Naranjas picadas
Hay recetas que llegan a nuestra cocina gracias a personas con las que la vida nos cruza casi por casualidad. Estas naranjas picadas las conocí en Córdoba, en el paseo de la Ribera, donde solía encontrarme con el señor Manuel, un hombre mayor que acostumbraba a sentarse allí. Yo pasaba todos los días y siempre le daba las buenas tardes. Hasta que un día me senté un rato a descansar y beber agua. Él no estaba al principio, pero apareció poco después y comenzamos a hablar.
Con el tiempo, nuestras conversaciones se hicieron habituales y, uno de aquellos días, me contó que iba a cenar unas naranjas picadas. La curiosidad pudo conmigo y le pregunté cómo las preparaba. Manuel me explicó la receta y, desde aquel día, empecé a hacerlas también en mi casa.
Así, gracias a una conversación sencilla en aquel paseo cordobés, incorporé a mi cocina un plato tradicional, fresco y lleno de contrastes, donde la dulzura de la naranja se encuentra con el sabor del bacalao y el buen aceite de oliva. Porque algunas recetas no llegan a nosotros escritas en un libro, sino de la mano de personas que, sin saberlo, nos dejan un pequeño recuerdo para toda la vida.
Ingredientes
- 3 o 4 naranjas de mesa grandes y maduras
- 200-300 g de bacalao desalado, en migas o lomos desmigados
- Aceite de oliva virgen extra, un buen chorro generoso
- ½ cebolleta o cebolla morada, picada muy fina en juliana
- 50 g de aceitunas negras, preferiblemente con hueso o partidas tipo Aragón
- 2 huevos duros (opcional)
- Sal y pimienta al gusto, teniendo en cuenta el punto de sal del bacalao
Elaboración
Picamos la cebolleta muy fina. Si queremos suavizar su sabor y evitar que resulte demasiado fuerte, la dejamos reposar unos veinte minutos en un bol con agua fría y una pizca de sal. Después, la escurrimos muy bien.
Si utilizamos bacalao crudo desalado, lo desmigamos con las manos en lascas finas. También podemos cocinarlo en una sartén con un hilo de aceite durante unos tres o cuatro minutos por cada lado. En ese caso, lo dejamos enfriar y lo desmigamos, retirando la piel y las espinas.
Pelamos las naranjas al vivo, quitando toda la piel exterior y la parte blanca. Las cortamos en rodajas finas o en trozos pequeños, recogiendo el zumo que suelten.
En una fuente amplia, colocamos las naranjas picadas con su jugo. Repartimos por encima las lascas de bacalao, la cebolleta escurrida y las aceitunas negras. Si queremos añadir huevo duro, lo cortamos en rodajas o lo rallamos sobre la ensalada.
Mezclamos el zumo recogido con un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra y batimos ligeramente para emulsionarlo. Aliñamos el conjunto y terminamos, si nos gusta, con un poco de pimienta negra recién molida.
Servimos frescas.
Consejo de Mapi
Utiliza naranjas dulces y jugosas, y no escatimes en un buen aceite de oliva virgen extra: junto con el zumo de la fruta, forma un aliño delicioso que une todos los sabores del plato.


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