Estofado de cordero con pimientos
Hay platos que no necesitan grandes adornos, porque su encanto está en la sencillez de una buena cazuela. El cordero, cocinado despacio junto a los pimientos, la cebolla y el tomate, va tomando el sabor de las verduras y de las hierbas aromáticas hasta quedar tierno y jugoso, acompañado de una salsa sabrosa que invita a no dejar ni una gota en el plato.
Una receta de cocina tradicional, de las que se preparan sin prisas y reúnen alrededor de la mesa a quienes disfrutan de los sabores de siempre.
Ingredientes
- 1 kg de carne de cordero (pierna o paletilla), troceada para guisar.
- 1 pimiento rojo grande, cortado en dados o tiras.
- 1 pimiento verde grande, cortado en dados o tiras.
- 1 cebolla grande, picada finamente.
- 3 dientes de ajo, laminados.
- 2 tomates maduros, rallados (o 3 cucharadas de tomate triturado).
- 1 cucharadita de pimentón dulce (o pimiento choricero).
- 100 ml de vino blanco seco (o vino tinto).
- 200 ml de caldo de carne o agua.
- 2 hojas de laurel.
- Una ramita de romero o tomillo fresco.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal y pimienta negra.
Preparación
Salpimentamos los trozos de cordero. En una cazuela amplia, idealmente de barro o hierro fundido, calentamos un buen chorro de aceite de oliva y doramos la carne a fuego fuerte para sellarla. Retiramos y reservamos.
En el mismo aceite, bajamos el fuego a intensidad media y añadimos los ajos y la cebolla con una pizca de sal. Cocinamos unos cinco minutos e incorporamos los pimientos rojo y verde. Dejamos que se pochen lentamente hasta que estén bien tiernos, unos diez minutos.
Agregamos el pimentón, removiendo rápidamente para que no se queme, e incorporamos inmediatamente el tomate rallado. Cocinamos unos cinco minutos, hasta que reduzca y pierda el agua.
Volvemos a poner el cordero y sus jugos en la cazuela. Subimos el fuego, vertemos el vino y dejamos hervir entre tres y cinco minutos para que se evapore el alcohol.
Añadimos el laurel, el romero y el caldo de carne o agua caliente, sin llegar a cubrir demasiado la carne. Tapamos la cazuela, bajamos el fuego al mínimo y dejamos cocinar lentamente entre 45 y 60 minutos, o hasta que el cordero esté muy tierno.
Si la salsa queda demasiado líquida, destapamos la cazuela durante los últimos diez minutos para que reduzca y quede bien trabada.
Consejo de Mapi
El secreto de este estofado está en dorar bien la carne al principio y después dejar que se cocine lentamente. No tengáis prisa: el cordero necesita su tiempo para quedar tierno y la salsa para concentrar todos los sabores. Si lo preparáis con unas horas de antelación, estará incluso más sabroso después de reposar.



