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sábado, 24 de octubre de 2026

HUEVOS FRITOS CON PATATAS Y LONGANIZA DE ARAGON

 



Huevos fritos con patatas y longaniza de Aragón

Este plato era el comodín de casa. Lo mismo te lo ponían para desayunar que para comer o cenar, y daba igual a qué hora llegara a la mesa, porque siempre lo disfrutabas como nunca. Unos buenos huevos fritos, patatas doraditas y longaniza, con ese sabor que invita a coger pan y no dejar ni una gota de yema en el plato.

Es un plato que he comido toda la vida en mi casa, de esos que no necesitan presentación ni grandes ceremonias. Ingredientes sencillos, bien preparados y puestos en la mesa con generosidad. Porque hay comidas que forman parte de nuestra historia precisamente por eso: porque siempre han estado ahí, acompañándonos en el día a día.


Ingredientes

  • 8 huevos frescos de corral
  • 2 palmos de longaniza de Aragón (unos 400-500 g)
  • 3 patatas grandes
  • 2 cebollas tiernas
  • 4 dientes de ajo
  • Aceite de oliva virgen extra, abundante para freír, o manteca de cerdo si buscamos un toque más rústico
  • Sal al gusto

Elaboración

Cortamos la longaniza de Aragón en rodajas de unos dos centímetros o en trozos de bocado.

Ponemos un chorrito de aceite de oliva en una sartén amplia y calentamos a fuego medio. Añadimos la longaniza junto con los dientes de ajo enteros y chafados, con su piel, para que aromaticen la grasa. Cocinamos hasta que la longaniza esté dorada por fuera y hecha por dentro. La retiramos junto con los ajos y reservamos. No desechamos el aceite, porque habrá recogido todo el sabor del embutido.

Pelamos las patatas y las cortamos en rodajas medianas, al estilo panadera, o en bastones gruesos. Cortamos las cebollas tiernas en juliana.

Añadimos abundante aceite a la sartén donde hemos cocinado la longaniza, mezclándolo con la grasa que ha soltado. Incorporamos las patatas y la cebolla y cocinamos a fuego medio-bajo durante unos 12-15 minutos, hasta que las patatas estén tiernas por dentro.

Subimos el fuego durante los últimos dos o tres minutos para dorar los bordes. Escurrimos bien las patatas, salamos al gusto y las colocamos como base en una fuente o cazuela de barro templada. Repartimos por encima la longaniza y los ajos reservados.

En el mismo aceite caliente, retiramos una parte si hay demasiado y freímos los huevos, de uno en uno o de dos en dos. Con ayuda de una espumadera, echamos un poco de aceite caliente sobre la clara para que se cuaje, procurando que los bordes queden dorados y crujientes y la yema permanezca líquida.

Sacamos los huevos con cuidado y los colocamos sobre las patatas y la longaniza. Añadimos una pizca de sal sobre las yemas.

Cómo se sirve

Llevamos el plato a la mesa recién hecho, con los huevos enteros para que cada comensal pueda romperlos justo antes de comer. Troceamos las claras y dejamos que las yemas se derramen sobre las patatas y la longaniza, impregnándolo todo con su sabor.

Y, por supuesto, ponemos buen pan en la mesa, porque aquí lo de mojar no es una opción: ¡es casi obligatorio!


Consejo de Mapi

Fríe los huevos al final, justo antes de servir, para que lleguen a la mesa con la clara crujiente y la yema bien jugosa. Así podrás disfrutar de ese contraste tan rico con las patatas y la longaniza.

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