Datos personales

Mi foto
cordoba, andalucia, Spain
Mostrando entradas con la etiqueta LA ALACENA DE MAPI COCINA CORDOBA VALLE MEDIO DEL GUADALQUIVIR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LA ALACENA DE MAPI COCINA CORDOBA VALLE MEDIO DEL GUADALQUIVIR. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de octubre de 2026

LECHUGA AL AJILLO

 



Lechuga al ajillo

Hay maneras de vestir una verdura sencilla que sorprenden desde el primer bocado. En esta receta, la frescura y el crujido de los cogollos se encuentran con el aroma del ajo dorado y el punto alegre del vinagre. Una preparación humilde, de las de toda la vida, que convierte una lechuga en una auténtica delicia.


Ingredientes

  • 2 o 3 cogollos de lechuga tiernos
  • 4 a 6 dientes de ajo
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas de vinagre de vino
  • Sal al gusto
  • Una pizca de pimentón dulce, opcional






Preparación

Lava muy bien los cogollos bajo el grifo, escúrrelos por completo y sécalos cuidadosamente para que no quede agua entre las hojas.

Córtalos longitudinalmente por la mitad o en cuatro cuartos, manteniendo la base para que las hojas permanezcan unidas. Colócalos en la fuente donde vayas a servirlos y añade una pizca de sal.

Pela los dientes de ajo y córtalos en láminas finas. Calienta el aceite de oliva virgen extra en una sartén pequeña, a fuego medio-bajo, e incorpora los ajos. Deja que se cocinen lentamente hasta que estén ligeramente dorados y hayan perfumado el aceite, procurando que no se quemen.

Retira la sartén del fuego. Si deseas añadir pimentón dulce, incorpóralo ahora, aprovechando el calor residual para que desprenda su aroma sin quemarse.

Añade el vinagre con cuidado al aceite caliente, manteniendo la sartén apartada del fuego para evitar salpicaduras. Mueve suavemente para integrar el aliño.

Vierte inmediatamente el aceite con los ajos sobre los cogollos, procurando repartirlo bien por todas las hojas.

Sirve al momento, cuando la lechuga todavía conserva su frescura y el aliño templado aporta todo su aroma.






Consejo de Mapi

El secreto está en dorar los ajos sin prisa y aliñar los cogollos justo antes de llevarlos a la mesa. Si el ajo se oscurece demasiado, amarga y estropea el conjunto. Y si te gusta un toque más tradicional, añade una pizca de pimentón dulce: realzará el sabor sin quitar protagonismo a la lechuga.

PISTO CORDOBÉS

 




Pisto cordobés

Hay platos que no necesitan grandes adornos para conquistar la mesa. Este pisto cordobés reúne las verduras de la huerta en una cazuela, cocinadas despacio hasta que el tomate se vuelve meloso y los sabores se funden. Sencillo, humilde y lleno de tradición, sabe a esa cocina casera que nunca pasa de moda.


Ingredientes

  • 1 cebolla grande
  • 1 o 2 pimientos verdes de freír
  • Un trozo de pimiento rojo, opcional
  • 1 berenjena mediana
  • 1 o 2 calabacines medianos
  • 1 kg de tomate triturado o maduro rallado
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Una pizca de comino molido
  • Una pizca de azúcar, opcional, para corregir la acidez del tomate






Preparación

Lava bien todas las verduras. Pica la cebolla y los pimientos en trozos pequeños y corta la berenjena y los calabacines en dados medianos, procurando que mantengan su forma durante la cocción.

Si quieres evitar que la berenjena pueda amargar, espolvoréala con un poco de sal y déjala reposar unos 10 minutos. Después, enjuágala y sécala bien con un paño.

Cubre el fondo de una sartén amplia o cazuela con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté caliente, incorpora la cebolla y los pimientos con una pizca de sal. Cocina a fuego medio-bajo durante 12-15 minutos, hasta que estén tiernos y la cebolla quede transparente, sin que las verduras se doren demasiado.

Añade la berenjena y cocina durante unos 8-10 minutos, removiendo de vez en cuando para que se ablande y se impregne del aceite y del sofrito.

Incorpora los dados de calabacín y cocina otros 6-8 minutos, hasta que empiecen a perder firmeza sin deshacerse.

Agrega el tomate triturado o rallado, la pizca de comino y, si lo consideras necesario, una pizca de azúcar para corregir la acidez. Rectifica de sal y mezcla bien.

Baja el fuego y deja cocinar lentamente, sin tapar del todo, durante 20-30 minutos. Remueve de vez en cuando y espera a que el tomate pierda el exceso de agua y se transforme en una salsa espesa, melosa y brillante, envolviendo todas las verduras.

Retira del fuego y deja reposar, tapado, durante 5-10 minutos antes de servir. Ese pequeño descanso ayuda a que los sabores terminen de asentarse.

Puedes servirlo solo, como acompañamiento o con un huevo frito o pochado encima, dejando que la yema se mezcle con las verduras.





Consejo de Mapi

El buen pisto necesita tiempo y fuego tranquilo. No tengas prisa por reducir el tomate: cuando las verduras estén tiernas y la salsa haya quedado bien concentrada, tendrás un plato mucho más sabroso. Si lo preparas con antelación y lo dejas reposar, estará todavía más rico al volver a calentarlo suavemente.