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miércoles, 23 de septiembre de 2026

GARBANZOS DE VIGILIA

 





Garbanzos de vigilia

hay un guiso de cuchara que nos reconcilia con el mundo en los días de frío o de vigilia, son estos garbanzos con su espinaca, su buen bacalao y ese majado de almendra y pan frito que le da una textura de restaurante de los buenos.

​Tiene toda la esencia de la cocina tradicional, esa que requiere su tiempo para cocer los garbanzos con mimo y rematarlo con el toque del huevo duro por encima.


Ingredientes

400 g de garbanzos secos, puestos a remojo la víspera con agua templada y sal

300 g de bacalao desalado, en trozos o desmigado

300 g de espinacas frescas, lavadas y troceadas

1 cebolla grande

3 o 4 dientes de ajo

1 cucharada de postre de pimentón dulce

1 rebanada de pan del día anterior

Un puñado de almendras crudas, unos 10-12 granos

2 o 3 huevos cocidos

1 hoja de laurel

Aceite de oliva virgen extra

Sal






Preparación

Pon los garbanzos escurridos en una olla con abundante agua caliente y la hoja de laurel. Cuando comiencen a hervir, mantén la cocción a fuego medio-bajo durante una hora y media o dos horas, hasta que estén tiernos. Ve retirando la espuma que pueda aparecer.

Mientras se cuecen los garbanzos, calienta un buen chorro de aceite de oliva en una sartén. Dora las almendras, la rebanada de pan y dos dientes de ajo enteros, con cuidado de que no se quemen. Retíralos y pásalos al mortero. Machácalos bien hasta obtener una pasta fina y reserva.

En el mismo aceite, pocha la cebolla bien picada junto con el resto de los ajos laminados, a fuego lento, hasta que la cebolla esté transparente.

Aparta un momento la sartén del fuego, añade el pimentón y remueve rápidamente para que no se queme.

Incorpora el sofrito a la olla de los garbanzos junto con el majado del mortero. Añade las espinacas y deja que hierva todo junto unos 10 minutos, para que el caldo vaya trabándose.

Incorpora el bacalao desalado y cocina a fuego suave durante unos 5 minutos más, lo justo para que quede jugoso y no se deshaga.

Prueba y rectifica de sal al final, teniendo en cuenta la que aporta el bacalao.

Sirve bien caliente, acompañado de cuartos de huevo duro por encima.





Consejo de Mapi

El bacalao se añade al final y con poca cocción, para que quede entero y jugoso. Y el majado de pan, almendras y ajo es el que le da cuerpo al caldo y ese sabor de potaje de toda la vida.

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