Jerigota
La cocina de siempre sabe sacar partido a los productos de la huerta y convertir ingredientes sencillos en platos llenos de sabor. La jerigota reúne la dulzura de la calabaza, la intensidad del tomate maduro y el sabor de los pimientos y la cebolla, cocinados despacio hasta que las verduras se funden en una preparación melosa.
El huevo pone el broche final a este plato: puede incorporarse directamente a la cazuela para que cuaje entre las verduras o servirse frito, con la clara bien hecha y la yema dispuesta a mezclarse con la salsa.
Una receta para disfrutar del sabor de las hortalizas cocinadas sin prisas, con ingredientes cotidianos y ese gusto por la cocina casera que merece la pena conservar.
Ingredientes
- 1 kg de calabaza, pelada y cortada en dados pequeños
- 1 kg de tomates maduros, pelados, sin semillas y picados
- 2 pimientos verdes, o una mezcla de verde y rojo, picados finamente
- 2 cebollas medianas, picadas en brunoise
- 4 a 6 dientes de ajo
- 4 huevos camperos, uno por persona
- 1 cucharadita de miel o una pizca de azúcar, opcional
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta negra molida
Elaboración
En una cazuela, preferiblemente de barro, ponemos un buen chorro de aceite de oliva e incorporamos los dientes de ajo enteros y el tomate picado. Añadimos un poco de sal y dejamos cocinar a fuego muy lento durante 30-40 minutos, hasta que el tomate pierda el agua y quede bien concentrado. Si resulta demasiado ácido, podemos añadir una cucharadita de miel o una pizca de azúcar. Machacamos ligeramente el tomate con un tenedor y reservamos.
En una sartén aparte, calentamos aceite de oliva y añadimos la cebolla y los pimientos picados, con una pizca de sal. Los cocinamos a fuego medio-bajo hasta que comiencen a ablandarse.
Incorporamos los dados de calabaza y seguimos cocinando a fuego lento durante unos 20 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que estén tiernos y empiecen a deshacerse ligeramente.
Pasamos la mezcla de calabaza, cebolla y pimiento a la cazuela del tomate. Removemos para integrar bien los sabores y dejamos cocinar todo junto a fuego mínimo durante 5-10 minutos más. Probamos y rectificamos de sal y pimienta negra.
Cómo incorporar el huevo
En la cazuela: hacemos cuatro huecos en las verduras y cascamos un huevo en cada uno. Tapamos y dejamos que cuajen suavemente, hasta que las claras estén blancas y las yemas permanezcan líquidas.
Con huevo frito: servimos la jerigota caliente en platos individuales y colocamos encima un huevo frito con puntilla.
Consejo de Mapi
Cocina las verduras despacio y deja que el tomate reduzca bien antes de unirlo con la calabaza. Así conseguirás una preparación sabrosa y melosa, sin exceso de líquido. Si eliges el huevo frito, procura que la yema quede jugosa para mezclarla con las verduras en cada bocado.




No hay comentarios:
Publicar un comentario