Licor de jazmín
El jazmín tiene un aroma tan delicado que basta con unas cuantas flores para perfumar una preparación entera. En este licor queda recogido su perfume floral, acompañado por la dulzura del almíbar y un pequeño toque de vainilla. Un licor elegante pero sencillo, de los que se sirven en poca cantidad y bien frío para disfrutar despacio de su aroma.
Ingredientes
30 a 50 flores de jazmín frescas, limpias y sin pesticidas
750 ml a 1 litro de aguardiente blanco, vodka o anís seco
500 g de azúcar
500 ml de agua
1/2 vaina de vainilla
Elaboración
Limpiamos las flores de jazmín con cuidado y retiramos los tallos verdes para evitar que puedan aportar amargor.
Ponemos las flores en un frasco de vidrio limpio y esterilizado. Añadimos el alcohol elegido hasta cubrirlas completamente.
Cerramos el frasco y dejamos macerar en un lugar fresco, seco y oscuro durante 2 o 3 semanas, agitando suavemente de vez en cuando.
Preparamos el almíbar poniendo el agua y el azúcar en un cazo a fuego lento. Dejamos hervir suavemente durante unos 5 minutos, hasta obtener un jarabe transparente. Retiramos del fuego y dejamos enfriar por completo.
Filtramos el alcohol macerado con un colador fino o un filtro de tela para retirar todos los restos de flores.
Añadimos el almíbar completamente frío al alcohol aromatizado y mezclamos suavemente.
Pasamos el licor a una botella de vidrio limpia, cerramos bien y dejamos reposar durante una semana más en un lugar oscuro antes de servirlo.
Servimos bien frío.
Consejo de Mapi
Con el jazmín conviene no pasarse de maceración: queremos conservar su perfume delicado, no convertirlo en un sabor demasiado intenso. Y ese reposo final en botella es el que termina de redondear el licor.



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