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Mostrando entradas con la etiqueta LA ALACENA DE MAPI DESPENSA CONSERVAS DE VERDURAS. Mostrar todas las entradas
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lunes, 19 de octubre de 2026

CONSERVA DE BERENGENAS ASADAS

 







Conserva de berenjenas asadas


Hay sabores que merece la pena guardar para disfrutarlos cuando las berenjenas ya no están en su mejor momento. Asadas lentamente en el horno, con su pulpa tierna y un buen aceite de oliva, se convierten en una preparación sencilla y deliciosa, de esas que siempre encuentran su sitio en la despensa… o en el frigorífico.


Ingredientes

  • Berenjenas frescas, la cantidad que desees preparar.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Sal.
  • Dientes de ajo, opcionales.

Elaboración

Precalienta el horno a 180 °C.

Lava y seca bien las berenjenas. Pincha la piel con un tenedor en varios puntos para evitar que revienten con el calor.

Colócalas en una bandeja y hornéalas durante aproximadamente una hora, volteándolas cada 15 o 20 minutos para que se asen de manera uniforme. Estarán listas cuando la pulpa esté completamente tierna y la piel arrugada.

Retíralas del horno y déjalas reposar unos minutos en un recipiente tapado para facilitar el pelado.

Cuando estén templadas, retira la piel quemada y el pedúnculo. Si lo deseas, elimina las acumulaciones grandes de semillas. Deja escurrir la pulpa en un colador durante unos 15 o 30 minutos para retirar el exceso de líquido.

Corta las berenjenas en tiras o trozos, según el uso que quieras darles.

Colócalas en un recipiente limpio y apto para alimentos. Añade sal al gusto y, si te gusta el toque aromático, un poco de ajo. Incorpora aceite de oliva virgen extra y mezcla suavemente para impregnar bien la pulpa.

Conservación segura

Guarda las berenjenas en un recipiente limpio, cerrado y refrigerado a 4 °C o menos, y consúmelas en un plazo de 3 a 4 días. Si has preparado una cantidad mayor, congela las porciones que no vayas a consumir, preferiblemente en recipientes aptos para congelación.

No las conserves a temperatura ambiente cubiertas de aceite ni confíes en el baño maría de una conserva casera sin un procedimiento validado específicamente para este alimento.






Consejo de Mapi

Un buen aceite de oliva virgen extra realza el sabor de las berenjenas asadas. Puedes servirlas como acompañamiento de carnes y pescados, sobre una tostada de pan casero o como parte de una ensalada. Si preparas bastante cantidad, congélalas en pequeñas porciones y tendrás siempre a mano un recurso delicioso para tus platos cotidianos.


CONSERVA DE PISTO CASERO

 



 Conserva de Pisto de verduras casero

Hay recetas que saben a cocina de toda la vida, a verduras de temporada y a cazuela al fuego lento. Este pisto reúne el dulzor de la cebolla, el sabor de los pimientos, la suavidad del calabacín y la riqueza del tomate maduro en una preparación sencilla y llena de sabor.


Ingredientes

  • 1 kg de calabacines, lavados y cortados en .
  • 1 kg de tomates maduros, pelados y triturados o picados.
  • 500 g de pimientos verdes y rojos.
  • 500 g de cebollas, picadas en dados pequeños.
  • 3 o 4 dientes de ajo.
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra.
  • Sal al gusto.
  • 1 cucharadita de azúcar, opcional, para suavizar la acidez del tomate.

Elaboración

Calienta el aceite de oliva en una cazuela amplia a fuego medio. Incorpora los ajos, enteros o picados, y la cebolla con una pizca de sal. Sofríe durante unos 5-10 minutos, hasta que la cebolla esté transparente y comience a ablandarse.

Añade los pimientos cortados en dados y cocina durante unos 10 minutos más, removiendo de vez en cuando para que se hagan de manera uniforme.

Incorpora el calabacín y cocina un par de minutos a fuego algo más vivo. Después, baja a fuego medio y remueve para integrar todas las verduras.

Agrega el tomate triturado, ajusta la sal y añade el azúcar si lo deseas. Deja cocinar a fuego suave durante unos 30-40 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que el tomate esté bien cocinado y las verduras queden tiernas, pero sin deshacerse.

Prueba el pisto y rectifica de sal si es necesario. Si todavía tiene demasiado líquido, prolonga la cocción unos minutos más, hasta conseguir la textura que te guste.


Conservación

En el frigorífico: deja enfriar el pisto con rapidez, distribuyéndolo en recipientes limpios y poco profundos. Guárdalo a 4 °C o menos y consúmelo en un plazo de 3-4 días.

En el congelador: reparte el pisto en recipientes aptos para congelación, en porciones individuales o familiares. Deja que se enfríe antes de congelarlo y deja un pequeño espacio libre en el recipiente para la expansión. Para mantener una buena calidad, procura consumirlo en unos 3 meses.

No guardes estos tarros durante meses a temperatura ambiente mediante el baño maría descrito. Para conservar un pisto de verduras fuera del frigorífico se necesita un procedimiento de conservación validado específicamente para esa receta y ese tipo de alimento.







Consejo de Mapi

Un buen pisto necesita tiempo y una cazuela amplia para que las verduras se cocinen despacio y los sabores se mezclen sin perder su personalidad. Prepara una buena cantidad cuando las verduras estén en su mejor momento y congélala en porciones: tendrás un acompañamiento delicioso para huevos, carnes, pescados o unas simples patatas cocidas.


viernes, 16 de octubre de 2026

CONSERVA RUSTICA DE VEGETALES ASADOS

 



Conserva rústica de vegetales asados en aceite de oliva

Las hortalizas, cuando se asan a temperatura alta, concentran sus jugos y desarrollan un dulzor delicioso, con bordes dorados y un ligero toque tostado. Si después las acompañamos con aceite de oliva virgen extra, pimienta en grano y hierbas aromáticas, conseguimos una preparación llena de sabor, sencilla y muy versátil.

Esta conserva de verduras asadas es ideal para completar una tabla de quesos, enriquecer unas brochetas o acompañar carnes y pescados. También queda estupenda sobre una rebanada de pan tostado.


Ingredientes

  • 1 berenjena
  • 1 pimiento rojo
  • 1 pimiento amarillo
  • 1 calabacín
  • 2 zanahorias
  • Aceite de oliva virgen extra, cantidad suficiente
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida
  • Granos de pimienta negra
  • Semillas de cilantro
  • 1 o 2 hojas de laurel
  • Unas ramitas de romero fresco

Preparación

Lava las hortalizas y córtalas en trozos medianos, procurando que tengan un tamaño parecido para que se asen de manera uniforme.

Espolvorea sal sobre la berenjena y déjala reposar durante unos 30 minutos. Después, enjuágala bien y sécala con papel de cocina.

Distribuye todas las verduras en una bandeja de horno, sin amontonarlas. Riégalas generosamente con aceite de oliva virgen extra y añade sal y pimienta negra al gusto.

Introduce la bandeja en el horno precalentado a 230 °C y asa las hortalizas hasta que estén tiernas y sus bordes aparezcan dorados y ligeramente caramelizados. El tiempo dependerá del tamaño de los trozos y de cada horno; dales la vuelta a mitad de cocción para que se doren por ambos lados.

Retira la bandeja y deja que las verduras se templen. Mientras tanto, prepara tarros limpios y secos.

Coloca las hortalizas en los tarros, alternándolas con algunos granos de pimienta, semillas de cilantro, hojas de laurel y pequeñas ramitas de romero. Cubre las verduras con aceite de oliva virgen extra y da unos golpecitos suaves al tarro para ayudar a liberar las burbujas de aire. Comprueba que las verduras quedan cubiertas.

Cierra los recipientes y guárdalos en el frigorífico. No los dejes en la despensa a temperatura ambiente, ya que las verduras asadas sumergidas en aceite pueden favorecer el desarrollo de bacterias peligrosas si no se ha aplicado un método de conservación validado.






Consejo de Mapi

Puedes variar las hortalizas según la temporada, incorporando cebolla, champiñones o tomates pequeños. Lo importante es que queden bien doradas y que el romero y las especias acompañen su sabor sin ocultarlo.

Sírvelas a temperatura fresca o déjalas unos minutos fuera del frigorífico antes de llevarlas a la mesa. Son una manera estupenda de dar vida a una tabla de quesos o de transformar una sencilla tostada en un bocado lleno de matices.

Conservación: mantén los tarros refrigerados y prepara cantidades pequeñas para consumirlas pronto. El aceite cubre las verduras, pero no las convierte por sí solo en una conserva segura para la despensa.


jueves, 15 de octubre de 2026

PIMIENTOS TRICOLOR EN ESCABECHE DE MANZANA

 




Pimientos Tricolor en Escabeche de Manzana

Los pimientos tricolor en escabeche de manzana tienen un perfil de sabor agridulce, fresco y aromático. Gracias a la acidez del vinagre y el toque sutil de la manzana, son sumamente versátiles.Puedes servirlos con carnes de cerdo y aves , quesos curados y cremosos ,ensaladas y legumbres,bocadillos y hamburguesas y pescados azules.


Ingredientes


2 pimientos rojos

2pimientos verdes

2pimientos amarillos

1 cebolla morada 

250ml de vinagre

250 ml de agua

3 dientes de ajo

10 grs de sal

15grs de azúcar 

Orégano seco

Laurel

Pimienta negra entera

Aceite de oliva



Preparacion

Los pimientos asados adquieren una textura carnosa e increíble que, combinada con un toque de vinagre de manzana y especias selectas, resulta irresistible

 Corta pimientos rojos, verdes y amarillos en juliana gruesa o tiras. Pásalos por una sartén con un poco de aceite de oliva a fuego alto hasta que se doren y se suavicen ligeramente (manteniendo firmeza). 

En una olla aparte, hierve 250 ml de vinagre de manzana, 250 ml de agua, 3 dientes de ajo machacados, 10 g de sal marina, 15 g de azúcar de caña, unos clavos de olor y pimienta negra entera. 

Introduce los pimientos de forma compacta en los tarros limpios. Añade una hoja de laurel, una pizca de orégano seco y unas tiras finas de cebolla morada. 

Vierte el líquido de vinagre hirviendo sobre los pimientos, dejando un centímetro libre. Corona con un generoso chorro de aceite de oliva virgen extra para sellar los aromas y cierra herméticamente. 






Consejo de MAPI

Asegúrate de rellenar bien los botes y acabar con aceite si no vas a consumirlos el mismo deberás guardarlos en la nevera.

domingo, 11 de octubre de 2026

GUISANTES EN CONSERVA CASEROS

 




Guisantes en conserva caseros


Hay productos de temporada que merece la pena aprovechar cuando están en su mejor momento. Los guisantes frescos, tiernos y dulces son uno de ellos. Prepararlos para tenerlos a mano durante el año es una buena forma de organizar la despensa y disfrutar de su sabor en guisos, ensaladas y platos de cuchara.


Ingredientes

Guisantes frescos y tiernos, desgranados Agua, la necesaria

Sal: 10 g por litro de agua

Azúcar: 10 g por litro de agua, opcional


Elaboración

Desgrana los guisantes, retirándolos de sus vainas, y lávalos bien.

Pon una olla con abundante agua a hervir. Añade los guisantes y escáldalos durante 2-3 minutos. Escúrrelos y pásalos inmediatamente a un recipiente con agua muy fría y hielo detener la cocción. Vuelve a escurrirlos.

Lava los recipientes y las tapas con agua caliente y jabón. Para esta preparación, utiliza recipientes aptos para conservas

Introduce los guisantes escaldados en los recipientes, sin apretarlos excesivamente.

En una olla aparte, prepara una salmuera con agua limpia, sal y, si lo deseas, azúcar, respetando las cantidades indicadas. Lleva a ebullición y vierte el líquido sobre los guisantes.

Deja el espacio libre que indique la receta de conserva validada que vayas a seguir y elimina las burbujas de aire con un utensilio limpio. Limpia los bordes y coloca las tapas siguiendo las instrucciones del fabricante.

Conservación segura

Los guisantes son una verdura de baja acidez. Para conservarlos durante meses a temperatura ambiente, es imprescindible utilizar un procedimiento de envasado a presión probado y validado específicamente para guisantes, con tiempos ajustados al tamaño de los recipientes y al tipo de olla.

No utilices el baño maría convencional durante 60 minutos ni un tiempo genérico de 20-30 minutos en olla exprés como garantía de seguridad: esos tiempos no aseguran que se destruyan las esporas de Clostridium botulinum. El vacío de la tapa tampoco demuestra que la conserva sea segura.

Si no dispones de un procedimiento validado para envasarlos a presión, enfría los guisantes rápidamente, guárdalos en el frigorífico para consumirlos en pocos días o congélalos en porciones.




Consejo de Mapi

Escoge guisantes recién desgranados, pequeños y tiernos, porque conservan mejor su dulzor y su textura. El escaldado breve y el enfriado inmediato ayudan a mantener su color verde. Si los congelas en porciones, tendrás siempre a mano un buen ingrediente para arroces, menestras, tortillas y guisos caseros.


CONSERVA DE PIMIENTOS DEL PIQUILLO ASADOS

 




Conserva de pimientos del piquillo asados

Preparar una buena conserva casera es una manera de guardar los sabores de la huerta para disfrutarlos cuando más apetezcan. Estos pimientos del piquillo, asados lentamente y acompañados de ajos, conservan todo el sabor del pimiento recién hecho y son una auténtica joya para nuestra despensa.


Ingredientes

1 kg de pimientos del piquillo frescos

3-4 dientes de ajo

Aceite de oliva virgen extra

Sal gruesa


Elaboración

Precalienta el horno a 200 °C. Limpia los pimientos con un paño y colócalos en una bandeja, sin amontonarlos. Riégalos con un chorrito de aceite de oliva y añade un poco de sal gruesa.

Envuelve los dientes de ajo, sin pelar, en papel de aluminio con unas gotas de aceite y colócalos junto a los pimientos.

Hornea durante unos 35-45 minutos, dándoles la vuelta a mitad de la cocción para que se asen por todos los lados. El tiempo dependerá del tamaño de los pimientos y de cada horno.

Retíralos y ponlos en una fuente tapada durante 20-30 minutos para que suden y la piel se desprenda con facilidad.

Pela los pimientos con cuidado, retira los tallos y las semillas y evita pasarlos por agua para conservar sus jugos y su sabor. Recoge el líquido que suelten al pelarlos y cuélalo. Pela también los ajos asados.


Envasado y conservación

Para guardar los pimientos, utiliza recipientes limpios y aptos para alimentos. Coloca los pimientos y los ajos asados en porciones, añade parte de su jugo y, si lo deseas, un poco de aceite de oliva.

Deja que se enfríen y guárdalos en el frigorífico para consumirlos en los próximos días, o congélalos en porciones para conservarlos durante más tiempo.

Si quieres almacenarlos durante meses en la despensa, debes utilizar una receta de conserva de baja acidez con un procedimiento de esterilización a presión validado para los ingredientes y el tamaño de los frascos. El baño maría convencional no es suficiente para garantizar la seguridad de los pimientos envasados de esta manera. No los guardes a temperatura ambiente basándote únicamente en que la tapa haya hecho vac








Consejo de Mapi

Asa los pimientos hasta que la piel esté ligeramente tostada, pero sin dejar que la carne se reseque. El reposo tapado es fundamental para pelarlos fácilmente y conservar sus jugos. Una vez preparados, podrás disfrutarlos en ensaladas, con pescados, carnes o como parte de un buen aperitivo casero. En la despensa, cada conserva debe tener su método de conservación adecuado para mantener intactos tanto su sabor como su seguridad.



domingo, 4 de octubre de 2026

CONSERVA DE PIMIENTOS DEL PIQUILLO ASADOS

 





Conserva de pimientos del piquillo asados


Los pimientos asados tienen ese sabor de cocina de siempre que mejora todavía más cuando los hacemos en casa y los guardamos para tenerlos a mano. Bien asados, pelados con paciencia y conservados en su propio jugo y un buen aceite de oliva, son una maravilla para acompañar carnes, pescados, ensaladas o simplemente comerlos con un trozo de buen pan.


Ingredientes

1 kg de pimientos del piquillo.

Sal, unos 5 g por tarro aproximadamente.

Aceite de oliva virgen extra, un chorrito por tarro.

Zumo de limón o vinagre, 1 cucharadita por tarro.


Preparación

Lavamos bien los tarros de cristal y las tapas nuevas. Colocamos un paño en el fondo de una olla, introducimos los tarros y los cubrimos con agua. Hervimos durante 15 minutos y los dejamos secar boca abajo sobre un paño o papel limpio.

Precalentamos el horno a 200 ºC. Lavamos y secamos los pimientos, los colocamos en una bandeja y los asamos durante unos 40 minutos, hasta que la piel esté bien tostada.

Los sacamos del horno y los cubrimos con papel de aluminio o los dejamos dentro de una olla tapada durante 15-20 minutos. Así sudarán y será más fácil pelarlos.

Los pelamos con cuidado, retiramos el tallo y las semillas y no los pasamos por agua, para conservar todo su sabor. Reservamos el jugo que hayan soltado.

Colocamos los pimientos en los tarros, procurando que queden bien juntos y sin bolsas de aire. Añadimos el jugo reservado, previamente colado, una pizca de sal, una cucharadita de zumo de limón o vinagre y un chorrito de aceite de oliva. Dejamos aproximadamente 1 cm libre hasta el borde.

Cerramos bien los tarros. Volvemos a colocarlos en una olla con un paño en el fondo y los cubrimos con agua, dejando que quede aproximadamente un dedo por encima de las tapas. Llevamos a un hervor suave y mantenemos durante 30 minutos.

Apagamos el fuego y dejamos que los tarros se enfríen dentro del agua hasta el día siguiente. Comprobamos que las tapas hayan quedado correctamente selladas y los guardamos en un lugar fresco, seco y oscuro.




Consejo de Mapi

No tengáis prisa al pelar los pimientos y, sobre todo, no los lavéis después de asarlos. Ese juguito que sueltan es puro sabor y merece la pena conservarlo para la propia conserva

JUDIAS VERDES EN CONSERVA

 



Judías verdes en conserva


Cuando tenemos buenas judías verdes de temporada, merece la pena guardar algunas para más adelante. Esta es una forma sencilla de conservarlas y tenerlas listas para preparar un plato de verduras, acompañar un guiso o simplemente aliñarlas con un buen aceite de oliva.


Ingredientes

1 kg de judías verdes frescas, tiernas y firmes.

1 litro de agua.

25 g de sal.


Preparación

Lavamos las judías verdes con agua fría, cortamos los dos extremos y retiramos los hilos laterales si los tienen. Podemos dejarlas enteras o cortarlas en trozos.

Ponemos una olla con abundante agua, sin sal, y cuando empiece a hervir añadimos las judías. Las escaldamos durante 3 o 4 minutos y las retiramos inmediatamente a un recipiente con agua fría y hielo para detener la cocción y conservar su color verde.

Para preparar la salmuera, calentamos 1 litro de agua con los 25 g de sal hasta que se disuelva completamente. Retiramos del fuego.

Colocamos las judías ordenadamente y bien juntas en tarros de cristal previamente esterilizados. Vertemos la salmuera caliente o templada hasta cubrirlas por completo, dejando unos 2 cm libres hasta el borde. Cerramos bien los tarros.

Ponemos un paño limpio en el fondo de una olla grande para evitar que los tarros se golpeen. Colocamos los botes dentro y los cubrimos completamente con agua. Llevamos a ebullición y mantenemos a fuego moderado durante 45 minutos.

Apagamos el fuego y dejamos que los tarros se enfríen dentro del agua antes de retirarlos y guardarlos.






Consejo de Mapi

Elegid judías tiernas y firmes, porque después de la conserva deben conservar una textura agradable. Y no os saltéis el baño de agua fría después del escaldado: ayuda a mantener ese bonito color verde.

ALCACHOFAS EN CONSERVA

 



Alcachofas en conserva


Las alcachofas están en su mejor momento cuando son tiernas y de temporada, y esta es una buena manera de guardarlas para disfrutarlas más adelante. Limpias, suaves y con todo el sabor de la alcachofa, quedan estupendas para preparar ensaladas, guisos o simplemente aliñarlas con un buen aceite de oliva.

Ingredientes

2 kg de alcachofas, preferiblemente tiernas y de temporada.

2 limones.

2 litros de agua.

1 o 2 cucharadas soperas de sal.

Aceite de oliva virgen extra o agua de cocción, para cubrir los tarros.

Hojas de laurel, granos de pimienta o ajos, opcional.

Preparación

Llenamos un bol grande con agua fría y exprimimos el zumo de un limón. Podemos dejar también los trozos de limón dentro. Esta agua nos ayudará a evitar que las alcachofas se oscurezcan mientras las limpiamos.

Retiramos las hojas exteriores más duras hasta llegar a la parte tierna. Cortamos las puntas, pelamos bien los tallos si vamos a utilizarlos y cortamos las alcachofas por la mitad o en cuartos. Retiramos los pelillos interiores cuando los tengan y las vamos introduciendo inmediatamente en el agua con limón.

Ponemos en una olla 2 litros de agua, añadimos la sal y el zumo del otro limón. Cuando empiece a hervir, incorporamos las alcachofas escurridas y las cocemos a fuego medio durante unos 15 minutos, hasta que estén tiernas pero todavía firmes. Reservamos el agua de cocción.

Colocamos las alcachofas y los tallos en tarros de cristal previamente esterilizados, procurando que queden bien colocados y sin bolsas de aire. Cubrimos con el agua de cocción caliente o con aceite de oliva, según la preparación que queramos hacer, dejando unos 2 cm libres hasta el borde.

Cerramos herméticamente los tarros. Colocamos un paño limpio en el fondo de una olla grande, introducimos los botes y los cubrimos completamente con agua. Llevamos a ebullición y mantenemos durante al menos 30 minutos.

Apagamos el fuego y dejamos que los tarros se enfríen dentro del agua antes de retirarlos y guardarlos.





Consejo de Mapi


Para que las alcachofas mantengan su bonito color, lo más importante es ir metiéndolas en el agua con limón nada más limpiarlas. Y si aprovechamos también los tallos tiernos, tendremos todavía más alcachofa para disfrutar

martes, 22 de septiembre de 2026

ZANAHORIAS AGRIDULCES

 





Zanahorias agridulces

si buscas darle un punto divertido, crujiente y lleno de chispa a tus platos, estas zanahorias encurtidas son un auténtico descubrimiento. Tienen esa combinación perfecta entre el toque agridulce y el aroma del comino y el tomillo que convierte un picoteo o una guarnición en algo especial.

​Lo mejor es que se preparan en un abrir y cerrar de ojos: cortas las tiras, hierves el adobo y dejas que la nevera haga su magia


Ingredientes

4 zanahorias medianas

300 ml de vinagre de manzana

300 ml de agua

3 cucharadas de azúcar blanco

2 cucharaditas de sal fina

2 cucharaditas de comino

1 cucharadita de pimienta blanca en grano

1 ramita de tomillo


Preparación

Pela las zanahorias y, con ayuda de un pelador, córtalas en tiras longitudinales. Colócalas en un frasco limpio de forma irregular, sin apretarlas demasiado.

Pon en un cazo el vinagre, el agua, el azúcar, la sal, el comino, la pimienta blanca y la ramita de tomillo. Calienta hasta que llegue a ebullición y deja que la sal y el azúcar se disuelvan.

Vierte el líquido caliente en el frasco hasta cubrir completamente las zanahorias.

Cierra el frasco y deja que se enfríe. Después, guárdalo en la nevera y deja reposar las zanahorias para que vayan tomando bien el sabor del encurtido.






Consejo de Mapi

Con el pelador quedan unas tiras muy finas que cogen el sabor enseguida y además quedan crujientes. No las cuezas: el líquido caliente es suficiente para que se ablanden un poquito sin perder esa gracia.

viernes, 11 de septiembre de 2026

COLES DE BRUSELAS EN ESCABECHE

 








COLES DE BRUSELAS EN ESCABECHE 


.Hay verduras que, preparadas en escabeche, se convierten en algo completamente distinto. Las coles de Bruselas, acompañadas de zanahoria, hinojo, jengibre y unas buenas especias, quedan llenas de aromas y con ese punto entre ácido y sabroso que hace que cada bocado tenga algo diferente.

Esta es una de esas preparaciones que merece la pena hacer con tiempo. Después de unos días de reposo, las coles han ido absorbiendo todos los sabores del escabeche y están listas para acompañar una comida, formar parte de un aperitivo o simplemente disfrutarlas cuando nos apetezcan.


Ingredientes

1 kg de coles de Bruselas

2 zanahorias

1 trozo de hinojo

1 trocito de jengibre

2 dientes de ajo

500 ml de aceite de oliva

250 ml de vinagre de manzana

1 limón

1/2 cucharadita de pimienta negra en grano

1/2 cucharadita de semillas de cilantro

2 piezas de anís estrellado

Sal al gusto


Elaboración

Retiramos las hojas exteriores de las coles de Bruselas y las enjuagamos bien bajo el grifo. Hacemos un pequeño corte en forma de cruz en la base de cada una para facilitar que los sabores del escabeche penetren en su interior.

Ponemos una cazuela al fuego con abundante agua, un puñado de sal y unos trozos de limón. Cuando el agua llegue a ebullición, incorporamos las coles y, cuando vuelva a hervir, las dejamos cocer durante 3 o 4 minutos, para que queden al dente. Si las preferimos algo más tiernas, podemos aumentar ligeramente el tiempo de cocción.

Preparamos un bol con agua fría y cubitos de hielo. Escurrimos las coles y las sumergimos inmediatamente en el agua helada para cortar la cocción y ayudar a que mantengan su color verde. Volvemos a escurrirlas y reservamos.

Cortamos las zanahorias, el hinojo y el jengibre en trozos pequeños.

Ponemos una cazuela al fuego con el aceite de oliva y añadimos las verduras, los ajos machacados enteros, unas tiras de piel de limón, la pimienta negra, las semillas de cilantro y el anís estrellado.

Dejamos que todo se haga a fuego bajo, sin que el aceite llegue a hervir, hasta que las verduras estén ligeramente blandas pero todavía crujientes.

Sazonamos e incorporamos el vinagre. Esperamos a que rompa a hervir, retiramos del fuego y dejamos que el escabeche se atempere.

Cuando haya perdido temperatura, separamos las verduras del líquido.

Repartimos las coles de Bruselas en tarros de cristal previamente esterilizados, procurando que queden bien colocadas. Distribuimos también las verduras del escabeche entre los tarros.

Removemos bien el líquido para que el aceite y el vinagre vuelvan a mezclarse y rellenamos los tarros hasta cubrir las coles, dejando aproximadamente un centímetro libre hasta el borde.

Cerramos los tarros herméticamente y los dejamos enfriar.

Una vez fríos, los guardamos en el frigorífico y dejamos reposar las coles como mínimo una semana, para que todos los sabores del escabeche se asienten y penetren bien en las verduras.


Conservación

Esta preparación se conserva en el frigorífico y debe mantenerse siempre refrigerada.


Sugerencias de uso

Podemos servir las coles de Bruselas como aperitivo, como guarnición o acompañando carnes y otros platos.

También son estupendas para tener preparadas con antelación y disfrutar de ellas cuando nos apetezcan.






Consejo de Mapi

En un buen escabeche, el tiempo también cocina. Dejemos que las coles reposen tranquilamente en el frigorífico y veremos cómo, con los días, las especias, el vinagre y las verduras van llenándolas de sabor.

miércoles, 13 de mayo de 2026

SETAS EN CONSERVA






​CONSERVA DE SETAS EN ACEITE

​En otoño es época de setas. A unos les gusta recolectarlas, a otros comérselas... pero duran muy poco tiempo al ser un producto de temporada. ¿Qué podemos hacer para alargar la época de setas? Pues conservarlas, y así tendrás una reserva para utilizarlas cuando lo desees.

​Las conservas de setas se pueden hacer de muchas formas, pero a mí particularmente la que más me gusta es la de conservarlas en aceite.


​INGREDIENTES:

  • ​Setas frescas de temporada
  • ​Aceite de oliva virgen extra de excelente calidad
  • ​Ajos
  • ​Sal y pimienta
  • ​Botes para conservas

​MODO DE ESTERILIZAR LOS BOTES PARA LAS CONSERVAS:

​Ponemos a hervir los botes y las tapas en una olla con agua durante unos 15 minutos. Los sacamos cogiéndolos con pinzas y los ponemos a escurrir encima de un trapo limpio hasta su uso.


​MODO DE PREPARACIÓN DE LAS SETAS:


  1. ​Limpieza: Lo primero que debemos hacer es limpiar muy bien las setas de tierra. Yo suelo hacerlo con un trapo húmedo, ya que no me gusta mojarlas pues pierden sabor, pero si queréis podéis lavarlas y luego secarlas muy bien.
  2. ​Corte y sazonado: Cortarlas en trozos eliminando las partes que estén mal o que tengan algún bichito. Sazonar con sal y pimienta al gusto. Pelar los ajos y cortarlos en láminas gruesas.
  3. ​Cocinado ligero: Una vez tengamos todas las setas limpias y cortadas, pondremos en una sartén abundante aceite. Cuando el aceite esté caliente pero sin que llegue a humear, ponemos los ajos, los movemos un poco y seguidamente añadimos las setas. Es mejor hacerlas en distintas tandas ya que sueltan agua y bajan la temperatura del aceite. Darles unas vueltas y sacarlas; no deben quedar muy cocinadas, tienen que estar al dente. Hacemos lo mismo con todas las setas.

​MODO DE HACER LA CONSERVA:


  1. ​Una vez que tenemos los botes esterilizados y las setas cocinadas, nos dispondremos a ponerlas dentro de los botes apretándolas bien pero sin aplastarlas.
  2. ​Llenamos bien los botes y les añadimos el aceite que tenemos en la sartén. Si no quedan totalmente cubiertas, se rellena con más aceite de oliva virgen el bote.
  3. ​Tapamos muy bien los botes y los ponemos en una olla (envueltos en trapos para que no se golpeen entre sí y procurando que no toquen el fondo de la olla), cubiertos de agua, y llevamos a ebullición durante unos 20 minutos. De esta manera se produce el vacío que hará que se elimine el oxígeno de dentro del bote y se conserven más tiempo.

​De esta manera podemos conservarlas durante varios meses. Una vez abierto el bote, guardar en la nevera y consumir en poco tiempo.

​


SUGERENCIAS DE USO:

Estas setas las podéis utilizar para acompañar alguna carne, simplemente calentándolas un poco en una sartén con su mismo aceite. También las podéis escurrir y poner en un arroz, en un estofado, para un revuelto, etc. ¡Exactamente las mismas recetas que haríais con las setas frescas!




domingo, 4 de mayo de 2014

VERDURAS EN ESCABECHE




 

Hay sabores que nos transportan directos a la cocina de toda la vida, y el escabeche es uno de ellos. Hacer un buen escabeche de verduras tradicional no solo es una técnica estupenda para conservar los alimentos de forma natural, sino que es un auténtico manjar. Lo mejor de este plato es el tiempo juega a nuestro favor: de un día para otro, las verduras ganan matices increíbles y una profundidad de sabor única. ¡Un clásico indispensable en nuestra despensa!"


VER​DURAS EN ESCABECHE CASERAS



INGREDIENTES:

  • Granos de pimienta negra
  • ​Flores de romero (para adornar los botes de conserva)
  • ​Coliflor
  • ​Zanahorias
  • ​Hojas de laurel
  • ​Cebolletas
  • ​Champiñones enteros
  • ​Pimientos
  • ​Aceite de oliva
  • ​Puerros
  • ​Dientes de ajo
  • ​Mazorcas de maíz
  • ​Pepinillos
  • ​Aceitunas
  • ​Frutos secos y bonito (para acompañar)
  • ​Tomillo

​ELABORACIÓN:


  1. ​Cocción inicial de verduras: Trocea la coliflor y ponla a cocer en una cazuela con abundante agua hirviendo. Corta las zanahorias en rodajas y agrégalas junto con dos hojas de laurel. Incorpora las cebolletas troceadas y los champiñones enteros. Sazona al gusto y cuece las verduras durante 10 minutos aproximadamente. Pasado ese tiempo, cuélalas y ponlas a macerar en un bol con vinagre.
  2. ​Sofrito aromático: Trocea los pimientos y rehógalos en una sartén con un chorrito de aceite. Corta los puerros e incorpóralos. Agrega los dientes de ajo, el romero y la pimienta negra. Cocina a fuego suave durante 5 minutos aproximadamente.
  3. ​Mezcla y unión: Vierte las verduras maceradas en un bol grande y añade las verduras que tenías en la sartén (retirando previamente las hojas de laurel y el romero). Agrega también las mazorcas de maíz, los pepinillos y las aceitunas. Mezcla todo bien.
  4. ​Envasado y toque final: Coloca la verdura en escabeche dentro de un bote de cristal limpio y añade un chorrito de aceite. Puedes acompañarlo con frutos secos, aceitunas y bonito, decorando la presentación con tomillo y las flores de romero



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