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domingo, 6 de septiembre de 2026

PERDICES DE GÚDAR-JAVALAMBRE CON ROBOLLONES

 




PERDICES DE GÚDAR-JAVALAMBRE CON ROBOLLONES


Hay recetas que parecen guardar dentro de ellas el paisaje del que vienen. Esta es una de esas. Desde las sierras de Gúdar-Javalambre nos llega un plato de caza donde las perdices se cocinan lentamente junto a las setas que ofrece el monte, en una salsa aromática y llena de sabor.

Los rebollones, tan ligados a nuestras sierras, aportan ese sabor de bosque que convierte un buen guiso en algo especial. Y para quien tenga la suerte de encontrarse con ella, unas finas láminas de trufa negra pueden llevarlo todavía un poquito más lejos.

Es una receta para hacer sin prisas, dejando que el fuego suave haga su trabajo. De esas que saben todavía mejor cuando reposan y que al día siguiente llenan la cocina de un aroma que ya nos anuncia que vamos a comer de maravilla


Ingredientes

perdices rojas, limpias

1 cebolla grande

2 zanahorias

4 dientes de ajo

Un puñado de rebollones o níscalos, u otras setas de la sierra

1 vaso de vino blanco

½ vaso de vinagre suave

Caldo de ave, el necesario para cubrir

1 hoja de laurel

Tomillo fresco

Romero

Pimienta negra en grano

Sal

Aceite de oliva virgen extra

Trufa negra, opcional






Elaboración

Salpimentamos las perdices por dentro y por fuera. Ponemos aceite de oliva virgen extra en una cazuela honda y, cuando esté caliente, doramos las perdices por todos sus lados para sellar bien la carne. Las retiramos y reservamos.

En el mismo aceite incorporamos la cebolla picada, las zanahorias cortadas en rodajas y los ajos enteros con piel, a los que habremos dado un pequeño golpe para que se abran. Cocinamos todo a fuego suave hasta que las verduras estén tiernas.

Limpiamos los rebollones, los troceamos y los incorporamos a la cazuela. Los salteamos durante unos minutos para que suelten su aroma y se integren con el sofrito.

Volvemos a colocar las perdices en la cazuela. Añadimos el vino blanco y el vinagre y dejamos hervir durante un par de minutos para que se evapore el alcohol.

Incorporamos el laurel, el tomillo, el romero y unos granos de pimienta negra. Cubrimos las perdices con caldo de ave, tapamos la cazuela y dejamos cocinar a fuego muy suave durante una hora y media o dos horas, dependiendo del tamaño y de la dureza de las perdices.

La carne estará lista cuando esté tierna y se desprenda fácilmente del hueso.

Si disponemos de trufa negra, podemos añadir unas láminas finas al servir, para aportar su aroma sin ocultar el sabor de la perdiz y los rebollones.

Dejamos reposar el guiso antes de servir y acompañamos, si queremos, con unas patatas panadera.








Consejo de Mapi

Este es uno de esos guisos que agradecen muchísimo el reposo. Si podemos cocinarlo el día anterior y calentarlo suavemente antes de llevarlo a la mesa, los sabores estarán mucho más asentados. Y con las recetas de monte, como siempre digo, paciencia: el fuego lento es el que consigue que la carne quede tierna y que el sabor de las setas y las hierbas pase a la salsa.

JARRETE DE TERNASCO CON ALCACHOFAS


 


JARRETES DE TERNASCO CON ALCACHOFAS


Hay platos que llevan el sabor de nuestra tierra en cada bocado. Este es uno de ellos: unos buenos jarretes de Ternasco de Aragón cocinados despacio, con un sofrito sencillo y unas alcachofas tiernas que se impregnan de todos los sabores del guiso.

Es una receta de las que me gustan, sin complicaciones y con ingredientes de siempre. La carne queda tierna y jugosa, la salsa toma cuerpo durante la cocción y las alcachofas terminan de convertirlo en un plato completo, de esos que piden pan al lado.


Ingredientes

Para los jarretes

4 u 8 jarretes de Ternasco de Aragón

8-12 alcachofas frescas

4 dientes de ajo

1 cebolla grande, o media cebolla y 1 puerro

1 pimiento verde

1 vasito de coñac, brandy o vino blanco

1 cucharadita de pimentón dulce

Harina, para enharinar la carne

Aceite de oliva virgen extra

Sal

Caldo de carne o agua


Para la guarnición de setas, opcional

Setas de cardo o níscalos

Aceite de oliva virgen extra

1 diente de ajo

Perejil fresco

Sal en escamas





Elaboración

Salamos los jarretes, los pasamos ligeramente por harina y los doramos a fuego fuerte en una cazuela amplia con aceite de oliva virgen extra y los dientes de ajo enteros. Cuando estén bien dorados por todos sus lados, los retiramos y reservamos.

En ese mismo aceite sofreímos la cebolla, el puerro y el pimiento verde, todo bien picado, hasta que las verduras estén tiernas. Añadimos el pimentón dulce y removemos rápidamente para que se integre sin llegar a quemarse.

Regamos con el coñac o brandy y dejamos que hierva unos minutos para que se evapore el alcohol. Volvemos a poner los jarretes en la cazuela y cubrimos con caldo de carne o agua.

Tapamos y dejamos cocinar a fuego lento durante unos 45-60 minutos, hasta que la carne esté tierna. Si utilizamos olla rápida, serán suficientes unos 25-30 minutos aproximadamente.

Mientras se cocina la carne, limpiamos las alcachofas retirando las hojas exteriores más duras y la punta. Las cortamos por la mitad o en cuartos y las cocemos previamente en agua con sal y unas gotas de limón. También podemos añadir un trocito de perejil al agua para ayudar a mantenerlas claras.

Cuando al guiso le queden unos 10-15 minutos de cocción, incorporamos las alcachofas bien escurridas. Dejamos que terminen de cocinarse junto a los jarretes a fuego suave, para que absorban los sabores de la salsa.


Guarnición de setas

Limpiamos las setas y calentamos una plancha o sartén con unas gotas de aceite de oliva a fuego fuerte. Las cocinamos por ambos lados hasta que estén bien doradas y los bordes ligeramente crujientes.

Al retirarlas, las sazonamos con sal en escamas y las terminamos con un aliño de aceite de oliva, ajo muy picadito y perejil fresco.

Servimos los jarretes bien calientes, acompañados de las alcachofas y, si nos apetece, de las setas a la plancha.








Consejo de Mapi

Las alcachofas no necesitan estar horas dentro del guiso. Si las incorporamos al final, quedan tiernas pero enteras y conservan mejor su sabor. Y con los jarretes, como con cualquier buen guiso, paciencia: fuego suave y tiempo para que la carne se desprenda del hueso y la salsa quede bien sabrosa.

ESTOFADO DE CIERVO

 





ESTOFADO DE CIERVO


Hay platos que saben a campo, a monte y a esos días en los que la cocina se llena de aromas profundos y reconfortantes. Este estofado de ciervo es uno de ellos. Una carne de sabor intenso que, después de pasar horas macerando en vino tinto y cocerse lentamente, se transforma en un guiso tierno, sabroso y lleno de matices.

La almendra y el pan frito terminan de darle a la salsa ese punto tradicional que tanto me gusta: una cocina sencilla, paciente y sin prisas, de esas que convierten unos buenos ingredientes en un plato para disfrutar despacio.

El secreto de este estofado está en darle tiempo. El ciervo se marina durante varias horas en vino tinto con cebolla, ajo y hierbas aromáticas para suavizar y perfumar la carne. Después se dora bien antes de comenzar el guiso, porque ese primer paso es el que nos ayudará a conseguir una salsa con mucho más sabor.

La cocción lenta hace el resto. Poco a poco la carne se vuelve tierna y el vino se integra con las verduras hasta formar una salsa intensa y aromática. Al final, la almendra y el pan frito, majados en el mortero, aportan cuerpo y consiguen una salsa ligada y deliciosa.


Ingredientes

1 kg de carne de ciervo en trozos para estofar

1 botella de vino tinto aragonés, como un Garnacha del Somontano o de Campo de Borja

2 cebollas grandes

3 dientes de ajo

2 zanahorias

1 puerro

Laurel

Tomillo

Orégano

50 g de almendras

1 rebanada pequeña de pan

Un poquito de chocolate negro, opcional

Aceite de oliva virgen extra

Sal

Pimienta negra en grano







Elaboración

Colocamos el ciervo troceado en un recipiente de cristal o plástico. Añadimos una de las cebollas cortada en trozos, los ajos machacados y las hierbas aromáticas. Cubrimos completamente la carne con el vino tinto, tapamos y dejamos macerar en el frigorífico entre 12 y 24 horas.

Sacamos la carne del marinado y la escurrimos muy bien, reservando el vino. Salpimentamos el ciervo y lo doramos en una cazuela amplia con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté bien sellado, lo retiramos y reservamos.

En la misma cazuela pochamos la otra cebolla, las zanahorias, el puerro y los ajos bien picados. Dejamos que se hagan lentamente hasta que las verduras estén tiernas.

Incorporamos de nuevo la carne y añadimos el vino del marinado, previamente colado. Dejamos hervir unos minutos para que se evapore el alcohol. Si fuera necesario, añadimos un poco de caldo de carne.

Bajamos el fuego, tapamos la cazuela y dejamos cocinar lentamente durante aproximadamente una hora y media, o hasta que la carne esté muy tierna.

Mientras tanto, freímos las almendras y la rebanada de pan. Las majamos en el mortero hasta obtener una pasta y la incorporamos al guiso durante los últimos diez minutos de cocción. Si queremos darle todavía más profundidad a la salsa, podemos añadir un pequeño toque de chocolate negro.

Probamos y rectificamos de sal y pimienta antes de servir.





Consejo de la Mapi

Con la carne de caza, las prisas no son buenas compañeras. Una buena maceración y una cocción lenta son las que consiguen que el ciervo quede tierno y que la salsa tenga ese sabor profundo que buscamos. Y si podéis hacerlo de un día para otro, mejor todavía: estos guisos reposados ganan muchísimo.

LICOR DE AZAHAR,NARANJA Y ESPECIAS

 




LICOR DE AZAHAR, NARANJA Y ESPECIAS

Un perfume de azahar en la copa


Delicado y envolvente, este licor reúne el perfume del azahar con la frescura de la naranja y un fondo cálido de jengibre, anís y vainilla. Una copa pequeña, servida bien fría, y la sobremesa se convierte en algo especial.


INGREDIENTES

500 ml de vodka neutro o aguardiente blanco de buena calidad

3 cucharadas soperas de flores de azahar secas

La piel de 1 naranja mediana, solo la parte naranja

1 rodaja fina de jengibre fresco, pelado

1 estrella de anís estrellado

1 rama de vainilla abierta longitudinalmente

Para el almíbar:

250 ml de agua

250 g de azúcar blanco


ELABORACIÓN

Introducimos en un frasco de cristal limpio las flores de azahar, la piel de naranja, el jengibre, el anís estrellado y la vainilla. Añadimos el vodka o aguardiente, procurando que todos los ingredientes queden completamente cubiertos. Cerramos bien.


Dejamos macerar durante 25–30 días en un lugar oscuro y fresco, agitando suavemente el frasco un par de veces por semana.


Pasado este tiempo, filtramos primero con un colador fino para retirar los ingredientes y volvemos a pasar el líquido por un filtro de café o un paño limpio, hasta conseguir un licor limpio y brillante.
Preparamos el almíbar calentando el agua con el azúcar a fuego medio. Removemos hasta que el azúcar se disuelva y dejamos hervir suavemente durante unos minutos. Retiramos del fuego y dejamos enfriar completamente.


Mezclamos el almíbar frío con el alcohol filtrado y embotellamos en una botella de cristal limpia. Agitamos suavemente para integrar todos los sabores.

Dejamos reposar al menos una semana más en un lugar fresco y oscuro, para que el azahar y las especias se integren y el licor termine de redondearse.







CONSEJO DE MAPI

Sírvelo bien frío y en una copa pequeña, después de una buena comida. Su perfume combina especialmente bien con dulces de naranja, chocolate, almendras y repostería fina.

LICOR DE VIOLETAS SILVESTRES

 



LICOR DE VIOLETAS SILVESTRES

Un perfume convertido en licor

Hay flores que anuncian la primavera con su aroma, y las violetas son una de ellas. Este licor necesita un poquito de paciencia, pero recompensa con un perfume delicado, floral y muy especial. Una pequeña copa, servida bien fría, es suficiente para disfrutar de todo su encanto.


INGREDIENTES

1 taza colmada de pétalos de violetas silvestres frescas, sin tallos ni partes verdes

300 ml de vodka neutro de buena calidad

300 ml de agua

250 g de azúcar blanco

1 cucharadita de zumo de limón, opcional


ELABORACIÓN

Enjuagamos las violetas muy suavemente con agua fría, si fuera necesario, y las secamos con cuidado. Separamos los pétalos de los tallos y retiramos cualquier parte verde.

Introducimos los pétalos en un frasco de cristal y añadimos el vodka y el zumo de limón. Cerramos bien y dejamos macerar entre 7 y 10 días, en un lugar oscuro y fresco. Los pétalos irán perdiendo su color mientras el alcohol toma su perfume y tonalidad.

Pasado este tiempo, filtramos el alcohol con un filtro de café para retirar todos los restos de flores.

Preparamos un almíbar calentando el agua con el azúcar hasta que se disuelva por completo. Retiramos del fuego y dejamos enfriar totalmente.

Mezclamos el almíbar frío con el alcohol de violetas y embotellamos en una botella limpia y bien cerrada.

Dejamos reposar en la nevera una semana antes de consumirlo, para que los sabores se asienten.





CONSEJO DE MAPI

Sírvelo muy frío y en una copa pequeña, como licor de sobremesa. Su delicado perfume combina especialmente bien con chocolate negro, postres de vainilla, helados cremosos o frutas rojas. Es de esos licores que se disfrutan despacio, sorbito a sorbito.

LICOR DE HIERBA LUISA


 



LICOR DE HIERBALUISA

Un soplo de limón en la copa


Fresco, suave y profundamente aromático, este licor de hierbaluisa tiene ese delicado sabor cítrico que recuerda al limón dulce. Una pequeña copa después de comer y la sobremesa cambia por completo.


INGREDIENTES

1 litro de aguardiente o vodka

30–40 hojas frescas de hierbaluisa

300 g de azúcar

300 ml de agua


ELABORACIÓN

Introducimos las hojas frescas de hierbaluisa en un bote de cristal y añadimos el alcohol. Cerramos herméticamente y dejamos macerar durante 15 días en un armario oscuro.

Pasado este tiempo, filtramos el líquido con un colador fino o un filtro de café para eliminar cualquier resto de las hojas.

Preparamos el almíbar calentando el agua con el azúcar hasta que se disuelva por completo. Retiramos del fuego y dejamos enfriar totalmente.

Mezclamos el almíbar frío con el alcohol filtrado y pasamos el licor a una botella limpia. Dejamos reposar una semana antes de beberlo, para que los sabores se asienten y el licor gane suavidad.








CONSEJO DE MAPI

Sírvelo bien frío y en una copa pequeña después de comer. Su perfil cítrico combina especialmente bien con dulces de limón, bizcochos, frutas frescas y postres suaves.

LICOR DE HIBISCO

 




LICOR DE HIBISCO (FLOR DE JAMAICA)


Un sorbo de color y sabor intenso

De un rojo profundo y con ese equilibrio entre lo ácido y lo dulce, este licor de hibisco es de los que entran por los ojos antes de llegar a la copa. Se prepara rápidamente y, bien frío, resulta perfecto para una sobremesa diferente.


INGREDIENTES

½ taza de flores de hibisco secas (flor de Jamaica)

400 ml de vodka o aguardiente blanco

400 ml de agua

300 g de azúcar blanco, o azúcar moreno para darle un toque acaramelado

1 ramita pequeña de canela o 1 tira de piel de naranja, sin la parte blanca


ELABORACIÓN


Ponemos las flores secas de hibisco en un frasco de cristal junto con la canela o la piel de naranja, si hemos decidido utilizarlas. Añadimos el alcohol y cerramos bien.

Dejamos macerar durante 4 o 5 días en un lugar oscuro. Al estar las flores secas, desprenden rápidamente todo su sabor. No conviene alargar demasiado la maceración porque podría aportar un amargor excesivo.

Pasado este tiempo, colamos el líquido con un colador fino o un paño limpio para retirar por completo las flores.

Preparamos un almíbar calentando el agua con el azúcar hasta que se disuelva. Dejamos enfriar completamente y lo mezclamos con el alcohol, que habrá adquirido un precioso color rojo intenso.

Embotellamos en una botella limpia y dejamos reposar. Puede tomarse prácticamente de inmediato, aunque unos días de reposo harán que los sabores se integren mejor.







CONSEJO DE MAPI

Sírvelo bien frío, con hielo, o alárgalo con un poco de agua tónica para convertirlo en una copa ligera, fresca y muy aromática. También queda precioso acompañado de postres de chocolate o frutas rojas.

LICOR DE MENTA O HIERBABUENA

 




LICOR DE MENTA O HIERBABUENA


Frescura en una copa

Un licor fresco, aromático y con ese sabor limpio de la hierbabuena que deja la boca preparada para otro sorbito. Perfecto para terminar una buena comida y disfrutarlo tranquilamente, bien frío.


INGREDIENTES

1 litro de aguardiente o vodka

2 tazas de hojas de menta fresca o hierbabuena

350 g de azúcar

350 ml de agua


ELABORACIÓN

Lavamos las hojas de hierbabuena con cuidado y las secamos bien. Las introducimos en un bote de cristal y añadimos el alcohol. Cerramos y dejamos macerar durante 15 días en un lugar oscuro, agitando suavemente el bote de vez en cuando.

Pasado este tiempo, filtramos el líquido con un colador fino o un filtro de café, retirando completamente las hojas.

Preparamos un almíbar calentando el agua con el azúcar hasta que se disuelva. Dejamos enfriar por completo y lo mezclamos con el alcohol filtrado.

Pasamos el licor a una botella limpia y lo dejamos reposar una semana, para que los sabores se asienten y el licor gane suavidad.






CONSEJO DE MAPI

Sírvelo muy frío y con hielo, como broche refrescante después de una buena comida. También acompaña de maravilla a postres de chocolate, helados de vainilla o limón y frutas frescas.

LICOR DE MAMZANILLA Y CANELA


 


LICOR DE MANZANILLA Y CANELA


Un licor dorado y delicado

La suavidad de la manzanilla, el aroma cálido de la canela y un pequeño toque de limón se unen en este licor de color dorado. Una copa para disfrutar despacio, bien fría, cuando la sobremesa pide algo especial.


INGREDIENTES

1 litro de aguardiente blanco de orujo o vodka neutro

4 cucharadas soperas de flores de manzanilla secas

1 rama de canela

La piel de ½ limón, solo la parte amarilla, opcional

300 g de azúcar blanco

300 ml de agua


ELABORACIÓN

Ponemos las flores de manzanilla, la rama de canela partida por la mitad y la piel de limón en un frasco grande de cristal con cierre hermético.

Añadimos el litro de alcohol, procurando que todos los ingredientes queden bien cubiertos. Cerramos y dejamos macerar entre 12 y 15 días en un lugar oscuro y fresco, agitando suavemente el frasco una vez al día.

Pasado este tiempo, filtramos el alcohol con un colador fino para retirar las flores y la canela. Volvemos a filtrarlo, esta vez con un filtro de café o un paño limpio, para conseguir un licor limpio y brillante.

Preparamos el almíbar calentando el agua con el azúcar hasta que este se disuelva por completo. Retiramos del fuego y dejamos enfriar totalmente.

Mezclamos el alcohol filtrado con el almíbar frío y embotellamos en una botella de cristal limpia. Dejamos reposar una semana más, para que la manzanilla y la canela se integren y el licor gane suavidad.






CONSEJO DE MAPI

Sírvelo bien frío y en una copa pequeña, como licor de sobremesa. Su sabor delicado combina muy bien con dulces de almendra, bizcochos, galletas caseras o postres de manzana.

LICOR AROMATICO DE CANELA VAINILLA Y CLAVO

 




LICOR AROMÁTICO DE CANELA, VAINILLA Y CLAVO


Calidez en una copa

Un licor intenso, dulce y profundamente aromático, donde la canela y el clavo se encuentran con la vainilla y el perfume fresco de la naranja. Perfecto para una sobremesa tranquila, cuando apetece terminar la comida con una pequeña copa llena de aromas.


INGREDIENTES

500 ml de aguardiente blanco o vodka

La piel de 1 naranja, solo la parte naranja

1 rama de vainilla abierta

2 palos de canela

2 clavos de olor

Para el almíbar:

250 ml de agua

250 g de azúcar blanco


ELABORACIÓN

Ponemos el aguardiente o el vodka en un frasco de cristal limpio. Añadimos la piel de naranja, la vainilla, la canela y los clavos de olor. Cerramos bien y dejamos macerar durante 30 días en un lugar oscuro y fresco, agitando suavemente el frasco de vez en cuando.

Preparamos el almíbar calentando el agua con el azúcar a fuego medio, removiendo hasta que el azúcar se disuelva por completo. Retiramos del fuego y dejamos enfriar totalmente.

Pasado el tiempo de maceración, filtramos el alcohol con un colador fino o un filtro de tela para retirar todas las especias.

Mezclamos el alcohol filtrado con el almíbar frío y embotellamos en una botella de cristal limpia.

Dejamos reposar una semana más antes de probarlo, para que todos los aromas se integren y el licor gane suavidad.






CONSEJO DE MAPI

Sírvelo bien frío y en una copa pequeña, como broche de una buena sobremesa. Su aroma cálido combina de maravilla con dulces de canela, chocolate, frutos secos y postres de manzana.

viernes, 4 de septiembre de 2026

LOS REMEDIOS DE LA COCINA

 





EL SECRETO DE LAS ESPECIAS CÁLIDAS 🍯


Usa ingredientes aromáticos básicos como la canela, el clavo, la nuez moscada y la pimienta de Jamaica para aportar profundidad y complejidad a los platos.


​HORNEA CON HUEVOS A TEMPERATURA AMBIENTE 🍮


 Asegúrate de que los huevos y la mantequilla estén a temperatura ambiente antes de empezar para que los bizcochos sean más ligeros y consistentes.


​RUEDA LOS LIMONES ANTES DE EXPRIMIRLOS 🍋🍋


Haz rodar los cítricos sobre una superficie dura bajo la palma de la mano para romper las células del interior y exprimir más zumo.


​ADIÓS A LOS GASES DE LAS LEGUMBRES 🫘


 Incorpora unos granos de comino al hervirlas para que el problema de los gases desaparezca.


​CORTAR QUESO CURADO SIN QUE SE ROMPA 🧀


Unta el cuchillo bien afilado con una gotita de aceite por ambos lados para que se deslice al cortar en dados.


CEBOLLA SIN PICOR Y QUE NO REPITA 🧅


Métela en vinagre media hora antes para reducir el picor, o en agua para que sea menos indigesta y no repita.





​CONSEJO DE MAPI 🧑‍🍳


Si cuando hierves verduras o pasta pones la cuchara de madera encima de la olla, no se desbordará el agua.


LOS REMEDIOS DE LA COCINA

 



COMO ARREGLAR UN GUISO AGUADO 🍲


Disuelve un poco de maicena en agua fría y échala poco a poco al fuego mientras revuelves sin parar.


VERDURAS DE COLOR  VERDE  BRILLANTE 🫛 


Después de hervir verduras verdes como las judías, mételas de inmediato en un bol con agua fría y hielos para que mantengan su color brillante.


CARNE MAS TIERNA SEGUN SU CORTE 🥩


 Corta siempre la carne en dirección contraria a  fibras o vetas naturales para que quede mucho más suave al morder.


CARNE O PESCADO MÁS TIERNO CON LIMÓN 🍋 


Frota jugo de limón por la superficie e introdúcelo en la nevera durante unas horas antes de cocinarlo.

PEPINO SIN AMARGOR 🥒


Quítale los extremos y frota con ellos cada punta del pepino para que pierda gran parte de su amargor.


PARA UNA BECHAMEL PERFECTA🧈🥛


Emplea la misma cantidad de harina que de mantequilla o aceite (entre 120 y 160 g de cada por cada litro de leche).


CONSEJO DE MAPI 👨‍🍳

Poner una hoja de laurel en el bote de la harina tiene lejos a los insectos.


jueves, 3 de septiembre de 2026

GARBANZOS A LA BILBILITANA

 




GARBANZOS A LA BILBILITANA


Calatayud, Zaragoza


Hay platos que cuentan una historia mucho antes de llegar a la mesa, y estos garbanzos son uno de ellos.

Desde Calatayud, en la provincia de Zaragoza, nos llega este humilde y delicioso guiso de garbanzos con congrio seco, un plato profundamente ligado a la tradición bilbilitana.

Puede parecer curioso encontrar un pescado de mar en una tierra del interior de Aragón, pero detrás de este plato hay una historia de intercambios y caminos que unieron Calatayud con las costas gallegas. El congrio seco podía conservarse durante largos viajes y así llegar hasta tierras aragonesas, donde terminó formando parte de la cocina tradicional bilbilitana.

Garbanzos, congrio seco, pan frito, ajo, frutos secos y huevo duro se unen en una cazuela para convertirse en un guiso de cuchara sencillo, contundente y lleno de sabor.

Un plato de los de antes, de esos que con ingredientes humildes conseguían llenar la mesa y reconfortar el cuerpo.

Porque la cocina tradicional también es esto: guardar en una cazuela la memoria de un pueblo.


INGREDIENTES

400 g de garbanzos secos

100-300 g de congrio seco, previamente remojado

1 hoja de laurel

Verduras para cocer: cebolla, puerro o zanahoria

4 rebanadas de pan

Dientes de ajo

Piñones o almendras

1 huevo duro

Aceite de oliva virgen extra

Sal







ELABORACIÓN


Ponemos los garbanzos y el congrio seco a remojo la noche anterior, durante unas 8-12 horas.

Al día siguiente, ponemos los garbanzos en una cazuela con agua caliente junto con el congrio troceado, la hoja de laurel y las verduras que hayamos elegido.

Dejamos cocer a fuego suave durante 60-90 minutos, aproximadamente, o hasta que los garbanzos estén tiernos.

Mientras tanto, ponemos un poco de aceite de oliva en una sartén y freímos las rebanadas de pan y los ajos.

Preparamos una majada triturando o machacando en el mortero el pan frito, los ajos, los piñones o las almendras y una parte del huevo duro.

Cuando al guiso le queden unos 15 minutos de cocción, incorporamos la majada y dejamos que se integre con el caldo.

Añadimos también el resto del huevo duro, picado, y rectificamos de sal.

Cuando los garbanzos estén tiernos, retiramos del fuego y dejamos reposar el guiso al menos media hora, para que el caldo se asiente y todos los sabores terminen de integrarse.

Servimos bien caliente.








CONSEJO DE MAPI

El congrio seco tiene un sabor intenso, así que la cantidad puede adaptarse al gusto. Lo importante es dejar que vaya soltando su sabor poco a poco durante la cocción.

Y, sobre todo, no tengáis prisa después de apagar el fuego. Estos guisos necesitan reposo. Media horita hace que la majada termine de ligar el caldo y que los sabores se asienten.

Como casi todos los buenos platos de cuchara de nuestras cocinas tradicionales, reposado está todavía más rico.

ARROZ CON TORDOS

 




ARROZ CON TORDOS

Calaceite, Teruel

Hay recetas que nacen de lo que ofrece la tierra y de lo que durante generaciones se podía llevar a la cazuela. Este arroz con tordos es una de ellas.

En Calaceite, en la provincia de Teruel, este plato forma parte de la cocina tradicional del Matarraña y se conoce también como cassolada. El arroz se cocinaba junto a los productos que había a mano, entre ellos los tordos, pequeñas aves de caza que durante muchos años formaron parte de la cocina de estas tierras.

La cassolada podía llevar tordos acompañados de costilla de cerdo, o prepararse con verduras de la huerta y caracoles. Era una cocina sencilla, de cazuela, hecha con productos cercanos y pensada para alimentar a la familia.

El arroz con tordos llegó incluso a convertirse en uno de los platos conocidos de la Fonda Alcalá de Calaceite, una casa de comidas fundada en 1922 que durante generaciones conservó en su cocina platos ligados a la tradición de la localidad.

Y es que hay platos que no necesitan grandes lujos para ser memorables. Una cazuela, un buen sofrito, arroz y el sabor de la caza bastaban para poner en la mesa todo aquello que daba la tierra.

Hoy recuperamos esta receta para que aquel sabor no se pierda.

Una cazuela que sabe a Teruel, a campo y a cocina de siempre.


INGREDIENTES

8-10 tordos (zorzales), limpios

350 g de arroz

1 cebolla grande

1 pimiento verde

2 tomates maduros, rallados

3 dientes de ajo

1 vaso de vino blanco

Caldo de carne o de ave, el triple del volumen de arroz si lo queremos caldoso, o el doble si lo queremos seco

Aceite de oliva virgen extra

Sal

Hebras de azafrán

1 hoja de laurel







ELABORACIÓN

Salpimentamos los tordos limpios.

Ponemos un buen chorro de aceite de oliva en una cazuela o sartén honda y doramos los tordos a fuego medio-alto por todos sus lados. Los retiramos y reservamos.

En el mismo aceite ponemos los ajos laminados, la cebolla picada y el pimiento verde cortado en trozos pequeños. Sofreímos hasta que las verduras estén tiernas.

Añadimos el tomate rallado y dejamos sofreír hasta que haya perdido toda su agua.

Volvemos a incorporar los tordos a la cazuela. Añadimos la hoja de laurel y regamos con el vino blanco.

Dejamos que el alcohol se evapore y cocinamos a fuego lento durante unos 15 minutos, para que los tordos vayan tomando sabor y se ablanden.

Añadimos el arroz y lo rehogamos durante un par de minutos junto con el sofrito y los tordos.

Calentamos el caldo y lo infusionamos previamente con unas hebras de azafrán. Lo incorporamos bien caliente a la cazuela.

Cocinamos a fuego medio durante 18-20 minutos, hasta que el arroz esté en su punto.

Retiramos del fuego y dejamos reposar 5 minutos antes de servir.


FREÍMOS

Ponemos abundante aceite en una cazuela o sartén y lo calentamos.

Tradicionalmente, los almejones se preparaban al calor de la chimenea, pero podemos hacerlos perfectamente en casa.

Freímos los almejones durante un par de minutos, dándoles la vuelta si es necesario, hasta que el huevo esté bien dorado.

Los retiramos y dejamos escurrir sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Dejamos enfriar antes de servir.







CONSEJO DE MAPI

Si queremos que este arroz tenga todo el sabor de la cazuela, no tengamos prisa con el sofrito. Un buen sofrito necesita su tiempo: cuando la cebolla, el pimiento y el tomate están bien hechos, el arroz lo agradece muchísimo.

Y si utilizamos caldo casero, mejor todavía. El arroz absorberá todos esos sabores y tendremos un plato mucho más sabroso.

Eso sí, una vez añadido el arroz, el reloj manda. Hay que vigilar la cocción para que quede en su punto y no se pase.

Porque un buen arroz de cazuela tiene que llegar a la mesa jugoso, sabroso y con el grano entero.

ALMEJONES DE BINACED

 



ALMEJONES DE BINACED



Binaced, Huesca

Hay recetas que llegan hasta nosotros a través de un libro, de una cocina o de una vieja libreta. Y después están las que llegan de una manera mucho más bonita: de boca en boca.

Los Almejones de Binaced son una de esas recetas que forman parte de la memoria de un pueblo. Binaced está muy cerca de mi pueblo valcarca  y esta receta llegó hasta mí hace muchos años, cuando mi madre y yo íbamos a la peluquería y una señora la explicó allí.

Yo era pequeña, pero aquellas recetas que se escuchaban entre conversaciones, como quien cuenta algo cotidiano, terminaban quedándose en la memoria.

Y esta se quedó.

Los Almejones de Binaced son un dulce sencillo, hecho con galletas y una crema de natillas espesa, que se deja reposar para que las galletas se ablanden y absorban todo el sabor de la crema.

Una receta humilde, casera y de las que pasan de unas manos a otras sin necesidad de libros.

Porque muchas veces la mejor cocina tradicional no está escrita en ninguna parte: vive en la memoria de las mujeres que la han cocinado y contado durante generaciones.

Esta receta es mi pequeña manera de que aquella señora, aquella peluquería y aquellos recuerdos junto a mi madre sigan teniendo un lugar en mi cocina.

ALMEJONES DE BINACED

Binaced, Huesca

Hay recetas que llegan hasta nosotros a través de un libro, de una libreta antigua o de una cocina familiar. Y después están las que llegan de una manera mucho más bonita: de boca en boca.

Los Almejones de Binaced son una de esas recetas que forman parte de la memoria de un pueblo. Binaced está muy cerca de mi tierra, y esta receta llegó hasta mí hace muchos años, cuando mi madre y yo íbamos a la peluquería y una señora la explicó allí.

Yo era pequeña, pero aquellas recetas que se escuchaban entre conversaciones, como quien cuenta algo cotidiano, terminaban quedándose en la memoria.

Y esta se quedó.

Es un dulce sencillo y delicioso, elaborado con galletas María y una crema de natillas bien espesa. Las galletas se unen formando pequeños sándwiches rellenos, se pasan ligeramente por leche, después por huevo batido y finalmente se fríen hasta quedar dorados.

Tradicionalmente se preparaban al calor de la chimenea, junto al fuego de leña, como tantos dulces de nuestra cocina de antes.

Una receta humilde, casera y de las que pasan de unas manos a otras sin necesidad de libros.

Porque muchas veces la mejor cocina tradicional no está escrita en ninguna parte: vive en la memoria de quienes la han cocinado y compartido.

Esta receta es mi pequeña manera de que aquella señora, aquella peluquería y aquellos recuerdos junto a mi madre sigan teniendo un lugar en mi cocina.


INGREDIENTES

Para las natillas con preparado

2 sobres y medio de preparado para natillas

6 cucharadas de azúcar

Leche, la cantidad indicada por el fabricante

Galletas María,

preferiblemente gruesas

Para las natillas caseras

1 litro de leche, preferiblemente entera

6 yemas de huevo

150 g de azúcar

40 g de maicena

Piel de medio limón, sin la parte blanca

1 rama de canela

Para montar y freír los almejones

Leche, para mojar ligeramente las galletas

Huevos batidos

Aceite de oliva, para freír


ELABORACIÓN

PREPARAMOS LAS NATILLAS

Podemos preparar las natillas de las dos maneras.

Con preparado: disolvemos el preparado de natillas en la leche junto con el azúcar, siguiendo las instrucciones del fabricante, pero utilizando un poco menos de líquido para conseguir unas natillas muy espesas.

Las cocinamos hasta que espesen bien y dejamos enfriar completamente antes de montar los almejones.

Para hacerlas caseras: apartamos un vaso de leche fría y reservamos.

Ponemos el resto de la leche en un cazo junto con la piel de limón y la rama de canela. Cuando empiece a hervir, retiramos del fuego, tapamos y dejamos reposar durante 10 minutos.

En el vaso de leche fría disolvemos completamente la maicena, procurando que no queden grumos.

En un bol grande batimos las yemas con el azúcar hasta que queden blanquecinas. Añadimos la leche con la maicena y mezclamos bien.

Retiramos la piel de limón y la canela de la leche caliente.

Vertemos la leche poco a poco sobre la mezcla de las yemas, removiendo continuamente para evitar que el huevo se cuaje.

Devolvemos toda la mezcla al cazo y cocinamos a fuego lento, sin dejar de remover con unas varillas.

Es muy importante que no llegue a hervir, ya que podría cortarse.

Cuando las natillas hayan espesado, retiramos del fuego y dejamos enfriar completamente.


MONTAMOS LOS ALMEJONES

Tomamos una galleta María y colocamos en el centro una cucharada generosa de natillas frías.

Cubrimos con otra galleta y presionamos ligeramente para formar un pequeño sándwich.

Pasamos rápidamente cada sándwich por un plato con un poco de leche, lo justo para que la galleta se ablande ligeramente sin llegar a romperse.

A continuación, los pasamos por huevo batido, procurando que queden bien cubiertos.


FREÍMOS

Ponemos abundante aceite en una cazuela o sartén y lo calentamos.

Tradicionalmente, los almejones se preparaban al calor de la chimenea, pero podemos hacerlos perfectamente en casa.

Freímos los almejones durante un par de minutos, dándoles la vuelta si es necesario, hasta que el huevo esté bien dorado.

Los retiramos y dejamos escurrir sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Dejamos enfriar antes de servir.


CONSEJO DE MAPI

Para esta receta, las natillas tienen que quedar bien espesas. Si quedan demasiado líquidas, las galletas absorberán demasiada humedad y perderán su textura.

Y si tenemos tiempo, dejemos reposar los almejones unas horas en la nevera. Es entonces cuando las galletas se ablandan, la crema se asienta y todos los sabores se unen.

Yo, si puedo elegir, hago las natillas caseras. Pero cuando queremos preparar este dulce de una manera sencilla y rápida, el preparado de natillas también nos da un resultado estupendo.

Y hay algo que para mí es lo más importante de esta receta: no perder la historia que lleva detrás.

Porque estos almejones no solo saben a natillas y galleta. A mí me saben a mi madre, a mi tierra y a aquella peluquería donde una señora compartió una receta que, sin saberlo, muchos años después terminaría formando parte de mi Alacena. que llegan hasta nosotros a través de un libro, de una cocina o de una vieja libreta. Y después están las que llegan de una manera mucho más bonita: de boca en boca.

Los Almejones de Binaced son una de esas recetas que forman parte de la memoria de un pueblo. Binaced está muy cerca de mi tierra, y esta receta llegó hasta mí hace muchos años, cuando mi madre y yo íbamos a la peluquería y una señora la explicó allí.

Yo era pequeña, pero aquellas recetas que se escuchaban entre conversaciones, como quien cuenta algo cotidiano, terminaban quedándose en la memoria.

Y esta se quedó.

Los Almejones de Binaced son un dulce sencillo, hecho con galletas y una crema de natillas espesa, que se deja reposar para que las galletas se ablanden y absorban todo el sabor de la crema.

Una receta humilde, casera y de las que pasan de unas manos a otras sin necesidad de libros.

Porque muchas veces la mejor cocina tradicional no está escrita en ninguna parte: vive en la memoria de las mujeres que la han cocinado y contado durante generaciones.

Esta receta es mi pequeña manera de que aquella señora, aquella peluquería y aquellos recuerdos junto a mi madre sigan teniendo un lugar en mi cocina.


POLLO DE FIESTA CON MANZANAS PASAS Y CIRUELAS

 




POLLO DE FIESTA CON MANZANA, PASAS Y CIRUELAS


Un plato para poner en el centro de la mesa

Hay platos que no necesitan demasiadas complicaciones para convertirse en un plato de fiesta. Este pollo es uno de ellos.

La combinación de la manzana con las pasas, las ciruelas y el vino dulce consigue una salsa llena de sabor, mientras la manteca ayuda a que el pollo quede dorado y sabroso.

Es un plato de los que me gustan para una mesa de celebración: sencillo de preparar, pero con ese aspecto de comida especial que invita a sentarse alrededor de la mesa y disfrutar sin prisas.


Ingredientes

4 traseros de pollo

4 manzanas

2 cebollas

2 cucharadas de manteca de cerdo

2 cucharadas de aceite de oliva virgen

100 g de pasas de Corinto

100 g de ciruelas pasas

1 copa pequeña de vino dulce

1 copa pequeña de vino blanco

200 ml de caldo de pollo

Pimienta negra molida

Sal

Para el caldo de pollo casero

Carcasas de pollo

1 zanahoria en rodajas

1 puerro en rodajas

Unos granos de pimienta

Unas ramas de perejil

1 litro de agua

Sal





Elaboración

Hidratamos las frutas

Ponemos las pasas y las ciruelas en un bol y añadimos la copa de vino dulce mezclada con la misma cantidad de agua caliente. Dejamos que se hidraten para que después permanezcan jugosas durante el horneado.


Preparamos el caldo

En una cazuela tostamos ligeramente las carcasas de pollo. Añadimos el agua, la zanahoria y el puerro troceados, los granos de pimienta y el perejil. Sazonamos y dejamos cocinar a fuego medio durante unos 30 minutos.

Pasado este tiempo, colamos el caldo y lo reservamos.

Preparamos la fuente

Precalentamos el horno a temperatura media.

En el fondo de una fuente amplia para horno ponemos el aceite de oliva y repartimos las cebollas cortadas en juliana y las manzanas troceadas.


Preparamos el pollo

Salpimentamos los traseros de pollo y los untamos bien con la manteca de cerdo. Los colocamos sobre la cama de cebolla y manzana.


Añadimos los líquidos y las frutas

Rociamos el pollo con el vino blanco y añadimos las pasas y las ciruelas junto con el líquido en el que las hemos dejado hidratar.


Horneamos

Horneamos a temperatura media durante unos 45 minutos, aproximadamente.

Podemos comenzar dándole unos minutos con la función grill para que la piel quede bien dorada y crujiente. Después continuamos con calor arriba y abajo, vigilando el asado y añadiendo poco a poco el caldo de pollo según lo vaya necesitando, para evitar que quede seco


Servimos

Servimos bien caliente, directamente en la fuente, dejando que llegue a la mesa con todo su aspecto de plato de fiesta.





Consejo de Mapi

El caldo se va añadiendo poco a poco durante el horneado. Así podemos controlar la cantidad de salsa y conseguir que el pollo quede jugoso sin que el asado termine aguado.

RON ESPECIADO DE NARANJA CANELA Y CLAVO

 





Ron especiado de naranja, canela y clavo

Hay aromas que tienen la capacidad de transformar una bebida sencilla en algo completamente especial. Este ron especiado es una de esas preparaciones que se hacen sin prisas, dejando que el tiempo haga su trabajo.

El ron blanco se aromatiza lentamente con canela, clavo y piel de naranja, consiguiendo una bebida cálida, perfumada y con un agradable fondo cítrico.

Una elaboración sencilla, de las que merece la pena guardar en la alacena y sacar cuando queremos disfrutar de un pequeño capricho hecho en casa.


Ingredientes

700 ml de ron blanco

2 ramas de canela

2 clavos de olor

La corteza de 1 naranja, utilizando solamente la parte naranja y evitando la parte blanca, que resulta amarga


Elaboración

Lavamos muy bien la naranja y secamos su piel. Retiramos la corteza procurando llevarnos únicamente la parte naranja, sin la parte blanca.

Introducimos en un frasco de cristal limpio y con tapa la canela, los clavos de olor y la corteza de naranja.

Añadimos el ron blanco y cerramos bien el frasco.

Guardamos en un lugar oscuro y fresco, como una alacena o un armario, y dejamos macerar entre 5 y 10 días. Una vez al día agitamos suavemente el frasco para favorecer que los aromas se integren.

A partir del quinto día podemos probar una pequeña cantidad para comprobar la intensidad del sabor. Si queremos un aroma más marcado, dejamos macerar unos días más.

Cuando haya alcanzado el sabor deseado, filtramos el ron con un colador fino o un filtro de papel para retirar completamente las especias y la corteza de naranja.

Pasamos el ron ya filtrado a una botella limpia y cerramos bien.





Consejo de Mapi

Es importante retirar solamente la parte coloreada de la piel de naranja. La parte blanca puede aportar un amargor que no buscamos.

El tiempo de maceración dependerá de la intensidad que queramos conseguir: conviene probarlo a partir del quinto día y decidir entonces si necesita unos días más.