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miércoles, 30 de abril de 2014

ENSALADA DE NARANJA CON POLLO Y PIÑA






ENSALADA DE NARANJA CON POLLO Y PIÑA

Comidas Familiares

Hay recetas que anuncian que la mesa está de fiesta. Esta ensalada era una de ellas. Fresca, colorida y muy vistosa, siempre ocupaba un lugar especial en las comidas familiares, sobre todo cuando llegaban los días de buen tiempo o había una celebración. Servida dentro de la propia cáscara de la naranja, sorprende tanto por su presentación como por su sabor.

Es una receta muy sencilla, ligera y llena de contrastes, donde la dulzura de la fruta combina a la perfección con el pollo y la suavidad de la salsa rosa. Un plato que nunca pasa de moda y que sigue triunfando en cualquier reunión familiar.


Ingredientes

2 naranjas grandes de piel gruesa.
8 hojas de lechuga.
250 g de pechuga de pollo.
1 manzana.
2 rodajas de piña fresca.
2 tomates.
100 g de maíz dulce.
1 huevo.
Sal y pimienta.


Para la salsa rosa

1 huevo.
150 ml de aceite de oliva suave.
2 cucharadas de kétchup.
El zumo de las naranjas reservado.
1 cucharada de brandy.
Sal.








Preparación

Lava y seca bien las naranjas. Córtalas por la mitad y vacíalas con cuidado de no romper la piel. Reserva las cáscaras. Trocea una cuarta parte de la pulpa y pasa el resto por el pasapurés para obtener el zumo, que reservarás para la salsa rosa.
Cuece la pechuga de pollo en agua con sal hasta que esté tierna. Escúrrela y córtala en dados pequeños. Cuece también el huevo durante 10 minutos, enfríalo bajo agua fría, pélalo y pícalo.
Lava la lechuga. Reserva cuatro hojas para decorar y corta el resto en juliana. Pela la manzana y córtala en dados. Haz lo mismo con los tomates y la piña. Escurre bien el maíz.
Mezcla en un bol la lechuga, la manzana, los tomates, el maíz, el huevo, la piña, la pulpa de naranja reservada y el pollo. Rellena con esta mezcla las medias cáscaras de naranja.

Prepara la salsa rosa. Casca el huevo en el vaso de la batidora, añade una pizca de sal y comienza a batir mientras incorporas el aceite poco a poco hasta obtener una mayonesa. Agrega el tomate, el zumo de naranja reservado y el brandy, batiendo unos segundos más hasta conseguir una salsa suave y homogénea.
Coloca las naranjas rellenas en una fuente de servir. Añade un poco de salsa rosa por encima, decora con las hojas de lechuga reservadas y sirve el resto de la salsa en una salsera aparte.



Consejo de Mapi

Si preparas la ensalada unas horas antes y la dejas reposar en el frigorífico, estará todavía más fresca y sabrosa. Eso sí, añade la salsa rosa justo antes de servir para que conserve toda su textura.

Nota

También puedes servir esta ensalada en copas de cóctel si prefieres una presentación diferente, aunque dentro de la propia cáscara de la naranja resulta mucho más vistosa y tradicional.

domingo, 20 de abril de 2014

MAZAMORRA




MAZAMORRA CORDOBESA

Un bocado con siglos de historia
Antes de que el tomate llegara desde América y naciera el salmorejo cordobés, en las casas humildes de Córdoba ya se preparaba la mazamorra, una crema fría de pan, ajo, aceite de oliva virgen extra y un toque de vinagre.
Se considera una de las recetas más antiguas de la gastronomía cordobesa. Su origen se remonta a la época romana y, durante siglos, fue el alimento de los vareadores de aceitunas y de los jornaleros, ya que aportaba la energía necesaria para soportar las largas jornadas de trabajo bajo el sol.


Su textura es más espesa que la del salmorejo y, al no llevar tomate, conserva su característico color blanco. Servida bien fría y acompañada de huevo duro y aceitunas negras, sigue siendo uno de los platos más refrescantes y tradicionales de los veranos cordobeses.


Ingredientes

400 g de pan de telera cordobesa
1 diente de ajo.
200 ml de aceite de oliva virgen extra.
2 cucharadas de vinagre de vino.
Sal al gusto.
2 huevos duros.
Aceitunas negras para acompañar.







Elaboración

Corta el pan en trozos y ponlo a remojar en agua fría hasta que esté bien empapado. Escúrrelo presionando ligeramente para eliminar el exceso de agua y retira la mayor parte de la corteza.
Coloca el pan en un mortero o en el vaso de la batidora junto con el ajo, la sal y el vinagre. Tritura mientras incorporas poco a poco el aceite de oliva hasta obtener una crema fina, espesa y muy suave.
Guarda la mazamorra en el frigorífico durante al menos seis horas para que esté bien fría.
Sírvela con huevo duro picado, aceitunas negras y un chorrito de aceite de oliva virgen extra.






Consejo de Mapi

La auténtica mazamorra debe quedar muy cremosa. Si utilizas un buen pan de telera cordobesa del día anterior y un aceite de oliva virgen extra de calidad, conseguirás todo el sabor de una de las recetas más antiguas de la cocina cordobesa.

miércoles, 16 de abril de 2014

ALCACHOFAS A LA MONTILLANA


Las alcachofas a la montillana son uno de esos platos tradicionales de la cocina cordobesa que demuestran cómo, con ingredientes sencillos, se pueden conseguir sabores extraordinarios.

Su nombre se debe al vino con el que se elaboran: el magnífico vino de la Denominación de Origen Montilla-Moriles, uno de los grandes tesoros gastronómicos de Córdoba. Al cocinarse lentamente, el vino impregna las alcachofas de un aroma inconfundible que, junto al jamón, da como resultado un plato delicado, jugoso y lleno de sabor


Ingredientes (4 personas)

1,5 kg de alcachofas.

1 cebolla grande.

½ cabeza de ajos.

250 g de jamón serrano en tiras.

1 vaso de aceite de oliva virgen extra.

1 vaso de vino blanco Montilla-Moriles.

Unas hebras de azafrán.

1 limón.

Sal.




Elaboración

Limpiamos las alcachofas, retirando las hojas más duras y dejando únicamente la parte más tierna. Conforme las vayamos limpiando, las rociamos con zumo de limón para evitar que se oscurezcan.

Las cocemos en abundante agua con medio limón y un poco de sal hasta que estén tiernas. Escurrimos bien y reservamos.

Mientras tanto, en una sartén amplia calentamos el aceite de oliva y sofreímos la cebolla cortada en juliana junto con los ajos laminados.

Cuando comiencen a tomar un bonito color dorado, incorporamos el jamón serrano y lo salteamos apenas un minuto.

Añadimos las alcachofas cocidas, vertemos el vino blanco Montilla-Moriles y agregamos las hebras de azafrán.

Dejamos cocinar a fuego suave, con la sartén tapada, hasta que el vino reduzca y las alcachofas queden impregnadas de todos los sabores.

Servimos bien calientes.





Consejo de Mapi

Si utilizáis unas buenas alcachofas frescas y un auténtico vino Montilla-Moriles, comprobaréis que apenas hacen falta más ingredientes para conseguir un plato elegante y lleno de sabor. Acompañadlo con un buen trozo de pan, porque la salsa merece la pena.