Retacía, licor tradicional de Calamocha
En el valle del Jiloca, en la provincia de Teruel, se conserva una antigua tradición licorera ligada a las guindas que crecen junto a los cerezos. De esa costumbre nace la retacía, un licor casero muy vinculado a Calamocha y sus alrededores, cuya elaboración se transmite de generación en generación y admite pequeñas variaciones según cada familia.
Las guindas aportan su característico punto ácido y las nueces verdes, la clavelina y la rama de zarza completan una combinación de aromas que evoluciona lentamente durante la maceración. Algunas familias incorporan también unos granos de café o una ramita de canela. La paciencia es fundamental: la retacía tradicional se deja reposar durante un año y, con el tiempo, puede adquirir un color más oscuro y un sabor más redondo. Una receta aragonesa de las que merece la pena conservar para que no se pierdan los sabores de antaño.
Ingredientes
- 1 litro de anís seco o cazalla
- 1 litro de anís dulce
- Un buen puñado de guindas maduras, aproximadamente dos docenas
- 6 nueces verdes
- 1 o 2 flores de clavelina
- Un trozo de rama de zarza de unos dos palmos
- Unos granos de café (opcional)
- Un trocito de canela en rama (opcional)
Preparación
Escoge un garrafón de cristal de boca ancha, limpio y con capacidad suficiente para los dos litros de anís y los demás ingredientes.
Lava las guindas con cuidado y déjalas secar bien. Limpia las nueces verdes y córtalas en trozos. Introduce ambas frutas en el recipiente, junto con las flores de clavelina y la rama de zarza. Añade los granos de café y la canela si deseas seguir alguna de las variantes familiares.
Vierte el anís seco y el anís dulce. Cierra bien el garrafón y agítalo suavemente para que los ingredientes queden repartidos.
Deja el recipiente al aire libre durante el verano, en un lugar seguro donde reciba el sol y el fresco de la noche, tal como recoge la tradición de Calamocha. Comprueba de vez en cuando que permanece bien cerrado y protegido.
Al cabo de un año, prueba el licor. Según el gusto y el resultado obtenido, la costumbre permite ajustar el dulzor o el aroma añadiendo algo más de anís, azúcar o una pequeña cantidad de los ingredientes empleados. No todas las familias lo preparan exactamente igual.
Cuando esté a tu gusto, puedes colarlo para retirar las frutas y las hierbas, o conservarlo con ellas si deseas seguir la costumbre de mantener la retacía en el garrafón. Las guindas se reservan y se sirven aparte: son uno de los bocados más apreciados de esta elaboración tradicional.
Consejo de Mapi
La retacía necesita tiempo y paciencia; no conviene apresurarse si queremos respetar su carácter tradicional. Anota la fecha de preparación y deja que transcurra el año de reposo. Utiliza siempre un recipiente apto para alimentos, plantas correctamente identificadas y frutas sanas. Si decides mantener las guindas dentro del licor, recuerda que contienen alcohol y deben consumirse con moderación.



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