Mermelada de cebolla morada al vino tinto
Esta mermelada es una manera diferente de disfrutar de la cebolla morada, transformándola en una elaboración dulce, de color intenso y con el aroma característico del vino tinto. La cocción lenta permite que la cebolla se ablande y que los sabores se integren poco a poco, mientras el azúcar aporta la textura propia de una mermelada.
Es una preparación muy versátil que combina especialmente bien con quesos curados, queso de cabra, carnes asadas y foie. También resulta deliciosa extendida sobre una tostada, aportando un contraste dulce y especiado que convierte un bocado sencillo en algo especial.
Ingredientes
- 400 g de cebolla morada
- 400 g de azúcar moreno (también se puede utilizar azúcar blanco)
- 500 ml de vino tinto de buena calidad
- 1 cucharadita de jengibre en polvo
- 1 cucharada de sal
Elaboración
Pelamos las cebollas moradas y las cortamos en tiras finas.
Ponemos la cebolla y el vino tinto en una cazuela de fondo grueso. Tapamos y cocinamos a fuego suave, removiendo de vez en cuando, hasta que la cebolla esté blanda y haya absorbido parte del vino.
Añadimos el jengibre en polvo y la sal, mezclando bien para que se integren con la cebolla.
Incorporamos el azúcar y continuamos la cocción a fuego suave, esta vez con la cazuela destapada. Removemos periódicamente para evitar que la mezcla se pegue al fondo mientras el líquido se reduce y la preparación adquiere una textura espesa.
Para comprobar el punto, ponemos una cucharadita de la mermelada en un plato frío y dejamos que se enfríe. Si al inclinar el plato apenas se desplaza y presenta una consistencia espesa, estará lista. Hay que tener en cuenta que espesará algo más al enfriarse.
Retiramos del fuego y dejamos reposar brevemente antes de pasarla a recipientes limpios y adecuados para alimentos.
Conservación
Una vez preparada, dejamos que pierda el calor excesivo y la guardamos en recipientes limpios, preferiblemente en porciones pequeñas, dentro del frigorífico. También puede congelarse en recipientes aptos para ello.
O si queréis guardarla en vuestra despensa hacerlo así.
Para esterilizar los frascos y embotado
Usar frascos de vidrio con tapa a rosca con cierre hermético y disco de goma.
Lavar con agua y detergente los frascos y las tapas.
Colocarlos en una cacerola con suficiente agua para taparlos.
Hervir durante 15 minutos a fuego medio con la cacerola tapada.
Sacar los frascos con cuidado, se puede utilizar guantes gruesos como los de jardinería (siempre que sean exclusivos para este uso, de manera que estén limpios) y alguna pinza (previamente esterilizada) y colocarlos boca abajo sobre un repasador limpio para que escurran y se sequen.
Antes de envasar, pasar un algodón con alcohol por la tapa y la boca del frasco, dejar evaporar y luego verter el producto caliente.
Para cerrar al vacío, cerrar el frasco hasta que trabe la tapa y apoyar boca abajo la tapa sobre la encimera de mármol hasta que se enfríe el contenido.
Consejo de Mapi
Esta mermelada es ideal para acompañar una tabla de quesos, realzar una carne asada o dar un toque diferente a una tostada. La clave está en cocinarla despacio, dejando que la cebolla se ablande y que el vino se reduzca hasta conseguir una textura espesa y brillante.
Una pequeña cantidad es suficiente para aportar un contraste dulce y especiado que combina de maravilla con sabores intensos y salados.



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