Licor de tomillo
El tomillo, con su aroma intenso y limpio, da lugar a un licor de carácter y muy agradable para tomar después de una comida. Con unas buenas ramas, un poco de limón y paciencia, tenemos una preparación sencilla de las que merece la pena guardar en la despensa.
Ingredientes
1 litro de alcohol de base neutra, como aguardiente de orujo, vodka o una mezcla de vodka y anís dulce
40–50 g de ramas de tomillo fresco, limpio y seco
500 ml de agua
500 g de azúcar blanco
Piel de ½ limón, sin la parte blanca
Preparación
Introducimos las ramas de tomillo y la piel de limón en un frasco de vidrio grande, limpio y con cierre hermético.
Añadimos el aguardiente o el vodka hasta cubrir completamente las hierbas. Cerramos bien y dejamos macerar en un lugar fresco, seco y oscuro durante 15–30 días, agitando suavemente el frasco cada dos o tres días.
Pasado el tiempo de maceración, preparamos el almíbar. Ponemos el agua y el azúcar en un cazo y calentamos a fuego medio, removiendo hasta que el azúcar se haya disuelto. Dejamos hervir suavemente durante 5–10 minutos y retiramos del fuego. Dejamos enfriar completamente.
Filtramos el alcohol macerado con un colador fino cubierto con una gasa limpia, un paño o un filtro de papel para retirar todos los restos del tomillo.
Mezclamos el alcohol filtrado con el almíbar frío y removemos bien para integrar ambos líquidos.
Pasamos el licor a botellas de vidrio limpias, cerramos y dejamos reposar en un lugar oscuro durante una o dos semanas antes de consumirlo.
Podemos servirlo bien frío o con hielo.
Consejo de Mapi
No os preocupéis si al principio el licor parece un poco fuerte. Con unos días de reposo los sabores se suavizan y se integran. Y si lo dejamos un poquito más, el tomillo y el limón terminan de darse la mano.



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