🌰 De la noche de animas de Aragón llegamos a las castañada de Cataluña y de allí damos un salto a HALLOWHEN 🎃
De la tradición a lo tenebroso: cuando el otoño se viste de fiesta
Hay recuerdos de la infancia que se quedan grabados para siempre en la memoria, sobre todo aquellos ligados a los olores, los sabores y el calor del hogar.
Cuando yo era pequeña, el otoño no se celebraba con disfraces de miedo ni con calabazas talladas. El verdadero protagonista era el fuego. Recuerdo aquellos encuentros con mis abuelos, alrededor de la lumbre, mientras asábamos castañas y boniatos y el aroma de las brasas lo impregnaba todo. También preparábamos carne y longaniza al fuego, disfrutábamos de los tradicionales panellets y, para acompañar aquellos momentos, no faltaba un sorbito de moscatel o mistela. Eran días de reunión familiar, de conversaciones al calor de la lumbre y de disfrutar juntos de los sabores de siempre.

Con los años, las familias crecen y las costumbres se transforman. Cuando llegaron mis hijos, aquella época del año adquirió una nueva magia. La tradición siguió viva, pero incorporamos la diversión y el misterio de Halloween. ¡Cómo nos volcábamos decorando el salón de casa! Las hojas secas que recogíamos durante nuestros paseos se convertían en alfombras doradas, mientras las paredes y las esquinas se llenaban de telarañas, arañas peludas y murciélagos que colgaban del techo. Y, por supuesto, llegaron nuestras primeras calabazas iluminadas con velas.
Así, lo que comenzó para mí alrededor de una lumbre, compartiendo los sabores y las costumbres de mis abuelos, fue encontrando nuevas formas de celebrarse con mis hijos. Cambiaron los adornos, aparecieron las brujas y los rincones tenebrosos, pero permaneció lo más importante: las ganas de reunirnos, disfrutar juntos y crear recuerdos que, con el tiempo, también formarían parte de su propia historia.
Porque las tradiciones no tienen por qué permanecer siempre iguales para seguir vivas. A veces cambian de forma, se llenan de nuevas ideas y pasan de una generación a otra, pero conservan aquello que las hace especiales: compartir, cocinar y celebrar en familia.
Y para que podáis disfrutar de los sabores de siempre, preparar una mesa terrorífica o sorprender a los más pequeños con propuestas divertidas, hoy os traigo un recetario muy especial de Halloween. ¡Espero que lo disfrutéis tanto como nosotros disfrutábamos preparando cada celebración en casa!
CALABAZA UNTABLE DE QUESOS
En Halloween, hasta la calabaza más misteriosa puede esconder una sorpresa deliciosa. Esta vez no hará falta vaciarla ni encender una vela: la convertiremos en una divertida calabaza de queso, con el sabor intenso del queso azul, el toque crujiente de los frutos secos y una cubierta de Doritos que le da su característico color anaranjado. Un aperitivo original y sabroso para compartir, rodeado de galletitas saladas y un poco de verde, que llenará la mesa de Halloween de sabor y diversión.
Ingredientes
400 g de queso de untar
200 g de queso azul o gorgonzola
70 g de queso cheddar
100 g de mezcla de frutos secos
1 bolsa pequeña de Doritos sabor queso
1 rabito de pimiento
Preparación
Mezcla en un bol los quesos con los frutos secos picados finamente hasta que estén bien integrados.
Coloca un trozo de film transparente sobre la superficie de trabajo y pon encima la mezcla de quesos. Dale forma de bola y envuélvela bien.
Con un trozo de hilo de cocina, marca los surcos para darle forma de calabaza. Deja enfriar en la nevera durante un mínimo de dos horas.
Cuando esté firme, tritura los Doritos en un robot de cocina o una picadora. También puedes meterlos en una bolsa y pasarles un rodillo hasta reducirlos a migas.
Retira el hilo y el film de la calabaza de queso. Rebózala con los Doritos triturados hasta cubrirla por completo y coloca el rabito de pimiento en la parte superior.
Sirve la calabaza rodeada de galletitas saladas y sobre una cama de rúcula o escarola.
Dedos de bruja para Halloween
En la noche de Halloween, las brujas salen de sus escondites y dejan tras de sí las huellas de sus misteriosas travesuras. En nuestra cocina también podemos jugar a darles vida, con unos sencillos ingredientes que se transforman en un bocado de lo más inquietante. Unas salchichas envueltas en masa, unas uñas de aceituna negra y unos nudillos bien marcados bastan para crear estos dedos de bruja, perfectos para sorprender a los invitados. Y para completar la escena, un poco de kétchup pondrá la nota más escalofriante sobre la mesa.
Ingredientes
1 paquete de salchichas Frankfurt
1 lámina de masa de pizza o de hojaldre
1 huevo
Aceitunas negras
Kétchup
Preparación
Corta las salchichas a lo largo con un cuchillo afilado.
Corta tiras de la masa elegida y enrolla cada trozo de salchicha. Retira la masa sobrante de uno de los extremos y, con la yema del dedo, presiona ligeramente para formar el hueco de la uña. Aplasta el otro extremo para simular un dedo cortado.
Con un cuchillo pequeño, haz unos cortes a diferentes alturas para marcar los nudillos.
Coloca los dedos sobre una bandeja cubierta con papel de horno y píntalos con huevo batido.
Hornea a 180 °C durante unos 12 minutos, hasta que la masa esté dorada.
Mientras tanto, corta las aceitunas negras por la mitad y dales forma de uñas. Colócalas en el extremo superior de cada dedo.
Pon un poco de kétchup en un cuenco pequeño y moja en él el extremo inferior de los dedos antes de servirlos, para conseguir un efecto todavía más terrorífico.
Escobas de bruja para Halloween
Cuenta la leyenda que ninguna bruja sale de casa sin su escoba, y en la noche de Halloween no podía faltar este peculiar medio de transporte en nuestra mesa. Con unos sencillos palitos de pan, unas lonchas de queso y unas hebras de cebollino, prepararemos unas pequeñas escobas comestibles que parecen listas para salir volando hacia cualquier aquelarre. Un aperitivo divertido, fácil de preparar y perfecto para acompañar las demás propuestas de nuestra cocina más misteriosa.
Ingredientes
Palitos de pan (sticks o pretzels)
Lonchas de queso tipo Havarti o Edam
Cebollino fresco
Preparación
Dobla una loncha de queso por la mitad y haz cortes verticales en el borde inferior, sin llegar hasta arriba, para formar los flecos de la escoba.
Envuelve la parte cortada de la loncha alrededor de la base de un palito de pan.
Ata el queso firmemente con una tira de cebollino fresco para sujetarlo y darle el aspecto de una pequeña escoba.
Repite el proceso con el resto de los ingredientes hasta tener todas las escobitas preparadas.
Puré de calabaza con ojos para Halloween
La calabaza es una de las grandes protagonistas del otoño y un símbolo inseparable de Halloween. En esta receta la transformamos en un puré suave y delicado, con mantequilla y un toque de nuez moscada, que esconde una sorpresa al servirlo: unos ojos que parecen observarnos desde el plato. Una manera divertida y original de llevar el espíritu de la noche más misteriosa del año a la mesa, combinando una receta sencilla con una presentación capaz de despertar la curiosidad de pequeños y mayores.
Ingredientes
Para el puré:
1 kg de calabaza cacahuete
40 g de mantequilla
1 pizca de nuez moscada
Sal y pimienta
2 cucharaditas de miel (opcional)
Para los ojos:
Huevos de codorniz
Aceitunas negras o verdes sin hueso
Tomate frito espeso
Colorante alimentario al gusto
Agua para teñir los huevos
Elaboración
Pela la calabaza, retira las semillas y córtala en cubos.
Cuécela al vapor o en agua hirviendo durante unos 15 minutos, hasta que esté tierna. Escúrrela bien y tritúrala con la mantequilla. Salpimienta, añade una pizca de nuez moscada y, si te gusta el contraste dulce, incorpora la miel.
Para preparar los ojos, cuece los huevos de codorniz hasta que estén duros y déjalos enfriar.
Golpea suavemente las cáscaras con una cuchara, procurando que se agrieten sin desprenderse. Coloca los huevos en un bol con agua teñida con colorante alimentario y déjalos en la nevera durante unas dos horas. Después, pélalos con cuidado: las grietas habrán dejado unas marcas decorativas en la clara.
Corta las aceitunas en rodajas finas, una por cada huevo, y prepara una jeringuilla pequeña con tomate frito espeso.
Emplatado
Sirve el puré caliente en una fuente. Coloca los huevos de codorniz con la punta hacia abajo, pon una rodaja de aceituna sobre cada uno y rellena el centro con un poco de tomate frito utilizando la jeringuilla.
Así tendrás un puré de calabaza con unos ojos de lo más inquietantes para tu mesa de Halloween.
Tarta cementerio de chocolate para Halloween
Cuando llega la noche de Halloween, hasta los cementerios pueden convertirse en el escenario de una dulce travesura. Esta tarta de chocolate se transforma en un pequeño camposanto, con su tierra de galleta, sus lápidas decoradas, un árbol oscuro y unos gusanos de gominola que asoman entre las tumbas. Bajo su aspecto tenebroso se esconde un bizcocho tierno y goloso, perfecto para poner el broche dulce a una mesa de Halloween. Porque en una noche llena de brujas, fantasmas y misterios, hasta el cementerio puede tener un lado delicioso.
Ingredientes
190 g de harina
200 g de azúcar
35 g de cacao puro
8 g de levadura química
200 g de mantequilla
4 huevos
100 g de crema de chocolate
4-5 galletas
Aceite para engrasar el molde
Galletas tipo lengua de gato
150 g de chocolate negro de cobertura
100 g de fondant de chocolate negro
Gusanos de gominola
Preparación
Precalienta el horno a 180 °C. Engrasa un molde cuadrado con aceite, espolvorea un poco de harina por su superficie y retira el exceso sacudiéndolo suavemente.
Mezcla el azúcar con la mantequilla ablandada y bate hasta obtener una preparación blanquecina y cremosa. Añade los huevos de uno en uno, incorporando bien cada huevo antes de agregar el siguiente.
Tamiza la harina con la levadura química y el cacao puro. Incorpora esta mezcla a la preparación anterior y remueve hasta integrar todos los ingredientes.
Vierte la masa en el molde y hornea durante unos 35-40 minutos. Comprueba que está hecha pinchando el centro con un palillo: debe salir limpio.
Retira el bizcocho del horno y déjalo enfriar sobre una rejilla. Desmóldalo y extiende por encima la crema de chocolate.
Tritura las galletas hasta obtener unas migas finas y repártelas sobre toda la superficie para simular la tierra del cementerio.
Funde el chocolate negro al baño maría y pásalo a una manga pastelera. Decora las galletas tipo lengua de gato con palabras como «RIP» o «BOO» y deja que el chocolate se endurezca.
Clava las galletas decoradas verticalmente en la tarta para formar las lápidas. Por último, modela un árbol con el fondant de chocolate negro y distribuye los gusanos de gominola entre las tumbas.
Y mientras Halloween llena la mesa de criaturas, sustos y dulces travesuras, volvemos la mirada a las raíces de esta fiesta, a los sabores de siempre y a las recetas que han pasado de generación en generación, alrededor del fuego y en compañía de los nuestros. Así se celebra la Castañada tradicional, con castañas, boniatos y platos que guardan el sabor de nuestros recuerdos.

Cordero y longaniza a la brasa
Hay sabores que nos llevan directamente a los días de nuestra infancia, a las reuniones familiares y al calor de una buena lumbre. En aquellos otoños que compartía con mis abuelos, el fuego no solo servía para calentarnos: también era el lugar donde preparábamos la comida y nos reuníamos alrededor de la mesa. El aroma del cordero asado y de la longaniza cocinándose lentamente sobre las brasas formaba parte de aquellos momentos sencillos que se disfrutaban sin prisas. Una manera tradicional de cocinar, en la que la calidad de los ingredientes y el sabor que aporta la leña eran los verdaderos protagonistas.
Ingredientes
1 kg de cordero (chuletas, paletilla o costillas)
1kg de longaniza para asar, como la tradicional longaniza Graus
Sal gruesa o sal marina
Ajo y romero fresco (opcional)
Aceite de oliva virgen extra o un poco de limón
Preparación
Prepara una buena cantidad de leña o carbón y deja que se formen brasas rojas y uniformes. Evita cocinar directamente sobre la llama viva.
Sala las piezas de cordero por ambos lados con sal gruesa. Si te gusta, puedes frotarlas con un poco de ajo machacado y unas hojas de romero fresco.
Pincha ligeramente las longanizas con un tenedor para reducir el riesgo de que se revienten durante la cocción.
Coloca el cordero en la parrilla, a una distancia media de las brasas, de unos 40-50 cm. Cocínalo lentamente durante aproximadamente 25-35 minutos en total, según el tamaño y el grosor de las piezas, dándole la vuelta a mitad de cocción para que se dore por ambos lados y quede jugoso por dentro.
Coloca las longanizas en la parrilla y ásalas a fuego moderado durante unos 10-15 minutos, girándolas con frecuencia para que se doren uniformemente sin quemarse y queden bien hechas por dentro.
Retira la carne y las longanizas de la brasa. Deja reposar el cordero unos cinco minutos antes de servirlo.
Lleva a la mesa recién hecho, acompañado de una ensalada fresca, unas patatas asadas en las brasas o un poco de limón y aceite de oliva virgen extra.

Boniatos y castañas asadas
Hay aromas que nos devuelven a la infancia con solo cerrar los ojos. Cuando llegaba el otoño, el calor de la lumbre reunía a la familia alrededor de los frutos de la temporada, y las castañas y los boniatos asados se convertían en protagonistas de aquellos días. Recuerdo aquellas reuniones con mis abuelos, el crepitar del fuego y la paciencia con la que esperábamos a que todo estuviera en su punto. Eran sabores sencillos, propios de nuestra tierra y de una cocina que aprovechaba lo que ofrecía cada estación. Hoy podemos prepararlos en el horno de casa y disfrutar de ese mismo placer: el de los alimentos humildes que guardan el calor de nuestros recuerdos.
Ingredientes
Boniatos
Castañas
*Sal (opcional, para las castañas)
Preparación
Precalienta el horno a 200-220 °C.
Lava los boniatos y sécalos bien. Puedes envolverlos en papel de aluminio para que queden más confitados y jugosos, o colocarlos directamente sobre la bandeja del horno.
Hornéalos durante unos 45-60 minutos, dependiendo de su tamaño. Para comprobar que están hechos, pínchalos con un palillo o un cuchillo: deben estar tiernos por dentro.
Mientras se asan los boniatos, prepara las castañas. Haz un corte profundo en la cáscara de cada una, en la parte abombada o en forma de cruz, para evitar que revienten durante la cocción.
Como las castañas necesitan menos tiempo que los boniatos, incorpóralas a la misma bandeja cuando falten unos 25-30 minutos para terminar la cocción.
Retira la bandeja del horno. Envuelve las castañas en un paño de cocina limpio durante unos minutos para que sea más fácil pelarlas.
Sirve los boniatos calientes junto con las castañas asadas. Puedes acompañarlos con un tarrito de miel y otro de aceite de oliva virgen extra, para que cada comensal los disfrute a su gusto.
Panellets variados
Los panellets son uno de esos dulces que anuncian la llegada del otoño y que forman parte de las celebraciones tradicionales de Todos los Santos y la Castañada en Cataluña. Pequeños, delicados y elaborados a base de almendra y azúcar, han pasado de generación en generación conservando su esencia. Los de piñones son quizá los más conocidos, pero hay muchas maneras de darles forma y sabor. Hoy los preparamos en varias versiones, con almendra, coco y membrillo, para llenar la mesa de pequeños bocados dulces y mantener vivas esas costumbres que nos reúnen alrededor de la cocina cuando llegan los días frescos del otoño.
Ingredientes
Para la masa base de mazapán
500 g de almendra cruda molida
350 g de azúcar blanquilla o glas
1 clara de huevo
100 ml de agua, aproximadamente
Ralladura fina de 1 limón (opcional)
Para las distintas variedades
Panellets de piñones: 150 g de piñones y 1 huevo batido
Panellets de almendra: 120 g de almendra en granillo y 1 huevo batido
Panellets de coco: 40 g de coco rallado
Panellets de membrillo: 50 g de dulce de membrillo firme
Preparación
Prepara la masa de mazapán.
En un bol grande, mezcla la almendra molida, el azúcar y la ralladura de limón.
Añade la clara de huevo ligeramente batida e incorpora el agua poco a poco mientras amasas con las manos.
Trabaja la mezcla hasta obtener una pasta compacta, homogénea y moldeable que no se pegue demasiado a los dedos.
Envuelve la masa en film transparente y déjala reposar en la nevera un mínimo de dos horas. Si puedes dejarla toda la noche, mejor, para que la almendra se hidrate y la masa adquiera consistencia.
Divide la masa en cuatro porciones iguales.
Panellets de piñones.
Forma pequeñas bolitas con una de las porciones. Pásalas por huevo batido y rebózalas con los piñones, presionando suavemente con las manos para que queden bien adheridos.
Panellets de almendra.
Con otra porción, forma piezas ligeramente alargadas, como pequeñas croquetas o elipses. Pásalas por huevo batido y rebózalas generosamente con la almendra en granillo.
Panellets de coco.
Mezcla otra porción de masa con la mitad del coco rallado. Forma bolitas y, si quieres darles una presentación diferente, moldéalas como pequeñas pirámides. Rebózalas con el coco restante.
Panellets de membrillo.
Extiende la última porción de masa sobre papel de horno, formando un rectángulo alargado de aproximadamente un centímetro de grosor.
Coloca una tira gruesa de membrillo en el centro y envuelve el relleno con ayuda del papel, como si prepararas un brazo de gitano. Cierra bien la masa y corta el rulo transversalmente en porciones de unos dos centímetros de ancho.
Horneado.
Precalienta el horno a 200-220 °C, con calor arriba y abajo.
Coloca los panellets en una bandeja cubierta con papel vegetal. Pinta con huevo batido los de piñones, los de almendra y la superficie exterior de los de membrillo. Los de coco no necesitan huevo.
Hornea durante unos 5-7 minutos, vigilándolos constantemente. Al no llevar patata, basta con que se doren ligeramente por fuera y conserven el interior tierno.
Retira la bandeja y deja enfriar los panellets por completo antes de manipularlos, ya que en caliente son muy frágiles y podrían romperse.
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Que la magia de estas fechas nos reúna alrededor de una mesa, entre sabores de siempre, dulces tentaciones, alguna que otra travesura y muchos recuerdos bonitos. Que nunca perdamos la ilusión de celebrar nuestras tradiciones, ni las ganas de crear otras nuevas junto a quienes queremos. Desde mi alacena, os deseo una ¡feliz Castañada y un terroríficamente feliz Halloween! Que disfrutéis de estos días, que no falten las castañas, los boniatos, las sonrisas y, sobre todo, el calor de los nuestros.
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