ENSALADILLA DE FIESTA
Hay platos que, nada más ponerlos sobre la mesa, consiguen que el tiempo se detenga.
No importa si es un domingo de verano, una celebración familiar o una de esas comidas largas en las que la sobremesa se alarga sin prisa. Hay recetas que parecen hechas para esos momentos, y para mí la ensaladilla rusa es una de ellas.
Pero esta no es una ensaladilla cualquiera. Es una ensaladilla de fiesta, de las que se preparaban en mi casa cuando había algo que celebrar y queríamos poner algo especial en la mesa.
Porque la ensaladilla de diario era otra cosa: más sencilla, con su patata, su atún y su huevo duro. Pero cuando llegaban las fiestas, la ensaladilla se vestía de gala.
Aquí las gambas tienen mucho que decir. Primero las cocemos y las enfriamos para que queden en su punto, y después aprovechamos sus cabezas y sus pieles en la misma olla. Allí es donde van a cocerse las patatas y las zanahorias, junto con todo ese sabor que nos regala el marisco.
Después vienen el bonito, los huevos, las aceitunas, los pepinillos, los guisantes y ese pimiento rojo asado que le da color y alegría. Todo mezclado con una buena mayonesa y, sobre todo, sin esconder los ingredientes: quiero que cada bocado sepa a lo que es.
Una ensaladilla hecha con calma, con buenos ingredientes y con ese punto casero que convierte una receta sencilla en un plato de fiesta.
Porque hay comidas que alimentan y otras que, además, nos traen recuerdos.
Y esta es de las segundas.
Ingredientes
3 patatas medianas
2 zanahorias medianas
350 g de langostinos o gambas crudas
250 g de atún o bonito
2 huevos
1 bote pequeño de aceitunas rellenas
1 puñado de guisantes
1 pimiento rojo asado
3 pepinillos en vinagre
2 hojas de laurel
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Mayonesa
Sal
Agua
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Preparación
Pelamos los langostinos o las gambas y reservamos las cabezas y las pieles.
Ponemos una olla al fuego con agua y las dos hojas de laurel. Cuando empiece a hervir, añadimos las gambas y las cocemos durante unos dos minutos.
Las sacamos inmediatamente y las ponemos en un recipiente con hielo para cortar la cocción.
En esa misma olla, añadimos las cabezas y las pieles de las gambas. Dejamos que hiervan unos minutos para que suelten todo su sabor.
Y aquí está uno de los secretos de esta ensaladilla: no sacamos las cabezas ni las pieles todavía.
Añadimos directamente a esa misma olla las patatas con piel y las zanahorias, dejando que se cuezan junto con las cabezas y las pieles para que absorban todo ese sabor marinero.
Cuando estén tiernas, las sacamos y dejamos que se enfríen.
Entonces sí, colamos el caldo y retiramos las cabezas y las pieles.
Mientras tanto, cocemos los huevos aparte.
Cuando las verduras estén frías, picamos muy finitos los pepinillos, las aceitunas, los huevos y las zanahorias. Reservamos unas cuantas aceitunas, unas rodajas de zanahoria y un huevo para la decoración.
Pelamos los langostinos y los troceamos en tres o cuatro trozos, dependiendo de su tamaño. Reservamos también algunos enteros para adornar.
Pelamos las patatas y las aplastamos con un tenedor, pero sin hacerlas puré. Queremos una ensaladilla casera, con textura y donde se note la patata.
Añadimos una pizca de sal y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
Incorporamos las zanahorias, los pepinillos, las aceitunas, los huevos, los guisantes, el pimiento rojo asado picado y los langostinos.
Añadimos también el atún o bonito bien escurrido y desmenuzado.
Mezclamos todo con cuidado y comprobamos el punto de sal.
Añadimos unas cucharadas de mayonesa y mezclamos hasta conseguir una ensaladilla cremosa, pero sin pasarnos con la mayonesa. Los ingredientes tienen que seguir teniendo su protagonismo.
Guardamos en la nevera hasta el momento de servir.
Para servir
Ponemos la ensaladilla en una bandeja y cubrimos la superficie con una fina capa de mayonesa.
Decoramos con los langostinos que hemos reservado, las aceitunas, el huevo, la zanahoria y el pimiento rojo.
La dejamos bien fría antes de llevarla a la mesa
Consejo de Mapi
No aplastes demasiado la patata ni abuses de la mayonesa. La gracia de una buena ensaladilla casera está en que puedas reconocer cada ingrediente cuando te llevas el bocado a la boca.
Y el caldo de las gambas no se tira hasta que haya cumplido su cometido: las patatas y las zanahorias se cuecen con las cabezas y las pieles dentro de la olla. Ahí está buena parte del sabor de esta ensaladilla.
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Mayonesa casera de la abuela
Ingredientes
1 huevo a temperatura ambiente
150–200 ml de aceite de oliva suave
1 pizca de sal
Unas gotas de zumo de limón
150–200 ml de aceite de oliva suave
1 pizca de sal
Unas gotas de zumo de limón
Elaboración
Ponemos el huevo en un bol limpio y seco junto con una pizca de sal.
Batimos enérgicamente con unas varillas manuales o con un tenedor.
Al principio añadimos el aceite gota a gota, sin dejar de batir. Cuando la mezcla empiece a espesar, incorporamos el resto del aceite en un hilo fino y constante, siempre batiendo.
Por último, añadimos unas gotas de zumo de limón para ajustar el sabor y la consistencia.
Y ya tenemos la mayonesa casera de la abuela, la que acompañaba aquella ensaladilla de fiesta que se hacía en casa cuando había celebración




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