECHADO DE AGAETE

 



Lomo mechado de Agaete (Gran Canaria)

En la cocina de Gran Canaria, los guisos de carne forman parte de esa tradición de caldero al fuego, sofritos hechos con calma y salsas que invitan a mojar pan. Este lomo se dora primero para ganar sabor y después se cocina lentamente con vino blanco, verduras y especias, hasta quedar tierno y acompañado de una salsa espesa y sabrosa. Cortado en lonchas finas y servido con la salsa caliente, es un plato que también permite dejar la comida adelantada sin renunciar a una buena mesa.

Ingredientes

  • 1 pieza de lomo de cerdo de 1 a 1,5 kg
  • 1 cebolla grande
  • 2 zanahorias
  • 4 o 5 dientes de ajo
  • 1 vaso de vino blanco
  • 2 cucharadas de tomate frito o concentrado de tomate
  • 2 hojas de laurel
  • 2 o 3 clavos de olor
  • Pimienta negra
  • Una pizca de tomillo o romero
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Agua o caldo de carne







Elaboración

Retira el exceso de grasa exterior del lomo y salpimiéntalo por todos sus lados.

Calienta un buen chorro de aceite de oliva virgen extra en un caldero hondo. Dora la pieza de carne a fuego fuerte por todas sus caras para que se forme una costra y se dore bien. Retírala y resérvala.

En el mismo aceite, baja el fuego y añade la cebolla picada, las zanahorias cortadas en rodajas y los dientes de ajo enteros o partidos por la mitad. Sofríe despacio hasta que la cebolla esté tierna y empiece a tomar color.

Incorpora el tomate, las hojas de laurel, los clavos de olor y el tomillo o romero. Remueve durante un par de minutos para integrar los sabores.

Vuelve a introducir el lomo en el caldero y vierte el vino blanco. Sube el fuego y deja hervir durante 3 o 4 minutos para que se evapore el alcohol.

Añade agua o caldo de carne sin llegar a cubrir por completo la pieza. Tapa el caldero y cocina a fuego suave durante aproximadamente 1 hora o 1 hora y 15 minutos, dando la vuelta al lomo a mitad de la cocción. Comprueba que esté tierno antes de retirarlo.

Si utilizas una olla a presión, el tiempo será menor y dependerá del modelo y del tamaño de la pieza; sigue las indicaciones del fabricante y comprueba el punto de cocción.

Retira el lomo y déjalo templar. Saca de la salsa las hojas de laurel y los clavos de olor. Tritura las verduras con el jugo de la cocción hasta obtener una salsa fina y homogénea. Si está demasiado líquida, déjala reducir unos minutos a fuego suave.

Cuando el lomo esté completamente frío, córtalo en lonchas finas.

Sirve las lonchas en frío o a temperatura ambiente, con la salsa bien caliente por encima. Acompaña con papas arrugadas o puré de papas casero.




Consejo de Mapi

Deja enfriar bien el lomo antes de cortarlo: así conseguirás lonchas finas y enteras. Si lo preparas de víspera, guarda la carne y la salsa por separado y calienta esta última justo antes de servir.

ALMENDRAS GARRAPIÑADAS

 




Almendras garrapiñadas

Pocas cosas despiertan tantos recuerdos como el aroma del azúcar caramelizándose alrededor de unas buenas almendras. Crujientes, brillantes y con ese contraste entre el dulzor del caramelo y el sabor tostado del fruto seco, las almendras garrapiñadas son una golosina de toda la vida, de las que se disfrutan en las ferias, en las fiestas populares o en casa, recién hechas y con paciencia.


Ingredientes

  • 200 g de almendras crudas, preferiblemente con piel
  • 200 g de azúcar blanco granulado
  • 100 ml de agua
  • 1 cucharadita de canela molida o unas gotas de esencia de vainilla

Elaboración

Pon el agua, el azúcar, las almendras y el aroma elegido en una sartén amplia. Calienta a fuego medio-alto y remueve con una cuchara de madera o una espátula resistente al calor hasta que el azúcar se disuelva.

Deja que la mezcla hierva, removiendo de vez en cuando. El agua se irá evaporando y se formará un almíbar cada vez más espeso que cubrirá las almendras.

Cuando el líquido se haya evaporado, el azúcar se volverá blanco y seco, con una textura semejante a la arena, y quedará adherido a las almendras. En ese momento, baja el fuego a medio-suave y continúa removiendo sin parar para que no se peguen.

Mantén la sartén al fuego mientras parte del azúcar vuelve a fundirse y se transforma en caramelo, recubriendo las almendras con una capa brillante. Vigila la temperatura para evitar que el caramelo se queme y adquiera un sabor amargo.

Cuando las almendras estén bien caramelizadas, viértelas rápidamente sobre una bandeja cubierta con papel de horno. Con ayuda de dos tenedores, sepáralas con cuidado para que no se enfríen formando un bloque. No toques nunca el caramelo caliente, ya que puede provocar quemaduras graves.

Déjalas enfriar por completo antes de consumirlas. Una vez frías, guárdalas en un recipiente hermético, en un lugar fresco y seco, para que conserven su textura crujiente.






Consejo de Mapi

El secreto está en no tener prisa cuando el azúcar se vuelve blanco: sigue removiendo y controla el fuego hasta que se funda de nuevo. Así conseguirás unas almendras bien separadas, crujientes y con una capa de caramelo uniforme.

GALLETAS DE NATA

 



Galletas de nata

Antiguamente, cuando la leche se hervía en casa para consumirla, al enfriarse dejaba una capa de nata en la superficie. Aquella nata se recogía con cuidado y se guardaba en un tarro en la nevera, hasta reunir la suficiente para preparar estas galletas caseras. Era una manera de aprovechar los alimentos y convertir algo tan sencillo en una receta dulce para toda la familia.

Hoy ya no es habitual hervir la leche como se hacía entonces, pero las recetas de siempre merecen seguir vivas. Por eso, esta versión adapta aquella elaboración a la nata líquida para montar que encontramos actualmente, conservando el espíritu de unas galletas sencillas, tiernas y con una ligera capa de azúcar.


Ingredientes

  • 200 ml de nata líquida para montar, con un 35 % de materia grasa
  • 150 g de azúcar
  • 350-400 g de harina de trigo común, aproximadamente
  • 2 yemas de huevo
  • 1 cucharadita de levadura química
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla o ralladura de limón, opcional
  • Un poco más de azúcar para rebozar las galletas

Elaboración

Pon la nata en un bol amplio y añade el azúcar, las yemas de huevo y el aromatizante elegido. Mezcla hasta conseguir una preparación homogénea y que el azúcar comience a disolverse.

Tamiza la levadura química junto con los primeros 300 g de harina e incorpóralos poco a poco, mezclando con una espátula o una cuchara de madera.

Añade el resto de la harina gradualmente, hasta obtener una masa blanda, lisa y manejable, que no se pegue demasiado a las manos. La cantidad exacta dependerá de la harina utilizada y del tamaño de las yemas, por lo que conviene no añadirla toda de golpe.

Envuelve la masa en film transparente y déjala reposar en la nevera durante unos 30 minutos para que adquiera consistencia.

Precalienta el horno a 180 °C, con calor arriba y abajo.

Saca la masa de la nevera y forma bolitas del tamaño de una nuez. Pasa la parte superior de cada una por un plato con azúcar y colócalas en una bandeja cubierta con papel de horno, dejando espacio entre ellas.

Aplasta ligeramente las bolitas con los dedos o con un tenedor para darles forma.

Hornea durante 12-15 minutos, vigilando el punto de cocción. Las galletas deben quedar blanquitas por encima y ligeramente doradas por la base.

Retira la bandeja del horno y deja reposar las galletas durante unos 5 minutos antes de pasarlas a una rejilla. Aunque al sacarlas parezcan blandas, adquirirán más consistencia al enfriarse por completo.






Consejo de Mapi

No te excedas con la harina: es preferible añadirla poco a poco hasta conseguir una masa manejable. Y recuerda que estas galletas deben quedar claritas por arriba; si se doran demasiado, perderán parte de su textura tierna.

PELLA DE GOFIO DULCE CANARIA

 



Pella de gofio dulce canaria

Si hay un alimento que representa la cocina canaria, ese es el gofio. Forma parte de nuestra historia y de la alimentación de generaciones enteras. En esta versión dulce se mezcla con plátano de Canarias, miel, almendras y nueces para formar una pella compacta, sabrosa y llena de energía. En casa yo la llamo la barrita energética de Canarias, porque reúne en cada bocado ingredientes sencillos, de los de nuestra tierra, sin necesidad de envoltorios ni complicaciones.


Ingredientes

  • 200 g de gofio de millo
  • 1 plátano de Canarias maduro
  • 50 ml de miel, de flores o de palma
  • 40 g de almendras tostadas y picadas
  • 40 g de nueces picadas
  • 1 pizca de sal
  • 50-80 ml de agua templada, aproximadamente
  • Un chorrito de aceite de oliva suave o un toque de ron, opcional

Elaboración

Pela el plátano y aplástalo con un tenedor en un recipiente amplio, como un lebrillo o un bol. Añade la miel y la pizca de sal, y mezcla hasta integrar los ingredientes.

Incorpora las almendras tostadas y las nueces, previamente picadas en trozos pequeños.

Añade el gofio de millo poco a poco, mezclando con una paleta y después amasando con las manos limpias para integrar bien todos los ingredientes.

Agrega el agua templada en pequeñas cantidades mientras amasas, hasta conseguir una masa homogénea, compacta y maleable. Debe mantener la forma sin desmoronarse, pero tampoco quedar pegajosa. Si lo prefieres, puedes utilizar un chorrito de aceite de oliva suave o añadir un toque de ron, teniendo en cuenta que la cantidad de líquido necesaria puede variar.

Compacta la masa y dale forma de cilindro o rulo. Envuélvela en film transparente y déjala reposar en la nevera durante unos 30 minutos para que adquiera firmeza.

Retira el film, espolvorea un poco de gofio por encima y corta la pella en rodajas gruesas antes de servir.





Consejo de Mapi

Añade el líquido poco a poco, porque cada gofio absorbe de manera diferente. La pella debe quedar bien compacta y conservar el sabor del millo, con el dulzor del plátano y la miel y el toque crujiente de los frutos secos.

NEGRITO DULCE CORDOBES

 



Negrito dulce cordobés

Entre los dulces tradicionales de Córdoba hay uno que guarda el sabor de la bollería de toda la vida: el negrito. Bajo su cobertura de chocolate esconde un bollo tierno y un relleno de crema de agua, una preparación humilde que se hacía con ingredientes económicos y sin huevo ni leche, cuando la conservación de los alimentos era mucho más complicada. Con el paso del tiempo han aparecido versiones con otros rellenos, pero esta receta recupera la elaboración clásica, la de la crema amarilla que asoma por los bordes y contrasta con el chocolate.


Ingredientes

Para la masa de los bollos

  • 250 g de harina de fuerza
  • 25 g de levadura fresca de panadería
  • ¼ de vaso de leche templada
  • ¼ de vaso de azúcar
  • ¼ de vaso de aceite de oliva virgen extra de sabor suave
  • 2 cucharadas de agua templada
  • Ralladura de ½ limón
  • 1 pizca de sal
  • 1 huevo batido para pintar la masa

Para la crema de agua

  • 500 ml de agua
  • 350 g de azúcar
  • 100 g de harina común
  • Unas gotas de colorante alimentario amarillo
  • Una pizca de vainilla o canela, opcional

Para la cobertura de chocolate

  • 1 tableta de chocolate para postres, de unos 200-250 g
  • 2 cucharadas de aceite de oliva suave o mantequilla

Elaboración

Disuelve la levadura fresca en las dos cucharadas de agua templada.

En un bol amplio, mezcla la harina de fuerza, el azúcar, el aceite de oliva, la leche templada, la ralladura de limón, la sal y la levadura disuelta. Amasa durante unos 10 minutos, a mano o con robot, hasta conseguir una masa lisa, elástica y algo firme.

Cubre el bol con un paño limpio o film transparente y deja reposar en un lugar cálido durante aproximadamente una hora, o hasta que la masa doble su volumen.

Divide la masa en dos porciones iguales y forma dos bollos grandes, redondos o ligeramente alargados. Colócalos en una bandeja cubierta con papel de horno, dejando espacio entre ellos. Tápalos y déjalos levar otros 30-45 minutos.

Pinta la superficie con huevo batido y hornea en el horno precalentado a 180 °C durante unos 10-15 minutos, hasta que estén dorados. Retira los bollos y déjalos enfriar por completo sobre una rejilla.

Prepara la crema de agua. Mezcla en un cazo la harina y el azúcar. Añade el agua poco a poco, batiendo con unas varillas para evitar que se formen grumos. Incorpora el colorante amarillo y, si lo deseas, una pizca de vainilla o canela.

Lleva el cazo a fuego medio-bajo y remueve constantemente. Cuando la mezcla comience a hervir, espesará rápidamente. Cocina durante un par de minutos más, sin dejar de remover, para que la harina quede bien cocida.

Retira del fuego y cubre la crema con film transparente en contacto directo con su superficie, para evitar que se forme una costra. Déjala enfriar por completo antes de utilizarla.

Monta los negritos. Abre los bollos fríos por la mitad con un cuchillo de sierra. Reparte generosamente la crema de agua en el interior, dejando que asome ligeramente por los bordes, como en la elaboración tradicional.

Trocea el chocolate y fúndelo junto con el aceite o la mantequilla, en el microondas en tandas cortas de 30 segundos o al baño María. Remueve hasta obtener una cobertura lisa y brillante.

Cubre los bollos con el chocolate fundido, tanto por la parte superior como por la inferior, según esta versión de la receta. Déjalos reposar hasta que la cobertura se endurezca antes de servir.






Consejo de Mapi

La crema debe estar completamente fría antes de rellenar los bollos, y estos también deben haberse enfriado por completo antes de cubrirlos con chocolate. Así el relleno mantiene su consistencia y la cobertura queda lisa y brillante.