Pollo al vino tinto
Hay guisos que se disfrutan desde el momento en que empiezan a cocinarse, cuando el aroma del vino, las verduras y las hierbas llena la cocina. Este pollo al vino tinto es uno de ellos: una cazuela de cocción lenta, con panceta, champiñones y una salsa sabrosa que envuelve cada pieza de carne. Un plato para llevar a la mesa en una comida especial y disfrutar sin prisas, acompañado de un buen pan.
Ingredientes
- 4 muslos o contramuslos de pollo, con piel y hueso
- 100 g de panceta cortada en dados
- 200 g de champiñones limpios y cortados por la mitad
- 1 cebolla grande picada fina
- 2 zanahorias cortadas en rodajas
- 2 dientes de ajo picados
- 250 ml de vino tinto seco
- 250 ml de caldo de pollo
- 1 hoja de laurel
- 1 ramita de tomillo
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra al gusto
Opcional, para espesar la salsa
- 1 cucharadita de harina o fécula de maíz
Preparación
Seca bien las piezas de pollo con papel absorbente y salpimiéntalas.
Calienta el aceite de oliva en una cazuela amplia a fuego medio-alto. Dora el pollo por ambos lados hasta que la piel quede bien dorada, unos 5-7 minutos por lado, según el tamaño de las piezas. Retíralo y resérvalo.
En la misma cazuela, cocina la panceta hasta que suelte su grasa y empiece a dorarse. Incorpora los champiñones y saltéalos durante unos 5 minutos, hasta que estén dorados. Retira ambos ingredientes y resérvalos.
Baja el fuego a medio y añade la cebolla, las zanahorias y el ajo. Cocina durante 6-8 minutos, removiendo y aprovechando los jugos adheridos al fondo de la cazuela, hasta que la cebolla esté tierna.
Vierte el vino tinto y sube el fuego. Deja hervir durante 3-4 minutos para que se reduzca ligeramente.
Añade el caldo de pollo, el laurel y el tomillo. Incorpora de nuevo el pollo, la panceta y los champiñones, junto con los jugos que hayan quedado en el plato.
Tapa la cazuela, baja el fuego y deja cocinar suavemente durante 35-40 minutos, hasta que el pollo esté tierno y completamente hecho. Comprueba de vez en cuando que la salsa no se quede demasiado reducida y añade un poco de caldo o agua si fuera necesario.
Si deseas espesar la salsa, disuelve la harina o la fécula de maíz en un poco de agua fría. Incorpórala a la cazuela poco a poco, removiendo suavemente, y cocina unos minutos más hasta conseguir la textura deseada.
Prueba la salsa, rectifica de sal y pimienta y sirve el pollo bien caliente, acompañado de los champiñones, las verduras y su salsa de vino tinto.
Consejo de Mapi
Para conseguir una salsa más sabrosa, dora bien el pollo al principio y no tengas prisa durante la cocción. El vino tinto debe reducirse antes de añadir el caldo, y el guiso necesita cocinarse despacio para que la carne quede tierna y los sabores se integren. Si puedes prepararlo con un poco de antelación, deja reposar la cazuela antes de servir: los sabores tendrán tiempo de asentarse.




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