Tortas de balsa de Caspe
En la repostería tradicional aragonesa hay dulces que conquistan por su sencillez y por la generosidad de sus ingredientes. Las tortas de balsa de Caspe son un buen ejemplo: una masa tierna, con un borde levantado que recoge un relleno de almendra, huevo, azúcar y aceite de oliva. Un dulce de los de antes, hecho para compartir alrededor de la mesa.
Ingredientes
Para la masa
- 500 g de harina: 250 g de harina floja y 250 g de harina de fuerza
- 160 g de aceite de oliva o manteca de cerdo
- 2 huevos
- 500 ml de leche
- 150 g de azúcar
- 10 g de sal
- 75 g de levadura fresca de panadero
- 10 g de mejorante panario (opcional)
- 1 huevo batido para pincelar
Para el relleno
- 600 g de almendra molida
- 550 g de azúcar
- 200 ml de aceite de oliva
- 8 huevos
Elaboración
Mezcla las harinas con la levadura fresca desmenuzada. Añade los huevos, la leche, el aceite de oliva o la manteca y el azúcar. Amasa hasta integrar los ingredientes y agrega la sal al final. Si utilizas mejorante panario, incorpóralo también.
Tapa la masa y déjala reposar en la nevera hasta el día siguiente.
Al día siguiente, divide la masa en seis porciones de unos 300 g. Bolea cada una y déjala reposar tapada durante unos 20 minutos.
Estira las porciones con el rodillo, dándoles forma ovalada y un grosor aproximado de 5 mm. Levanta y pellizca el contorno para formar un borde prominente que contenga el relleno.
Para preparar la crema, bate los huevos con el azúcar. Incorpora el aceite poco a poco y añade la almendra molida, mezclando hasta obtener una preparación homogénea.
Distribuye el relleno por el centro de cada torta, sin cubrir los bordes. Pincela el orillo con huevo batido y deja fermentar hasta que las tortas estén bien hinchadas.
Precalienta el horno a 190 °C, con calor arriba y abajo. Hornea durante unos 20–25 minutos, hasta que los bordes estén dorados y el relleno haya cuajado.
Retira las tortas del horno y déjalas enfriar sobre una rejilla antes de servir.
Consejo de Mapi
El secreto está en formar un borde que aguante bien el relleno y en dejar que las tortas se enfríen antes de cortarlas. Así la almendra se asienta y cada porción conserva su forma y todo su sabor.




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