LA COCINA CORDOBESA
UN EMBRUJO PARA
EL PALADAR
Esta foto fue tomada en uno de mis paseos matutinos, sobre las 7:30 de la mañana. Se ve el Puente Romano con la Mezquita al fondo; un verdadero espectáculo para todos los sentidos.
Quiero dedicar un apartado muy especial a la cocina cordobesa, para mí desconocida hasta hace tres años, cuando los azares de la vida me trajeron a vivir a esta ciudad de tremendo embrujo y belleza.
APRENDER DE LA TRADICIÓN
Para conocer la cocina de Córdoba no he necesitado grandes libros, ni buscar en interminables enciclopedias. Esta gastronomía se aprende en el día a día, visitando las típicas tabernas donde siguen preparando los platos como hace décadas. La mayoría de las recetas las he aprendido de las mujeres cordobesas: madres, tías y abuelas que han cocinado toda la vida, y que lo hacen para los suyos con infinito amor
La magia y el embrujo de los patios cordobeses
Una explosión de colores y aromas cargados de tradicion
UN MUNDO POR DESCUBRIR
He de deciros que aún me falta mucho por aprender de esta cocina, una mezcla de culturas romana, árabe y un sinfín más. Es una cocina natural y sencilla que embruja a quienes la visitan, dejando una huella imborrable con el sabor del salmorejo, los flamenquines, las berenjenas a la miel, el rabo de toro y una inmensidad de delicias más.
Me gusta imaginar que, mientras cocino, el alma de esta ciudad se cuela en mi casa: ese aroma a azahar que inunda las calles en primavera o la luz tamizada de los patios cordobeses, que intento capturar en mi cocina al preparar mis guisos. Y, por supuesto, no hay fogón cordobés que se precie sin una copita de vino de la tierra, un buen Montilla-Moriles, que me acompaña mientras, con mimo y paciencia, doy el punto exacto a cada receta.
Como apenas hace tres años que la conozco, estoy abierta a todas vuestras sugerencias, recetas o cambios que queráis transmitirme. ¡Gracias de antemano!
UN RECUERDO ESPECIAL: TABERNA SÉNECA
Esta fue la primera taberna que conocí en Córdoba. Fue allí donde comí por primera vez las berenjenas a la miel, un bocado que me sorprendió gratamente y que siempre guardaré en mi memoria.
FACHADA E INTERIOR DE LA TABERNA SENECA EN CORDOBA CAPITAL
LOS IMPRESCINDIBLES QUE ME HAN ENAMORADO
- El Salmorejo: Fresco, con ese toque de jamón serrano y huevo picado.
Las Berenjenas a la miel: Ese contraste dulce-salado que probé en la Séneca y que ahora intento bordar en casa.
- El Flamenquín: Crujiente por fuera y una auténtica delicia por dentro.
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- El Rabo de Toro: Mi gran reto. Cocinarlo a fuego lento, tal y como aprendí de carmen la señora cordobesa que me enseñó a prepararlo con mucho cariño
Dicen que todo lo bueno termina bien, y no hay mejor cierre para un menú cordobés que un buen trozo de pastelón. Canela, azúcar y el toque casero que hace que cada bocado sepa a gloria.
Pastelón cordobes
Pero no se puede entender Córdoba solo a través de sus sabores. Esta ciudad es un sentimiento que se vive bajo los arcos de su Mezquita, en el bullicio alegre de su Feria y en el movimiento de los volantes de los trajes de gitana. Cocinar sus platos es, para mí, una forma de traer un poquito de ese embrujo a mi mesa, recordando siempre que Córdoba es, ante todo, historia, color y alegría."
"...Córdoba es, ante todo, historia, color y alegría. No es casualidad que siempre digo que la mitad de mi corazón lo dejé en esta ciudad; es el lugar donde una gran parte de mi historia personal se escribió, y siempre será parte de quien soy."
Pero ahora, me encantaría saber de vosotros. ¿Cuál de estos platos cordobeses os hace más ilusión cocinar? ¿O quizás tenéis algún rincón favorito de Córdoba que siempre recordáis? Contadme en los comentarios, que me hace mucha ilusión leeros mientras me sirvo otra copita de vino."









































