Calabacín con nueces de Uncastillo
En Uncastillo, localidad zaragozana de la comarca de las Cinco Villas, la elaboración artesanal también ha encontrado su lugar en la gastronomía aragonesa. Entre esas preparaciones está el paté de calabacín con nueces, una combinación sencilla de productos vegetales que demuestra cómo los ingredientes cotidianos pueden transformarse en una elaboración llena de sabor.
Esta especialidad está vinculada a La Conservera del Prepirineo, iniciativa artesanal que comenzó su actividad en 1998 en el antiguo matadero municipal de Uncastillo. Allí, Rosa y Eduardo elaboraban diferentes patés vegetales con productos de la tierra, entre ellos esta combinación de calabacín y nueces.
Su textura cremosa, el sabor suave del calabacín y los matices tostados de las nueces hacen de este paté una preparación deliciosa para servir como aperitivo, sobre unas tostadas de pan o acompañando una mesa de entrantes.
Una receta que nos acerca a la cocina artesanal de las Cinco Villas y nos recuerda que los sabores de un territorio también se conservan gracias a quienes trabajan sus productos con imaginación y cariño.
Ingredientes
- 2 calabacines medianos, lavados y troceados, con o sin piel
- 50 g de nueces peladas
- 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 o 2 cucharadas de pan rallado
- Sal al gusto
Opcional
- Una pizca de pimienta negra
- 1 diente de ajo muy pequeño, sofrito
Elaboración
Calentamos el aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio-bajo. Añadimos el calabacín cortado en dados pequeños, incorporamos una pizca de sal y lo cocinamos despacio durante unos 20-25 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté muy tierno, ligeramente dorado y haya perdido casi toda su agua.
Mientras se cocina el calabacín, tostamos ligeramente las nueces en una sartén limpia, sin aceite, durante 2 o 3 minutos. Las retiramos antes de que se quemen y reservamos unas pocas para añadir al final.
Ponemos el resto de las nueces en el vaso de la batidora. Escurrimos el calabacín si conserva demasiado líquido y lo incorporamos a las nueces. Trituramos hasta conseguir una pasta fina y homogénea.
Si la mezcla queda demasiado líquida, añadimos una cucharada de pan rallado y volvemos a triturar. Incorporamos más únicamente si fuera necesario, hasta obtener una consistencia cremosa y untable.
Probamos y rectificamos de sal. Picamos las nueces reservadas y las mezclamos con una cuchara para aportar pequeños tropezones crujientes. Si queremos darle un toque diferente, podemos añadir una pizca de pimienta negra o un diente de ajo muy pequeño, previamente sofrito.
Dejamos enfriar por completo y guardamos el paté en la nevera antes de servirlo, para que gane consistencia y se asienten los sabores.
Consejo de Mapi
Deja que el calabacín pierda bien el exceso de agua antes de triturarlo con las nueces. Así conseguirás una textura más espesa y cremosa sin tener que añadir demasiado pan rallado. Sírvelo frío, acompañado de unas tostadas de pan casero.




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