LICOR DE CEREZAS
En el huerto de mi abuelo había un cerezo que cada verano se llenaba de un sinfín de cerezas. Pero para disfrutar de ellas había que
ganárselas. Tocaba trepar al árbol con cuidado y recoger, una a una, las que estaban bien maduras.
Aquellas pequeñas aventuras formaban parte de los mejores días del verano.
Con los años descubrí que aquellas cerezas también podían transformarse en un delicioso licor casero. Cada botella conserva el intenso color de la fruta y, para mí, también el recuerdo de aquel viejo cerezo al que tantas veces me subí de niña.
Es un licor que necesita tiempo, pero la espera merece la pena. Su sabor afrutado y su precioso color rojo rubí hacen de él una auténtica joya de la bodega
Cuando llega el tiempo de las cerezas, es difícil resistirse a disfrutar de esta fruta recién cogida del árbol. Dulces, jugosas y llenas de aroma, también son perfectas para elaborar un licor casero de un intenso color rubí y un sabor extraordinario.
Esta receta requiere tiempo y paciencia, pero la espera merece la pena. Primero dejamos que la fruta fermente ligeramente y después comienza una lenta maceración que extraerá todo su aroma y su color.
Como sucede con todos los licores artesanos, el secreto está en utilizar una fruta sana, bien madura y de buena calidad.
Ingredientes
500 g de cerezas.
250 g de azúcar.
500 ml de aguardiente de orujo blanco.
1 vaso de agua.
Elaboración
Lavamos bien las cerezas, retiramos los rabos y las trituramos.
Yo dejo también los huesos, ya que aportan un ligero aroma almendrado muy agradable durante la elaboración. Si lo preferís, podéis retirarlos antes de triturar la fruta.
Colocamos la pulpa en un recipiente cubierto con una gasa y la dejamos reposar tres días en un lugar fresco para que comience una ligera fermentación.
Transcurrido ese tiempo, pasamos la fruta a un tarro de cristal con cierre hermético, añadimos el aguardiente de orujo blanco y dejamos macerar durante dos meses en un lugar oscuro y fresco.
Pasado este tiempo, filtramos el licor.
Preparamos un almíbar calentando el agua junto con el azúcar. Cuando rompa a hervir, dejamos cocer unos cinco minutos y retiramos del fuego.
Una vez frío, incorporamos el almíbar al licor, mezclamos bien y dejamos reposar otros dos meses.
Finalmente embotellamos y conservamos en un lugar fresco, seco y protegido de la luz.
Consejo de Mapi
Utilizad siempre cerezas bien maduras y sin golpes. Si embotelláis el licor en una botella transparente, podréis disfrutar de su precioso color rojo rubí, que con el paso del tiempo se vuelve todavía más intenso