Sardinas en escabeche
Había que esperar a la temporada de las sardinas frescas para que mi abuela preparara su escabeche. En cuanto se ponía con ellas, la casa empezaba a oler a ajo, zanahoria y vinagre, un olor que ya alimentaba antes de sentarse a la mesa.
Pero lo peor venía después: mi abuela las guardaba en la nevera y no nos dejaba probarlas hasta que hubieran pasado dos o tres días. Para nosotros aquello era una eternidad.
Y cuando por fin llegaba el momento de sacarlas, siempre había una pequeña pelea por la última que quedaba en la olla. Porque aquellas sardinas no eran solo un plato de escabeche; eran también la espera, el olor de la casa y ese recuerdo de cuando éramos pequeños y lo mejor siempre parecía ser lo que todavía no podíamos comer.
Ingredientes
800 g de sardinas grandes
1 cabeza de ajos
4 hojas de laurel
1 ramita de tomillo
1 cucharada de pimentón dulce
100 ml de vinagre de Jerez
Aceite de oliva
Harina
Sal
Preparación
Corta la cabeza de las sardinas, retira las vísceras y lávalas bajo el grifo, frotándolas suavemente para eliminar las escamas. Sécalas bien y sazónalas con una pizca de sal.
Pon harina en un plato y calienta una sartén con aproximadamente medio dedo de aceite. Cuando esté caliente, pasa las sardinas por la harina, sacudiendo el exceso, y fríelas durante 2 o 3 minutos por cada lado. Retíralas y déjalas reposar.
En una sartén limpia coloca la cabeza de ajos abierta por la mitad, el laurel y el tomillo. Añade un cuarto de vaso de aceite, tapa y deja que se haga todo a fuego muy lento durante unos 10 minutos.
Incorpora el vinagre y medio vaso de agua, tapa y cocina a fuego muy lento durante unos 30 minutos.
Añade el pimentón dulce, remueve con cuidado para integrarlo y coloca las sardinas en la sartén. Cocina todo junto durante unos 10 minutos más.
Retira del fuego y deja reposar hasta que se enfríe completamente.
Guárdalas en la nevera y, antes de servir, déjalas un rato fuera para que se tomen a temperatura ambiente.
Consejo de Mapi
Estas sardinas están todavía más buenas al día siguiente. El reposo hace que el escabeche penetre bien en el pescado y junte todos los sabores.


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