Hay postres que con solo nombrarlos nos llevan directamente a la cocina de nuestras madres y abuelas. La leche frita es uno de ellos. Una receta sencilla, hecha con ingredientes que siempre había en casa, que necesita tiempo y paciencia para que la masa repose bien y pueda cortarse en esos cuadrados dorados que después se pasan por azúcar. Un postre de los de antes, sin complicaciones, pero imposible de olvidar.
Leche frita
Ingredientes
60 g de harina
5 huevos
Azúcar fino
Canela en polvo
1 rama de canela
Aceite para freír
Elaboración
Separar las yemas de las claras de los huevos.Poner la leche al fuego con una rama de canela. Cuando dé el primer hervor, retirar la rama.
Deshacer la harina en la leche, bajar el fuego al mínimo y añadir cuatro yemas previamente batidas, removiendo continuamente hasta que la mezcla espese y las yemas cuajen, procurando que no se formen grumos.
Verter la mezcla en una fuente rectangular y dejar enfriar. Una vez fría, introducirla en la nevera y dejarla reposar toda la noche.
Al día siguiente, cortar la masa en cuadrados iguales y pasarlos por harina.
Batir una yema y dos claras en un plato. Pasar los cuadrados primero por harina y después por la mezcla de huevo.
Calentar abundante aceite en una sartén y freír los cuadrados hasta que estén dorados.
Escurrirlos y pasarlos por azúcar fino.
Dejar enfriar antes de servir.



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