BACALAO A LA ANTIGUA
Ingredientes
2 cebollas
2 pimientos rojos
1 kg de patatas
4 huevos
Harina para rebozar
Aceite de oliva
Sal
Bienvenidos a La Alacena de MAPI a ese rinconcito, donde el tiempo se detiene para recuperar los sabores de siempre. Aquí, la cocina es un acto de amor que se cuece a fuego lento. Rescato las recetas de mi abuela Josefa, platos que llenan la casa de recuerdos. Creo que la cocina auténtica no necesita prisas, solo paciencia y cariño. Este blog es mi homenaje a las raíces y a la cocina honesta. ¡Pongámonos el delantal y empecemos a cocinar!
Hay recetas que saben a hogar y a lo de antes. Este plato de garbanzos con castañas y abadejo es un viaje directo a la cocina tradicional, donde los productos de la tierra y del mar se abrazan en un guiso lento. La melosidad del garbanzo y el dulzor sutil de la castaña asada o cocida crean la cama perfecta para un abadejo desalado en su punto justo. Un bocado humilde, redondo y profundamente reconfortante."guiso de cuchara tradicional, lleno de matices y con el sabor inconfundible de nuestras abuelas
Este plato gana mucho preparándolo unas horas antes de comerlo gana muchísimo en sabor y melosidad
Una tarta sencilla, de toda la vida, que demuestra que con buenos ingredientes y mucho amor se pueden crear pequeñas maravillas para compartir en familia. ¡Espero que os animeis a prepararla!
Si queréis hacer las rositas de zanahoria esas son cosas mía mi abuela no las hacia haced lo siguiente
Cortar tiras de zanahoria con un pelador de verduras cocer en agua con azúcar y unas gotitas de vainilla durante 4 a 5 minutos escurrir dejar templar y enrollarlas sobre si mismas y os quedará la rosa dejar enfriar y colocar antes de servir en la tarta
Chorizos frescos de la tierra, de herradura o de oreado reciente.
Papel de estraza.
Vino de la tierra, tinto o blanco.
Brasas de leña, preferiblemente de sarmiento, encina o roble.
Si vas a prepararlos en casa, utiliza un buen chorizo fresco y un vino que también te beberías. En una receta tan sencilla, la calidad de los ingredientes se nota muchísimo.
Y no escatimes con el pan: una buena hogaza tostada y frotada con ajo es el acompañamiento perfecto.
Este bizcocho es ideal para tomar de sobremesa con un café o café con leche o té
¡No hay nada como abrir un tarro en invierno y disfrutar del sabor y el aroma de la fruta fresca cogida en su punto! Hacer conservas en casa es una de esas costumbres de toda la vida que nos conecta con la tierra y con la cocina más auténtica. Con estas peras ecológicas bien tersas y ese toque tan especial que les ponemos, conseguimos una despensa de lujo para endulzar cualquier momento. ¡Ya veréis qué fáciles son de preparar y lo bien que se conservan!
Para la infusión de aceite:
Ahora que la temporada de los higos nos regala estas joyas dulces y maduras, no hay mejor manera de capturar todo su sabor y conservarlo para el resto del año que preparando una buena mermelada casera. De esas de toda la vida, cocinadas a fuego lento y sin prisas, que consiguen que untar una tostada en pleno invierno te transporte de golpe a los días más cálidos del verano.
Ya sabéis que en la despensa no puede faltar un buen tarro de conserva artesanal, y esta de higos es, sin duda, una de mis debilidades. ¿Me acompañáis a prepararla? ¡Pues coged el delantal y encender el fuego!
La morena es uno de esos productos fuertes, con carácter, ligados a esa autenticidad salina de las rocas y las espumas marinas de las Islas. Un pescado de los de antes, que siempre se ha aprovechado de distintas maneras en la cocina canaria.
Ingredientes
Para 4 raciones:
1,2 kg de morena grande, limpia de piel y espinas y troceada
400 g de papas pequeñas de color
125 g de cebolla
50 g de pimiento verde
50 g de tomate de salsa
4 dientes de ajo
50 ml de vino blanco
Pimienta blanca recién molida
Hebras de azafrán
Sal gorda
Fumet
6 ramas de perejil
Aceite de oliva virgen extra
Es aconsejable utilizar una morena de gran tamaño para obtener, una vez limpia, porciones de buen tamaño. El fondo utilizado para elaborar este plato también se puede preparar con la espina de la propia morena.
Ingredientes
1 calabaza para asar de unos 2 kg, o 4 pequeñas de 400–500 g
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal y pimienta
1 puerro pequeño
100 g de mantequilla sin sal
100 ml de nata líquida para cocinar
150 ml de leche
Zumo de ½ limón
1 ramito de albahaca fresca
Tomillo fresco
Semillas de calabaza tostada.
Pincelamos la calabaza por dentro con aceite de oliva y la salpimentamos. La llevamos al horno y tenemos cuidado de que no se queme. Si vemos que se tuesta demasiado, la cubrimos con papel de aluminio.
Ponemos 25 g de mantequilla en una sartén y pochamos el puerro a fuego suave.
Cuando la calabaza esté cocida, la vaciamos con cuidado de no romperla y añadimos la pulpa a la sartén junto con el puerro. Incorporamos la leche y la nata, salpimentamos y trituramos. Nuestras abuelas lo habrían hecho con un pasapurés.
Derretimos el resto de la mantequilla y, fuera del fuego, añadimos el zumo de limón y las hierbas. Mezclamos bien.
Calentamos la crema y rellenamos con ella la calabaza.
Terminamos adornando con la mantequilla aromatizada y las pipas de calabaza tostadas.
Servimos bien caliente.
Hay postres que con solo nombrarlos nos llevan directamente a la cocina de nuestras madres y abuelas. La leche frita es uno de ellos. Una receta sencilla, hecha con ingredientes que siempre había en casa, que necesita tiempo y paciencia para que la masa repose bien y pueda cortarse en esos cuadrados dorados que después se pasan por azúcar. Un postre de los de antes, sin complicaciones, pero imposible de olvidar.
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Las migas son uno de esos platos que hablan de nuestra cocina de aprovechamiento, de los días de campo y de las casas donde no se tiraba nada. En Teruel encontramos esta versión acompañada de bacalao, que convierte unas sencillas migas de pan en un plato completo y lleno de sabor. Una receta humilde, pero de las que dejan claro que la cocina tradicional no necesita grandes lujos para ser extraordinaria.