Carne de membrillo de mi abuela
Cuando llegaba el otoño y el membrillero daba sus frutos, mi abuela los recogía con cuidado y los dejaba madurar entre las sábanas del armario para perfumarlas con su aroma. Era una costumbre que recuerdo con muchísimo cariño, porque aquellos membrillos anunciaban que pronto volveríamos a disfrutar de uno de los dulces que nunca faltaban en casa.
Cuando estaban maduros, mi abuela preparaba su carne de membrillo y el aroma se extendía por toda la casa. Todavía puedo recordar aquel olor tan característico y verla pasar la fruta por el pasapurés, con la paciencia de quien sabe que las cosas buenas necesitan su tiempo.
Hoy comparto su receta en La Alacena de MAPI, para conservar una de esas tradiciones familiares que vuelven cada otoño y que, con cada cucharada, nos acercan un poquito a quienes nos enseñaron a cocinar.
Ingredientes
- 1 kg de membrillo limpio, pelado, sin corazón ni pepitas y troceado
- 750 g de azúcar (la tradición es utilizar el mismo peso de azúcar que de fruta limpia, pero con esta cantidad queda perfecto)
- El zumo de 1 limón
Elaboración
Lavamos muy bien los membrillos bajo el grifo, frotando la piel para retirar la pelusa. Los pelamos, quitamos por completo los corazones duros y las pepitas y cortamos la pulpa en dados pequeños y uniformes.
Pesamos la fruta una vez limpia para ajustar la cantidad de azúcar.
Ponemos los trozos de membrillo en una olla junto con el zumo de limón y cocinamos a fuego muy suave durante unos 40-50 minutos, o hasta que la fruta esté completamente blanda y se deshaga con facilidad al pincharla. Si al principio le falta humedad, podemos añadir dos o tres cucharadas de agua; la propia fruta irá soltando su jugo durante la cocción.
Retiramos la olla del fuego y trituramos la fruta hasta obtener un puré fino y sin grumos. Mi abuela lo hacía con el pasapurés, como se hacía tradicionalmente en casa.
Añadimos el azúcar y mezclamos bien. Cocinamos a fuego bajo durante aproximadamente una hora, removiendo con frecuencia con una cuchara de madera o una espátula resistente al calor y prestando especial atención al fondo para evitar que se pegue o se queme.
La carne de membrillo estará lista cuando adquiera un color rojizo o ámbar oscuro y la mezcla se despegue con facilidad de las paredes de la olla al remover.
Vertemos la mezcla caliente en recipientes limpios o moldes resistentes al calor y alisamos la superficie. Dejamos enfriar a temperatura ambiente, tapamos y guardamos en la nevera durante 24 horas para que termine de solidificarse.
Una vez fría y firme, podemos conservarla en la nevera o congelarla para disfrutarla durante más tiempo.
Consejo de Mapi
La carne de membrillo necesita paciencia y remover con cuidado para que no se agarre al fondo. Si la congelas en porciones, podrás sacar solo la cantidad que necesites y disfrutar de este dulce casero siempre que te apetezca.


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