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jueves, 20 de agosto de 2026

CHORIZOS ENTERRADOS AL VINO



 CHORIZOS ENTERRADOS AL VINO


Los chorizos enterrados al vino son una antigua y curiosa forma de cocinar de la cultura rural aragonesa, especialmente vinculada a zonas de la provincia de Zaragoza y comarcas cercanas como Calatayud.
Esta preparación nació del ingenio de pastores, labradores y familias que, durante los días fríos de invierno y las reuniones alrededor de las hogueras de la matanza, sabían sacar partido a lo que tenían a mano.

Sin grandes utensilios: un buen chorizo, vino, papel y las brasas de la lumbre.
El chorizo se envolvía cuidadosamente en papel mojado con vino y se enterraba entre las cenizas calientes o el rescoldo. De esta manera se cocinaba lentamente, protegido del fuego directo, mientras el calor hacía su trabajo y el vino se mezclaba con los jugos y la grasa del embutido.

Una muestra más de ese ingenio que tenían nuestras abuelas y nuestras gentes de campo para convertir unos pocos ingredientes en un bocado extraordinario.
Y entonces entenderás por qué una receta tan sencilla ha sobrevivido al paso del tiempo.



Ingredientes


  • Chorizos frescos de la tierra, de herradura o de oreado reciente.

  • Papel de estraza.

  • Vino de la tierra, tinto o blanco.

  • Brasas de leña, preferiblemente de sarmiento, encina o roble.







Elaboración

Coloca el chorizo sobre un trozo de papel de estraza y rocíalo generosamente con vino.
Envuelve el chorizo con el papel y vuelve a mojarlo con vino.
Repite el proceso unas cuatro o cinco veces, formando una capa gruesa de papel húmedo que proteja el chorizo del contacto directo con las brasas.
Haz un hueco entre las cenizas calientes o junto a las brasas, siempre sin llama viva, y entierra el paquete.
Déjalo cocinar durante unos 10-15 minutos, dependiendo de la intensidad del calor, hasta que el chorizo esté tierno y bien hecho.
Retira el paquete con cuidado, desenvuelve el papel quemado por fuera y sirve el chorizo bien caliente.




Cómo prepararlos hoy en casa

Nos hemos modernizado, pero seguimos disfrutando de aquel sabor de siempre.
Como hoy no solemos tener una hoguera y un buen rescoldo en casa, podemos adaptar esta antigua forma de cocinar al horno.

Envuelve cada chorizo en papel de horno, previamente empapado en vino tinto o blanco.

Cierra bien el paquete y, después, envuélvelo completamente en papel de aluminio.

El aluminio actuará como una envoltura protectora, reproduciendo en el horno parte del efecto que antiguamente conseguían las brasas y el rescoldo.
Introduce los paquetes en el horno precalentado a 200 ºC y cocina durante unos 20-25 minutos, hasta que el chorizo esté bien hecho y tierno.

Abre los paquetes con cuidado al sacarlos del horno, porque estarán muy calientes y conservarán en su interior los jugos del vino y la grasa del chorizo.


Y así es como se come

Para acompañarlos, nada mejor que una buena hogaza de pan.
Antes se tostaba directamente sobre la lumbre. Hoy podemos hacerlo en la tostadora: lo importante es que quede bien crujiente y caliente.
Una vez tostado, frota el pan con medio diente de ajo y coloca encima el chorizo recién hecho.
Deja que los jugos del vino y la grasa del chorizo empapen ligeramente el pan.
Y entonces entenderás por qué una receta tan sencilla ha sobrevivido al paso del tiempo.
Porque hemos cambiado la lumbre por el horno y las brasas por el papel de aluminio, pero seguimos comiéndolo igual de a gusto.






Consejo de Mapi

Si vas a prepararlos en casa, utiliza un buen chorizo fresco y un vino que también te beberías. En una receta tan sencilla, la calidad de los ingredientes se nota muchísimo.
Y no escatimes con el pan: una buena hogaza tostada y frotada con ajo es el acompañamiento perfecto.












Consejo de Mapi

Si vas a prepararlos en casa, utiliza un buen chorizo fresco y un vino que también te beberías. En una receta tan sencilla, la calidad de los ingredientes se nota muchísimo.

Y no escatimes con el pan: una buena hogaza tostada y frotada con ajo es el acompañamiento perfecto.

LICOR FLORAL DE JAMIZ,ROSAS Y AZAHAR

 







Licor floral de jazmín, rosas y azahar

Hay preparaciones en la cocina tradicional que son auténtica alquimia, y este licor casero es una de ellas. Capturar la esencia de las flores más aromáticas en una botella es un auténtico lujo para los sentidos. Perfumado, delicado y con una elegancia exquisita, es una bebida diferente y muy especial para sorprender a los nuestros o disfrutar de una copita pausada en una sobremesa. ¡Ya veréis qué aroma tan embriagador deja en la despensa mientras reposa!


​Ingredientes



  • 10 rosas rojas
  • ​10 jazmines
  • ​10 flores de azahar
  • ​Media vaina de vainilla
  • ​2 clavos de olor
  • ​50 g de uvas pasas de Corinto
  • ​1 litro de aguardiente
  • ​500 g de azúcar
  • ​500 ml de agua

​Elaboración



  1. Colocamos los pétalos de todas las flores junto con los clavos de olor, la vaina de vainilla abierta, las pasas de Corinto y el aguardiente en una botella o recipiente grande que pueda cerrarse herméticamente.
  2. ​Dejamos macerar la mezcla durante un mes en un sitio fresco y oscuro, acordándonos de remover o agitar el recipiente a diario para que los aromas se integren por completo.
  3. ​Transcurrido ese tiempo de reposo, colamos la preparación con cuidado y reservamos el alcohol aromatizado.
  4. ​Preparamos un almíbar calentando el agua con el azúcar hasta que se disuelva por completo y coja un poco de cuerpo.
  5. ​Finalmente, unimos el alcohol reservado con el almíbar ya templado, filtramos de nuevo la mezcla para que quede bien limpia, embotellamos y dejamos reposar una semana más antes de disfrutarlo.







Consejo de MAPI

Es el maridaje perfecto para dulces que tengan toques de frutos secos (pistachos, almendras), postres con miel, hojaldres, o dulces a base de chocolate blanco o vainilla.
Si lo sirves al principio de una reunión, mézclalo en una copa flauta con un vino espumoso muy seco (Cava o Prosecco) bien frío. Esto crea un "Kir Royal" floral que despierta el apetito y refresca.
Combina de maravilla en reuniones de tarde junto a pastas secas, galletas de mantequilla o macarons. Puedes poner un chorrito sutil dentro de un té negro o verde caliente para aromatizarlo.








miércoles, 19 de agosto de 2026

BIZCOCHO DE LA ABUELA

 






Bizcocho de la abuela


​¡Ay, qué recuerdos me trae este bizcocho! Es de esos dulces caseros de toda la vida que huelen a hogar nada más empezar a hornearse. Con una textura súper esponjosa gracias a montar bien los huevos y ese toque fresco de la ralladura de limón, es el bizcocho perfecto para acompañar el café de la tarde o para disfrutar en familia un domingo cualquiera. ¡Ya veréis qué fácil y qué rico queda!


Ingredientes


  • ​6 huevos
  • ​250 g de azúcar
  • ​200 g de harina de todo uso
  • ​1 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
  • ​Ralladura de limón


​Elaboración


  1. Vertemos la masa en un molde previamente untado con mantequilla y espolvoreado con harina.
  2. ​Con el horno precalentado a 180°C, horneamos nuestro bizcocho durante unos 30 minutos.
  3. ​Una vez listo, lo dejamos templar unos 10 minutos en el molde y después lo desmoldamos con cuidado sobre una rejilla.
  4. ​Dejamos que se enfríe por completo y, justo antes de servirlo, lo espolvoreamos generosamente con azúcar glas.





Consejo de MAPI

Este bizcocho es ideal para tomar de sobremesa con un café o café con leche o té 

PERAS EN ALMÍBAR MODO TRADICIONAL

 





PERAS EN ALMÍBAR  CONSERVA TRADICIONAL

​¡No hay nada como abrir un tarro en invierno y disfrutar del sabor y el aroma de la fruta fresca cogida en su punto! Hacer conservas en casa es una de esas costumbres de toda la vida que nos conecta con la tierra y con la cocina más auténtica. Con estas peras ecológicas bien tersas y ese toque tan especial que les ponemos, conseguimos una despensa de lujo para endulzar cualquier momento. ¡Ya veréis qué fáciles son de preparar y lo bien que se conservan!

​Ingredientes

  • 1 kg de peras (no muy maduras)
  • ​600 g de azúcar
  • ​1 cucharada de azúcar vainillado
  • ​1,5 litros de agua (para el almíbar)
  • ​2 litros de agua (para la cocción)
  • ​2 limones
  • ​1 palito de canela


Elaboración

  1. Pelamos las peras, las cortamos por la mitad, les quitamos el rabito y las descorazonamos con mucho cuidado.
  2. ​Las ponemos a cocer en una cacerola con los 2 litros de agua.
  3. ​Cuando estén ligeramente blandas, las pasamos a un bol con agua y el zumo de los dos limones, asegurándonos de que queden bien cubiertas para que no se oxiden.
  4. ​Mientras tanto, preparamos un almíbar ligero con los 1,5 litros de agua, el azúcar, el azúcar vainillado y el palito de canela, dejando cocer hasta conseguir una textura de almíbar flojo.
  5. ​Añadimos las peras escurridas al almíbar y les damos un último hervor conjunto.
  6. ​Pasamos primero las peras a los tarros esterilizados y después las cubrimos por completo con el almíbar caliente. Cerramos herméticamente y damos la vuelta a los tarros para hacer el vacío y asegurar que se conserven perfectamente durante mucho tiempo.





CONSEJO DE MAPI

Yo suelo añadirles un chorrito de anís al almíbar para darle un aroma y un sabor tradicional riquísimo.

FIDEOS A LA CAZUELA

 






FIDEOS A LA CAZUELA RECETA TRADICIONAL


No hay máquina del tiempo más poderosa que el olor de un buen sofrito. Para mí, los fideos a la cazuela no son solo una receta; son el recuerdo vivo de aquellos domingos en familia, cuando mi abuela encendía la cocina de leña y llenaba la casa de una magia que solo ella sabía crear. Cocinados a fuego lento, con el toque ahumado de la madera y el cariño que solo una abuela sabe poner en cada cucharada, estos fideos quedaban con ese punto meloso y esa costra dorada tan irresistible. Preparar este plato hoy es rendir homenaje a sus manos, a sus tiempos sin prisas y a esos sabores de la infancia que se quedan grabados en el alma para siempre.

Ingredientes



  • 500 g de costilla de cerdo
  • ​2 cucharadas de aceite de oliva vitgen
  • ​1 cebolla
  • ​1/2 pimiento verde
  • ​1/2 pimiento rojo
  • ​2 cucharadas de tomate triturado
  • ​1 cucharadita de pimentón dulce
  • ​100 ml de vino blanco
  • ​1 L de caldo de pollo
  • ​350 g de fideos gruesos (tipo codos)

Elaboración



  1. Sellar la carne con sal y pimienta. Dorar en la cazuela y reservar.
  1. ​Hacer el sofrito con la cebolla, el pimiento verde y el pimiento rojo en el mismo aceite.
  1. ​Añadir el tomate y el pimentón, volver a poner la costilla y regar con vino blanco. Evaporar.
  1. ​Verter el caldo y cocinar a fuego lento 30 minutos hasta que la carne esté tierna.
  1. ​Incorporar los fideos y cocinar segun indicaciones del paquete.



CONSEJO DE MAPI

Cuando estén listos, retira la cazuela del fuego y deja reposar los fideos durante 5 minutos antes de servir. Esto permitirá que los sabores se asienten por completo y que la textura quede perfecta. Lleva la cazuela directamente a la mesa y disfruta de este plato reconfortante y lleno de tradición.

TORTAS DE ANIS ESTILO INÉS ROSALES


 

TORTAS DE ANIS ESTILO INÉS ROSALES


Pocas cosas evocan tanto la tradición y la dulzura casera como el aroma de una torta de aceite recién horneada. Ese crujido delicado, el dulzor del azúcar caramelizado en la superficie y el perfume inconfundible del anís y los cítricos... Son un clásico por una razón.
​Esta receta es mi versión casera de las famosas tortas de Inés Rosales. Son muy sencillas de hacer y el resultado es casi idéntico al original, con ese punto hojaldrado y lleno de sabor. El secreto está en infusionar bien el aceite y en estirar la masa hasta que casi se pueda ver a través de ella. Hoy te enseño a prepararlas para que llenes tu cocina de un aroma irresistible.


​Ingredientes


Para la infusión de aceite:


100 g de Aceite de Oliva Virgen Extra
La ralladura de 1/2 limón
La ralladura de 1/2 naranja
10 g de anís verde en grano (matalahúva)


Para la masa

140 ml de agua
4 g de levadura seca de panadero
40 g de licor dulce de anís (tipo Anís del Mono)
40 g de azúcar
360 g de harina de fuerza
1/2 cucharadita de sal
20 g de semillas de sésamo negro


Para el acabado

Azúcar abundante para rebozar




​Elaboración paso a paso


En un cazo pequeño, coloca el aceite de oliva virgen extra junto con las ralladuras de limón y naranja y el anís verde en grano. Calienta a fuego muy suave durante unos minutos para que el aceite se infusione con los aromas.

 Importante: el aceite no debe hervir ni humear en ningún momento. Retira del fuego y deja enfriar completamente antes de usarlo.

 En un bol grande ,disuelve la levadura seca en el agua tibia. A continuación, incorpora el licor dulce de anís y el aceite infusionado (incluyendo las ralladuras y el anís en grano que infusionaron en él). Mezcla bien.

​Incorpora al bol la harina de fuerza, la sal, el azúcar y las semillas de sésamo negro. Comienza a amasar, hasta obtener una masa lisa, homogénea y elástica que se despegue limpiamente de las paredes del recipiente.

​Forma una bola con la masa, colócala en un bol ligeramente engrasado y tápalo con un paño de cocina limpio o film transparente. Deja fermentar en un lugar cálido y libre de corrientes hasta que la masa doble su volumen.
(aproximadamente 1 hora y media, dependiendo de la temperatura ambiente).
​Precalienta el horno a 210°C con calor arriba y abajo.

 Desgasifica ligeramente la masa y divídela en porciones de unos 35 gramos cada una. Forma bolitas con ellas. Con la ayuda de un rodillo, aplasta cada bolita hasta obtener tortas muy finas, casi transparentes.
 A medida que las vayas estirando, colócalas sobre la bandeja del horno forrada con papel de horno.
Antes de meterlas en el horno, espolvorea cada torta con abundante azúcar por la cara superior. Hornea a 210°C durante aproximadamente 6 minutos, o hasta que veas que los bordes están dorados y el azúcar caramelizado.

Una vez doradas, saca la bandeja del horno y transfiere las tortas con cuidado a una rejilla metálica para que se enfríen por completo y adquieran su textura crujiente característica












CONSEJO DE MAPI


Si no vas a consumirlas ese mismo días envuelve las una a una en papel vegetal y guarda en una caja de metal para galletas asivtecduraran más tiempo.

martes, 18 de agosto de 2026

MERMELADA DE HIGOS


 


MERMELADA DE HIGOS


Ahora que la temporada de los higos nos regala estas joyas dulces y maduras, no hay mejor manera de capturar todo su sabor y conservarlo para el resto del año que preparando una buena mermelada casera. De esas de toda la vida, cocinadas a fuego lento y sin prisas, que consiguen que untar una tostada en pleno invierno te transporte de golpe a los días más cálidos del verano.

​Ya sabéis que en la despensa no puede faltar un buen tarro de conserva artesanal, y esta de higos es, sin duda, una de mis debilidades. ¿Me acompañáis a prepararla? ¡Pues coged el delantal y encender el fuego!


​Mermelada de higos casera


Ingredientes


1 kg de higos maduros (o brevas)
​450 g de azúcar blanco
​1 cda de zumo de limón (opcional)


Paso a paso


​En primer lugar, enjuagamos y secamos bien los higos. Podremos usar higos blancos (de piel verde), higos colorados (de piel negra o morada) o bien combinarlos; aunque también podremos usar brevas si están en temporada.

​A continuación, eliminamos la parte superior del pedúnculo y cortamos los higos en cuartos. En este momento podremos pesar la fruta para ajustar con precisión la cantidad de azúcar.

​Colocamos los higos en una cacerola junto con el azúcar (calculando un poco menos de la mitad del peso de la fruta) y, de forma opcional, añadimos una cucharada de zumo de limón.

​Llevamos la mezcla a ebullición suave. Iremos removiendo de vez en quando y rompiendo los trozos de fruta más grandes con la ayuda de una cuchara de madera. Cocinaremos a fuego medio durante 30 minutos, o hasta que la mermelada alcance la consistencia deseada.








Consejo de MAPI


Ten en cuenta que a mayor cantidad de fruta, más tiempo necesitaremos de cocción, pues tardará más en evaporarse el líquido. Recuerda también que, una vez fría, todavía espesará un poco más.









COQUITOS CASEROS


 


COQUITOS

Si hay un dulce que me transporta automáticamente a las meriendas de toda la vida, esos son los coquitos caseros. Con pocos ingredientes, sin complicaciones y con ese aroma a coco tostado que inunda toda la cocina mientras se hornean, son una auténtica tentación a la que es imposible resistirse. Además, son tan rápidos de hacer que en un abrir y cerrar de ojos los tenemos listos para acompañar un buen café o para disfrutar en familia.
​¿Me acompañáis a prepararlos? ¡Pues coged el delantal y encendemos el horno!


Ingredientes

  • 200 g de coco rallado
  • 2 huevos + 1 yema (tamaño L)
  • 150 g de azúcar blanco
  • ​Azúcar glas (para decorar)

​Paso a paso



Mezcla inicial

En un bol grande, mezcla primero el coco rallado con el azúcar hasta que queden bien integrados.


Formación de la masa

Añade los huevos y la yema extra. Bate todo el conjunto hasta conseguir una pasta densa, homogénea y fácil de manipular.
Modelado

Precalienta el horno a 180 °C. Unta tus manos con un poquito de aceite de girasol para evitar que se pegue la masa y ve formando bolitas del tamaño que prefieras (puedes hacerlas redondas o darles esa forma cónica tan característica de los coquitos). Colócalas sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal.

Horneado

Introduce la bandeja en el horno y cocina durante unos 15 minutos o hasta que veas que los coquitos han tomado un bonito color dorado.

Toque final 

Saca del horno y deja templar. Justo antes de servir, espolvorea con un poco de azúcar glas por encima para darles ese toque nevado tan irresistible. ¡Y ya los tenemos listos!











Consejo de Mapi

Si ves que la masa está un poco pegajosa, déjala reposar unos 10 minutos; el coco absorberá la humedad de los huevos y será mucho más sencillo darle forma.

lunes, 17 de agosto de 2026

CAZUELA DE MORENA

 





CAZUELA DE MORENA


La morena es uno de esos productos fuertes, con carácter, ligados a esa autenticidad salina de las rocas y las espumas marinas de las Islas. Un pescado de los de antes, que siempre se ha aprovechado de distintas maneras en la cocina canaria.

Ingredientes

Para 4 raciones:

1,2 kg de morena grande, limpia de piel y espinas y troceada

400 g de papas pequeñas de color

125 g de cebolla

50 g de pimiento verde

50 g de tomate de salsa

4 dientes de ajo

50 ml de vino blanco

Pimienta blanca recién molida

Hebras de azafrán

Sal gorda

Fumet

6 ramas de perejil

Aceite de oliva virgen extra







Preparación

1. Preparamos el sofrito.
Sofreímos la cebolla y 2 dientes de ajo, cortados finamente, con aceite de oliva a fuego muy suave y con el recipiente tapado.
Pasados unos 10 minutos, añadimos el pimiento verde finamente cortado y dejamos hacer otros 10 minutos.
A continuación incorporamos el tomate, sin piel ni semillas y cortado de la misma manera, y dejamos que termine de hacerse el sofrito.
2. Añadimos las papas.
Incorporamos las papas, peladas y cortadas en cuartos. Removemos durante unos minutos.
Añadimos el vino blanco y dejamos evaporar hasta que quede aproximadamente una tercera parte.
Seguidamente cubrimos las papas con el fumet y las dejamos cocinar a fuego suave.
3. Preparamos el majado.
Mientras se hacen las papas, hacemos un majado con los 2 dientes de ajo restantes, el azafrán, las hojas de 2 ramas de perejil y la sal gorda.
Añadimos el majado a las papas y removemos suavemente.
4. El puntito.
Cuando a las papas les queden unos 8 minutos de cocción, incorporamos la morena al guiso y removemos suavemente.
En el último momento añadimos las 4 ramas de perejil restantes, finamente picadas.
Servimos inmediatamente en plato sopero.





Dato curioso

Es aconsejable utilizar una morena de gran tamaño para obtener, una vez limpia, porciones de buen tamaño. El fondo utilizado para elaborar este plato también se puede preparar con la espina de la propia morena.



FLAN DE HUEVO CASERO


 


FLAN DE HUEVO CASERO


Ingredientes

1 litro de leche
8 huevos
200 g de azúcar
Caramelo líquido
Para el caramelo líquido
100 g de azúcar
50 ml de agua
1 cucharada de zumo de limón recién exprimido


Elaboración del caramelo

Pon el agua al fuego, deja que hierva, retira y reserva.

Pon el azúcar y el zumo de limón en una sartén al fuego. No remuevas, solo ve inclinando suavemente la sartén.

Cuando el azúcar tome un color dorado, baja el fuego al mínimo y, con mucho cuidado, añade el agua caliente.

Remueve hasta integrarlo y cocina a fuego lento unos 3 minutos.
Retira del fuego y deja templar.

Elaboración del flan

Vierte el caramelo en la flanera y repártelo bien con movimientos suaves. Reserva.

Pon los huevos y el azúcar en un cuenco y bate hasta obtener una crema homogénea.
Añade la leche y mezcla bien.
Vierte la mezcla en la flanera.

Al horno: 180 ºC, unos 35–40 minutos, al baño María. La flanera se coloca dentro de una fuente con agua hasta la mitad de su altura.






A la manera de nuestras abuelas

coloca la flanera en una olla, añade agua hasta la mitad de la flanera y cuece al baño María unos 45 minutos. Comprueba la cocción pinchando con una brocheta; debe salir limpia.

Deja enfriar y listo. Se puede servir con yogur azucarado o nata montada.


CREMA DE CALABAZA ASADA

 



CREMA DE CALABAZA ASADA 


Esta receta me recuerda a la cocina de nuestras abuelas, cuando la nata no se compraba en un brick: se recogía de la leche que hervían en casa.
Hoy usamos nata para cocinar porque ya no están aquellas lecherías de antes, pero el espíritu de la receta sigue siendo el mismo: aprovechar lo que tenemos y hacer con ello un plato sencillo y lleno de sabor.
Una receta de las de antes, adaptada a nuestra cocina de hoy.


Ingredientes

1 calabaza para asar de unos 2 kg, o 4 pequeñas de 400–500 g

2 cucharadas de aceite de oliva

Sal y pimienta

1 puerro pequeño

100 g de mantequilla sin sal

100 ml de nata líquida para cocinar

150 ml de leche

Zumo de ½ limón

1 ramito de albahaca fresca

Tomillo fresco

Semillas de calabaza tostada.


Preparación

Pincelamos la calabaza por dentro con aceite de oliva y la salpimentamos. La llevamos al horno y tenemos cuidado de que no se queme. Si vemos que se tuesta demasiado, la cubrimos con papel de aluminio.

Ponemos 25 g de mantequilla en una sartén y pochamos el puerro a fuego suave.

Cuando la calabaza esté cocida, la vaciamos con cuidado de no romperla y añadimos la pulpa a la sartén junto con el puerro. Incorporamos la leche y la nata, salpimentamos y trituramos. Nuestras abuelas lo habrían hecho con un pasapurés.

Derretimos el resto de la mantequilla y, fuera del fuego, añadimos el zumo de limón y las hierbas. Mezclamos bien.

Calentamos la crema y rellenamos con ella la calabaza.

Terminamos adornando con la mantequilla aromatizada y las pipas de calabaza tostadas.

Servimos bien caliente.




Consejo de Mapi

Yo suelo poner también las tapas de las calabazas en el horno. A la hora de servir, tapo con ellas la calabaza para que conserve mejor el calor en la mesa.

domingo, 16 de agosto de 2026

PEPINILLOS EN VINAGRE


 




Los pepinillos en vinagre son de esas conservas sencillas que siempre merece la pena tener en la despensa. Una manera fácil de aprovechar los pepinos pequeños y conservarlos durante días, con ese sabor entre ácido, salado y ligeramente especiado que los hace tan buenos para acompañar cualquier aperitivo o comida.
Una receta humilde, de las que se preparaban en casa sin complicaciones y que, una vez hecha, solo necesita un poco de paciencia. Porque lo bueno de estos pepinillos es que hay que dejarlos reposar para que el vinagre, el ajo, la mostaza y el eneldo hagan su trabajo
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PEPINILLOS EN VINAGRE 

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Ingredientes · Para 1 tarro


250 g de pepinillos o mini pepinos
1 diente de ajo
1 cucharadita de semillas de mostaza
½ cucharadita de eneldo
1 cucharadita de sal
½ cucharadita de azúcar
125 ml de vinagre de vino blanco
125 ml de agua



Preparación


Lava muy bien los pepinillos, retirando cualquier resto de tierra. Pela el ajo, retira el germen y córtalo en cuatro cuñas.
Elige un tarro de cristal con cierre hermético en el que los pepinillos quepan bien juntos. Cuanto menos espacio quede, mejor. Lava y seca el tarro.

Pon en el fondo del tarro las semillas de mostaza, el eneldo, la sal y el azúcar.
Introduce los pepinillos y reparte entre ellos las cuñas de ajo.

Mezcla el agua y el vinagre a partes iguales y viértelos en el tarro hasta cubrir los pepinillos.

Cierra bien el tarro y agítalo para ayudar a disolver la sal y el azúcar.

Guarda el tarro en la nevera durante 10 días, agitándolo de vez en cuando. Puedes hacerlo cuando te acuerdes o cada vez que abras la nevera para preparar el desayuno, la comida o la cena.
Después de 10 días estarán listos para comer.







Consejo de MAPI


Usa un buen vinagre de ello dependerá la calidad del  encurtido.

Estos pepinillos son ideales para hamburguesas, ensaladas como picoteo en bocadillos vamos para donde tú imaginación te lleve



sábado, 15 de agosto de 2026

COCIDO CANARIO

 




COCIDO CANARIO

Hay sabores que tienen la capacidad de detener el tiempo y traernos de golpe los recuerdos más felices de la niñez. En esta receta rescatamos el auténtico cocido canario: el de las abuelas, el de las reuniones familiares alrededor de la mesa y el cariño puesto en cada hervor. Prepárate para disfrutar de un plato que es pura historia y corazón canario.


Ingredientes

200 g de garbanzos
500 g de ternera, a ser posible morcillo
150 g de tocino
150 g de judías verdes
150 g de calabaza
500 g de papas
2 piñas de millo (mazorcas de maíz)
1 tomate grande maduro
1 bubango mediano (calabacín)
1 batata mediana
1 cebolla grande
½ repollo pequeño
2 zanahorias grandes
3 dientes de ajo
1 cucharada de pimentón dulce
Unas hebras de azafrán
Fideos finos
Pimienta
Sal









Elaboración

Ponemos los garbanzos en remojo la noche anterior.

Al día siguiente ponemos agua en una olla y, cuando empiece a hervir, añadimos los garbanzos, el tocino, el morcillo, la cebolla, el tomate y un diente de ajo. Dejamos cocer durante aproximadamente una hora desde que comience a hervir, retirando la espuma que vaya apareciendo en la superficie.

Mientras tanto, lavamos y picamos el repollo. Pelamos la calabaza y las zanahorias y limpiamos las judías verdes. Pelamos también la batata y las papas y cortamos todo en dados. Cortamos el bubango en trozos y las mazorcas de maíz en rodajas gruesas.

Pasada la primera hora de cocción, incorporamos todas las verduras a la olla junto con los garbanzos y la carne. Añadimos sal y dejamos cocer durante 30 minutos desde que vuelva a hervir.

Preparamos entonces el majado. En un mortero ponemos los dos dientes de ajo restantes, la pimienta, el pimentón dulce y las hebras de azafrán. Majamos todo hasta obtener una pasta homogénea.

Añadimos el majado a la olla y dejamos cocer unos 15 minutos más. Probamos y rectificamos de sal si fuera necesario.
Una vez terminado el cocido, colamos el caldo y lo ponemos de nuevo al fuego para cocer en él los fideos finos y preparar la sopa.

Servimos la sopa por un lado y colocamos las verduras, la carne y el tocino en una fuente, para que cada comensal pueda servirse a su gusto.









Consejo de Mapi

Si dejamos reposar el cocido unos minutos antes de servirlo, los sabores se asientan y el caldo queda todavía más sabroso. Y si sobra caldo, no lo desperdiciéis: es perfecto para preparar otra sopa o utilizarlo como fondo para otros guisos. 

«Con el caldo del cocido también se suele preparar un delicioso escaldón de gofio. Si quieres ver la receta, puedes encontrarla aquí.»














viernes, 14 de agosto de 2026

LECHE FRITA

 





Hay postres que con solo nombrarlos nos llevan directamente a la cocina de nuestras madres y abuelas. La leche frita es uno de ellos. Una receta sencilla, hecha con ingredientes que siempre había en casa, que necesita tiempo y paciencia para que la masa repose bien y pueda cortarse en esos cuadrados dorados que después se pasan por azúcar. Un postre de los de antes, sin complicaciones, pero imposible de olvidar.



Leche frita



Ingredientes

1 litro de leche
60 g de harina
5 huevos
Azúcar fino
Canela en polvo
1 rama de canela
Aceite para freír


Elaboración

Separar las yemas de las claras de los huevos.
Poner la leche al fuego con una rama de canela. Cuando dé el primer hervor, retirar la rama.
Deshacer la harina en la leche, bajar el fuego al mínimo y añadir cuatro yemas previamente batidas, removiendo continuamente hasta que la mezcla espese y las yemas cuajen, procurando que no se formen grumos.
Verter la mezcla en una fuente rectangular y dejar enfriar. Una vez fría, introducirla en la nevera y dejarla reposar toda la noche.
Al día siguiente, cortar la masa en cuadrados iguales y pasarlos por harina.
Batir una yema y dos claras en un plato. Pasar los cuadrados primero por harina y después por la mezcla de huevo.
Calentar abundante aceite en una sartén y freír los cuadrados hasta que estén dorados.
Escurrirlos y pasarlos por azúcar fino.
Dejar enfriar antes de servir.








Consejo de Mapi

Aquí no hay que tener ninguna prisa. La masa tiene que quedar bien cocida y reposar toda la noche en la nevera para poder cortarla sin problemas al día siguiente. Y a la hora de freírla, el aceite tiene que estar bien caliente para que quede dorada por fuera y cremosa por dentro. Recién hecha está buenísima, pero dejándola enfriar todavía gana más.



MIGAS CON BACALAO

 

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Las migas son uno de esos platos que hablan de nuestra cocina de aprovechamiento, de los días de campo y de las casas donde no se tiraba nada. En Teruel encontramos esta versión acompañada de bacalao, que convierte unas sencillas migas de pan en un plato completo y lleno de sabor. Una receta humilde, pero de las que dejan claro que la cocina tradicional no necesita grandes lujos para ser extraordinaria.


MIGAS CON BACALAO


Ingredientes

1 kg de pan de pueblo del día anterior
300 g de bacalao desalado
200 g de longaniza
4 dientes de ajo
Aceite de oliva
Sal









Elaboración

Colocamos el pan previamente desmenuzado sobre un paño de cocina limpio y humedecido. Echamos sobre el pan unas gotas de agua con sal, salpicándolo con las manos mojadas.
Envolvemos el pan con el paño y dejamos reposar unas tres horas.
Calentamos el aceite en una paellera honda y doramos los ajos sin pelar. Los retiramos y reservamos.
Añadimos la longaniza cortada en rodajas, le damos un par de vueltas y agregamos las migas de pan.
Freímos durante aproximadamente media hora, sin dejar de remover, y rectificamos de sal.
En una sartén aparte, salteamos el bacalao con un poco de aceite, cuidando que no se reseque.
Retiramos el bacalao de la sartén.
Servimos las migas bien calientes, acompañadas del bacalao.







Consejo de Mapi

La paciencia es fundamental para unas buenas migas. Hay que removerlas y trabajarlas bien, sin intentar hacerlas deprisa. Y el bacalao debe quedar jugoso, porque si se reseca perderá toda la gracia del plato. Lo importante es que las migas queden sueltas, bien hechas y con ese sabor de pan de pueblo que es lo que realmente manda.






SOPA JIJOTE

 






Hay platos que nacieron para aprovechar lo que había en la despensa y, sin embargo, terminaron convirtiéndose en auténticas joyas de nuestra cocina tradicional. La Sopa Jijote es una de esas sopas antiguas, contundente y sabrosa, de las que alimentaban de verdad y reunían a la familia alrededor de la mesa. Una receta sencilla, hecha con carnes, pan y un buen sofrito, que nos recuerda que con buenos ingredientes y paciencia se puede hacer una maravilla.


SOPA JIJOTE


Ingredientes

1 muslo de gallina
250 g de carne melosa de buey (hoy puede sustituirse por morcillo de ternera)
100 g de magro de jamón
4 rebanadas de pan del día anterior
3 tomates maduros
1 cebolla
Aceite de oliva
Sal







Elaboración

Troceamos la carne de buey y picamos finamente la cebolla. Cortamos el jamón en trozos pequeños.
Ponemos al fuego una cazuela con agua y un poco de sal. Cuando el agua esté tibia, añadimos todas las carnes.
Dejamos cocer a fuego medio hasta que la carne esté tierna.
Mientras tanto, escaldamos los tomates en un cazo con agua hirviendo. Los pelamos y los trituramos.
En una sartén con un poco de aceite caliente, sofreímos la cebolla y el tomate.
Retiramos la carne de buey, la gallina y el jamón. Colamos el caldo y lo reservamos.
Retiramos los huesos y la piel del muslo de gallina y picamos su carne junto con la de buey y el jamón.
En una cazuela de barro ponemos el caldo, el sofrito y la carne picada. Rectificamos de sal y dejamos cocinar durante 20 minutos más.
Cortamos el pan en dados y lo freímos en aceite muy caliente.
Ponemos los dados de pan en una sopera y los rociamos con el caldo hirviendo.
Servimos la sopa bien caliente.








Consejo de Mapi:
Esta es una sopa que gana mucho cuando se hace sin prisas. El caldo debe quedar sabroso y la carne bien tierna. Y si hoy no encontramos buey, no pasa nada: un buen morcillo de ternera es el sustituto que más se acerca al resultado de la receta antigua.

miércoles, 12 de agosto de 2026

LOS REMEDIOS DE LA COCINA

 


Cuando una sartén se pega🍳

A veces una sartén se empieza a pegar y parece que ya no hay forma de cocinar bien en ella. Pero antes de darla por perdida, prueba este truco de los de toda la vida.

Pon la sartén a calentar un par de minutos. Cuando esté caliente, echa sal fina hasta cubrir toda la base.

Deja que la sal se tueste hasta que coja un color marrón, como arena del desierto. En ese momento, retira la sartén del fuego y tira la sal con cuidado, que quema bastante.

Limpia lo que quede con papel de cocina y, con otro papel, unta la base con un poquito de aceite.

Y listo. Sartén lista para volver a usar.
Un truco sencillo, de los de siempre: un poco de sal, un poco de aceite y la sabiduría de las cocinas de antes.


Consejo de Mapi 
No tires una sartén porque haya empezado a pegarse. Antes de jubilarla, prueba primero los remedios de la cocina.



Cómo conseguir un asado más jugoso 🍗

Un buen asado es un placer, pero hay algo que puede estropearnos el resultado: que después de todo el trabajo la carne nos quede seca.

Aquí va uno de esos trucos sencillos que aprendimos en las cocinas de antes y que merece la pena guardar.

Antes de meter la carne al horno, llena una jeringuilla con vino blanco o coñac. Pincha la pieza por varios sitios y ve inyectando un poquito en cada pinchazo, procurando repartirlo bien por toda la carne.

De esta manera, el vino blanco o el coñac llega al interior de la pieza y, mientras se cocina, ayuda a que quede mucho más jugosa y sabrosa.

Y cuando saques el asado y cortes la carne… ya verás qué diferencia. Tierna, jugosa y con ese saborcito que hace que uno vuelva a por otro trozo.

Porque muchas veces no hace falta complicarse la vida: un buen producto y un pequeño truco pueden cambiar el resultado.


Consejo de Mapi 
Para un asado bien jugoso, unos cuantos pinchazos de vino blanco o coñac antes de meterlo al horno. Sencillo y de los que funcionan.


Cómo quitar el exceso de sal de un guiso 🧂

¿Se te ha ido la mano con la sal y ahora el guiso está demasiado salado? No tires la comida, que todavía podemos arreglarla.

Pela una patata y córtala en trozos grandes. Añádela al guiso y deja que hierva durante unos 10 minutos.
Después retira la patata y prueba de nuevo el guiso.

Un truco sencillo de los de antes, de esos que conviene tener siempre a mano porque un despiste con el salero lo puede tener cualquiera.


Consejo de Mapi 
Antes de dar un guiso por perdido, prueba primero este remedio. En la cocina, casi siempre hay una manera de arreglar las cosas


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Cómo arreglar una mayonesa cortada🥣

¿Se te ha cortado la mayonesa? Ni se te ocurra tirarla. Que aquí no desperdiciamos nada. 

Coge un recipiente limpio y pon una yema de huevo. Empieza a batir con unas varillas y ve incorporando poco a poco la mayonesa cortada, sin dejar de batir.
Verás cómo, poco a poco, vuelve a emulsionar y recupera su textura.

Así que ya sabes: si la mayonesa se corta, no desesperes y mucho menos la tires. Con una yema y un poco de paciencia podemos recuperarla.


Consejo de Mapi 
En la cocina, antes de tirar algo que parece perdido, prueba primero a arreglarlo. Muchas veces tiene solución.


Cuando las tijeras no cortan ✂️

¿Tus tijeras ya no cortan como antes? Antes de darlas por perdidas, prueba este truquito tan sencillo.

Corta un trozo de papel de aluminio de unos 30 centímetros de largo y dóblalo varias veces sobre sí mismo, hasta formar un bloque grueso.

Ahora haz entre 10 y 15 cortes firmes y largos a lo largo de todo el papel de aluminio.

La fricción ayuda a limpiar y pulir el borde de las hojas y, muchas veces, las tijeras vuelven a cortar mucho mejor.


Consejo de Mapi 
Antes de jubilar unas tijeras porque ya no cortan bien, prueba este remedio. Un trozo de papel de aluminio y unos cuantos cortes pueden devolverles la vida.


No tires el vino que sobra 🍷

¿Te ha sobrado vino después de una comida? No lo tires, que en la cocina podemos aprovecharlo perfectamente.

Una forma muy práctica de conservarlo es repartirlo en una cubiteras de hielo y congelarlo.

Cuando necesites un poquito para preparar un guiso, una salsa o cualquier plato que lleve vino, solo tienes que sacar los cubitos que necesites y añadirlos directamente a la cazuela.

Así siempre tendrás pequeñas cantidades de vino listas para cocinar y no desperdiciarás ni una gota.


Consejo de Mapi 
En la cocina no se tira nada que todavía pueda aprovecharse. Un poco de vino congelado puede convertirse en ese pequeño toque que le falta a un buen guiso.