LAS CROQUETAS DE COCIDO DE MI ABUELA
Hay recetas que nacen de la necesidad de aprovechar lo que queda en la olla, pero que con el tiempo terminan convirtiéndose en una de esas cosas que todos esperan con ilusión.
En mi casa, cuando había puchero, nunca se tiraba nada. La carne que quedaba al día siguiente tenía una segunda vida: se picaba con paciencia, se mezclaba con una buena bechamel y acababa convertida en unas croquetas caseras, doradas por fuera y cremosas por dentro.
Recuerdo ese trabajo tranquilo en la cocina, preparando la masa y dejándola reposar hasta el día siguiente. Porque las croquetas, como tantas cosas de nuestra cocina de siempre, necesitan su tiempo. No hay que tener prisa.
Y quizá por eso saben tan bien. Porque en ellas no solo aprovechamos los restos del puchero; aprovechamos también los recuerdos.
Esta es una receta sencilla, de las de toda la vida, de esas que se hacen sin complicaciones y que siempre encuentran un sitio en la mesa.
Ingredientes
50-60 g de mantequilla.
Un chorrito de aceite de oliva.
1 cebolla mediana, picada muy fina.
100 g de harina de trigo,aproximadamente . La cantidad puede variar según el líquido utilizado, hasta conseguir una bechamel consistente.
300-400 ml de leche entera.
Sal, pimienta negra molida y nuez moscada, al gusto.
Harina para rebozar.
1-2 huevos batidos.
Pan rallado.
Aceite de oliva o de girasol para freír.
Elaboración
Picar la carne
Pica muy finamente los restos de carne del puchero con un cuchillo. A mí me gusta hacerlo a mano, para que la carne conserve algo de textura.
Preparar el sofrito
En una sartén amplia o cazuela baja, derrite la mantequilla con un chorrito de aceite de oliva. Añade la cebolla picada y póchala a fuego lento hasta que esté transparente.
Añadir la carne
Incorpora la carne picada y rehógala durante un par de minutos, para que se mezcle bien con la cebolla y tome todo su sabor.
Incorporar la harina
Añade la harina y remueve constantemente durante 3-5 minutos a fuego medio, para que se cocine bien y pierda el sabor a crudo.
Preparar la bechamel
Mezcla el caldo de puchero templado con la leche. Ve incorporándolos poco a poco, sin dejar de remover con unas varillas para evitar que se formen grumos.Cocinar la masa
Cocina a fuego medio-bajo, removiendo continuamente, hasta conseguir una masa espesa que se despegue limpiamente de las paredes de la sartén. Añade la sal, la pimienta negra y la nuez moscada al gusto.
Reposar
Pasa la masa a una fuente plana y cúbrela con film transparente a contacto, para que no forme costra. Guarda en la nevera un mínimo de 4 horas. A mí me gusta dejarla toda la noche; al día siguiente la masa está perfecta para formar las croquetas.
Formar y rebozar
Toma porciones de masa y dales forma redonda u ovalada. Pásalas primero por harina, después por huevo batido y finalmente por pan rallado.
Freír
Fríe las croquetas en abundante aceite bien caliente, en tandas pequeñas, hasta que estén doradas y bonitas. Déjalas escurrir sobre papel absorbente.







































