APAÑEJO ARAGONES
En aquella época no había tomates frescos de huerto, así que se preparaba con los tomates de colgar, los que teníamos a mano durante esos meses. Después de pasar el día recogiendo aceitunas, llegábamos cansados y se hacía algo sencillo para cenar: pollo o carne a la plancha o a la brasa y un buen apañejo.
Y entonces ocurría aquello que solo pasa con la comida después de un día de trabajo: aquel plato tan sencillo sabía a manjar. Te sentabas con hambre, mojabas el pan en ese caldillo del tomate, el aceite y las aceitunas… y acababas comiéndote medio pan sin darte cuenta.
Es uno de esos recuerdos que tengo asociados a la casa y a aquellos días de recoger aceitunas. Porque a veces no hace falta mucho para que una cena se convierta en un festín.
Ingredientes
3 tomates de ensalada grandes, maduros pero firmes
1 cebolla tierna, o cebollica de Fuentes de Ebro
1 pimiento verde
Un buen puñado de olivas negras, preferiblemente empeltre de Aragón
1 lata de bonito, atún o sardinillas en conserva, opcional
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Un chorrito de vinagre
Preparación
Pela los tomates y, si quieres, retira las pepitas. Corta el tomate, la cebolla tierna y el pimiento verde en dados muy menudicos.
Pon todo en un bol y añade las olivas negras.
Si vas a utilizar pescado en conserva, desmenúzalo ligeramente y mézclalo con el resto de los ingredientes. Puedes aprovechar parte de su aceite para el aliño.
Aliña con aceite de oliva virgen extra, sal y un chorrito de vinagre. Mezcla con cuidado para no romper demasiado el tomate y deja reposar un rato antes de servir, para que los sabores se junten.
Consejo de Mapi
El secreto está en cortar las verduras bien menudicas y usar un buen aceite de oliva. Si lo dejas reposar un poquito antes de comerlo, está todavía más rico y con ese caldillo que pide pan.


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