ALMEJONES DE BINACED
Binaced, Huesca
Hay recetas que llegan hasta nosotros a través de un libro, de una cocina o de una vieja libreta. Y después están las que llegan de una manera mucho más bonita: de boca en boca.
Los Almejones de Binaced son una de esas recetas que forman parte de la memoria de un pueblo. Binaced está muy cerca de mi pueblo valcarca y esta receta llegó hasta mí hace muchos años, cuando mi madre y yo íbamos a la peluquería y una señora la explicó allí.
Yo era pequeña, pero aquellas recetas que se escuchaban entre conversaciones, como quien cuenta algo cotidiano, terminaban quedándose en la memoria.
Y esta se quedó.
Los Almejones de Binaced son un dulce sencillo, hecho con galletas y una crema de natillas espesa, que se deja reposar para que las galletas se ablanden y absorban todo el sabor de la crema.
Una receta humilde, casera y de las que pasan de unas manos a otras sin necesidad de libros.
Porque muchas veces la mejor cocina tradicional no está escrita en ninguna parte: vive en la memoria de las mujeres que la han cocinado y contado durante generaciones.
Esta receta es mi pequeña manera de que aquella señora, aquella peluquería y aquellos recuerdos junto a mi madre sigan teniendo un lugar en mi cocina.
ALMEJONES DE BINACED
Binaced, Huesca
Hay recetas que llegan hasta nosotros a través de un libro, de una libreta antigua o de una cocina familiar. Y después están las que llegan de una manera mucho más bonita: de boca en boca.
Los Almejones de Binaced son una de esas recetas que forman parte de la memoria de un pueblo. Binaced está muy cerca de mi tierra, y esta receta llegó hasta mí hace muchos años, cuando mi madre y yo íbamos a la peluquería y una señora la explicó allí.
Yo era pequeña, pero aquellas recetas que se escuchaban entre conversaciones, como quien cuenta algo cotidiano, terminaban quedándose en la memoria.
Y esta se quedó.
Es un dulce sencillo y delicioso, elaborado con galletas María y una crema de natillas bien espesa. Las galletas se unen formando pequeños sándwiches rellenos, se pasan ligeramente por leche, después por huevo batido y finalmente se fríen hasta quedar dorados.
Tradicionalmente se preparaban al calor de la chimenea, junto al fuego de leña, como tantos dulces de nuestra cocina de antes.
Una receta humilde, casera y de las que pasan de unas manos a otras sin necesidad de libros.
Porque muchas veces la mejor cocina tradicional no está escrita en ninguna parte: vive en la memoria de quienes la han cocinado y compartido.
Esta receta es mi pequeña manera de que aquella señora, aquella peluquería y aquellos recuerdos junto a mi madre sigan teniendo un lugar en mi cocina.
INGREDIENTES
Para las natillas con preparado
2 sobres y medio de preparado para natillas
6 cucharadas de azúcar
Leche, la cantidad indicada por el fabricante
Galletas María,
preferiblemente gruesas
Para las natillas caseras
1 litro de leche, preferiblemente entera
6 yemas de huevo
150 g de azúcar
40 g de maicena
Piel de medio limón, sin la parte blanca
1 rama de canela
Para montar y freír los almejones
Leche, para mojar ligeramente las galletas
Huevos batidos
Aceite de oliva, para freír
ELABORACIÓN
PREPARAMOS LAS NATILLAS
Podemos preparar las natillas de las dos maneras.
Con preparado: disolvemos el preparado de natillas en la leche junto con el azúcar, siguiendo las instrucciones del fabricante, pero utilizando un poco menos de líquido para conseguir unas natillas muy espesas.
Las cocinamos hasta que espesen bien y dejamos enfriar completamente antes de montar los almejones.
Para hacerlas caseras: apartamos un vaso de leche fría y reservamos.
Ponemos el resto de la leche en un cazo junto con la piel de limón y la rama de canela. Cuando empiece a hervir, retiramos del fuego, tapamos y dejamos reposar durante 10 minutos.
En el vaso de leche fría disolvemos completamente la maicena, procurando que no queden grumos.
En un bol grande batimos las yemas con el azúcar hasta que queden blanquecinas. Añadimos la leche con la maicena y mezclamos bien.
Retiramos la piel de limón y la canela de la leche caliente.
Vertemos la leche poco a poco sobre la mezcla de las yemas, removiendo continuamente para evitar que el huevo se cuaje.
Devolvemos toda la mezcla al cazo y cocinamos a fuego lento, sin dejar de remover con unas varillas.
Es muy importante que no llegue a hervir, ya que podría cortarse.
Cuando las natillas hayan espesado, retiramos del fuego y dejamos enfriar completamente.
MONTAMOS LOS ALMEJONES
Tomamos una galleta María y colocamos en el centro una cucharada generosa de natillas frías.
Cubrimos con otra galleta y presionamos ligeramente para formar un pequeño sándwich.
Pasamos rápidamente cada sándwich por un plato con un poco de leche, lo justo para que la galleta se ablande ligeramente sin llegar a romperse.
A continuación, los pasamos por huevo batido, procurando que queden bien cubiertos.
FREÍMOS
Ponemos abundante aceite en una cazuela o sartén y lo calentamos.
Tradicionalmente, los almejones se preparaban al calor de la chimenea, pero podemos hacerlos perfectamente en casa.
Freímos los almejones durante un par de minutos, dándoles la vuelta si es necesario, hasta que el huevo esté bien dorado.
Los retiramos y dejamos escurrir sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Dejamos enfriar antes de servir.
CONSEJO DE MAPI
Para esta receta, las natillas tienen que quedar bien espesas. Si quedan demasiado líquidas, las galletas absorberán demasiada humedad y perderán su textura.
Y si tenemos tiempo, dejemos reposar los almejones unas horas en la nevera. Es entonces cuando las galletas se ablandan, la crema se asienta y todos los sabores se unen.
Yo, si puedo elegir, hago las natillas caseras. Pero cuando queremos preparar este dulce de una manera sencilla y rápida, el preparado de natillas también nos da un resultado estupendo.
Y hay algo que para mí es lo más importante de esta receta: no perder la historia que lleva detrás.
Porque estos almejones no solo saben a natillas y galleta. A mí me saben a mi madre, a mi tierra y a aquella peluquería donde una señora compartió una receta que, sin saberlo, muchos años después terminaría formando parte de mi Alacena. que llegan hasta nosotros a través de un libro, de una cocina o de una vieja libreta. Y después están las que llegan de una manera mucho más bonita: de boca en boca.
Los Almejones de Binaced son una de esas recetas que forman parte de la memoria de un pueblo. Binaced está muy cerca de mi tierra, y esta receta llegó hasta mí hace muchos años, cuando mi madre y yo íbamos a la peluquería y una señora la explicó allí.
Yo era pequeña, pero aquellas recetas que se escuchaban entre conversaciones, como quien cuenta algo cotidiano, terminaban quedándose en la memoria.
Y esta se quedó.
Los Almejones de Binaced son un dulce sencillo, hecho con galletas y una crema de natillas espesa, que se deja reposar para que las galletas se ablanden y absorban todo el sabor de la crema.
Una receta humilde, casera y de las que pasan de unas manos a otras sin necesidad de libros.
Porque muchas veces la mejor cocina tradicional no está escrita en ninguna parte: vive en la memoria de las mujeres que la han cocinado y contado durante generaciones.
Esta receta es mi pequeña manera de que aquella señora, aquella peluquería y aquellos recuerdos junto a mi madre sigan teniendo un lugar en mi cocina.