Queso fresco marinado en aceite de oliva
el queso fresco absorbe los sabores muy rápido y debe mantener siempre refrigerado si no se consume en el momento
Ingredientes
200 g de queso feta (cortado en dados)
Aceite de oliva virgen extra (suficiente para cubrir)
Ralladura de 1 limón (solo la parte amarilla, sin lo blanco)
1 cucharadita de orégano seco
1/2 cucharadita de copos de chile o guindilla triturada
10 aceitunas negras (tipo Kalamata) sin hueso
2 hojas de menta o albahaca fresca
Frasco de cristal limpio y seco
Preparacion
Saca el queso feta de su salmuera, escúrrelo bien y sécalo con cuidado usando papel de cocina. Cortálo en dados medianos
Pon en el fondo del frasco la mitad de la ralladura de limón, el orégano, los copos de chile y las aceitunas.
Coloca los dados de queso en el tarro con cuidado de no romperlos, intercalando las hojas de menta o albahaca.
Añade el resto de la ralladura de limón y cubre por completo con el aceite de oliva. Cierra el tarro y déjalo reposar en la nevera un mínimo de 24 horas antes de consumirlo para que absorba los cítricos y las hierbas.
Consejo de mapi
Al ser un queso blando, no lo remuevas con fuerza para que no se deshaga.
El aceite de oliva se solidifica en la nevera. Saca el tarro unos 20 minutos antes de servir para que el aceite vuelva a su estado líquido.
Es perfecto para añadir directamente a ensaladas de tomate, acompañar con pan de pita tostado o servir como brocheta junto a tomates cherry.



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