Sardinas de tina con uvas y tomate
Las sardinas de tina me llevan a mi niñez, a aquellas noches de verano en las que hacía calor y no apetecía cocinar. Mi abuela preparaba este plato fresquito, rico y fácil de hacer, de esos que agradeces cuando el verano aprieta y lo último que te apetece es pasar tiempo entre fogones.
El sabor intenso de las sardinas, la frescura del tomate y el dulzor de las uvas forman una combinación sencilla y muy especial. Para mí, este plato guarda el recuerdo de aquellas cenas de verano junto a mi abuela, cuando con unos pocos ingredientes conseguía preparar algo delicioso sin complicarse en la cocina.
Ingredientes
- 4 sardinas de tina (saladas o de barril)
- 16 uvas verdes grandes y firmes
- 1 tomate maduro grande
- Aceite de oliva virgen extra de buena calidad
- 1 chorrito de vinagre de Jerez o de manzana (opcional)
- Pimienta negra molida al gusto
Importante: No añadas sal, porque las sardinas ya aportan el punto salado necesario.
Elaboración
Comenzamos limpiando las sardinas. Retiramos las escamas suavemente con un cuchillo romo bajo un hilo de agua fría. Cortamos las cabezas, retiramos las tripas y abrimos las sardinas por la mitad. Quitamos con cuidado la espina central para obtener los dos lomos limpios.
Para suavizar el punto de sal, ponemos los lomos en un recipiente con agua fría durante unos 10-15 minutos. Después, los secamos muy bien con papel de cocina.
Colocamos los lomos en una fuente honda, los cubrimos generosamente con aceite de oliva virgen extra y añadimos un poco de pimienta negra. Los dejamos reposar entre una y dos horas en la nevera para que se impregnen del aceite y se suavice su sabor.
Pelamos el tomate, retiramos las semillas y lo cortamos en dados pequeños. Lavamos las uvas, las partimos por la mitad y retiramos las semillas si las tienen. Si la piel es demasiado gruesa, podemos pelarlas para conseguir una textura más delicada.
Distribuimos el tomate y las uvas en la base de una fuente de servir. Colocamos encima los lomos de sardina escurridos y aliñamos con un poco del aceite de la marinada. Si nos gusta un toque más ácido, añadimos unas gotas de vinagre.
Servimos fresquitas, acompañadas de una rebanada de pan tostado.
Consejo de Mapi
Elige unas uvas firmes y dulces, y un buen aceite de oliva virgen extra: son los que aportan el contraste y el sabor a este plato tan sencillo.


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