Crema de ajo turolense
El ajo y el pan han sido durante generaciones dos ingredientes fundamentales de la cocina de aprovechamiento. Con ellos se preparaban sopas calientes y reconfortantes, capaces de convertir unos pocos ingredientes de la despensa en un plato sabroso y nutritivo.
En la cocina tradicional de Teruel, las sopas de ajo forman parte de ese recetario humilde que ha sabido conservarse con el paso del tiempo. Esta versión, enriquecida con jamón de Teruel, caldo y huevo, transforma aquellos sabores en una crema fina y suave, donde el ajo y el pimentón se mezclan con el pan para conseguir un plato lleno de sabor.
Una elaboración sencilla, de las que aprovechan el pan del día anterior y nos recuerdan que la buena cocina no necesita ingredientes complicados, sino sacar partido a lo que tenemos en casa.
Ingredientes
- 6-8 dientes de ajo grandes
- ½ barra de pan duro o del día anterior, cortado en rebanadas finas
- 1 cucharadita de pimentón dulce, o un toque picante si se prefiere
- 100 g de taquitos o lonchas finas de jamón de Teruel
- 1 litro de caldo de carne o de pollo casero
- 2 huevos
- 3-4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
Elaboración
En una cazuela baja, preferiblemente de barro, calienta el aceite de oliva virgen extra.
Añade los ajos laminados y los taquitos de jamón. Sofríe a fuego suave hasta que los ajos estén dorados, procurando que no se quemen, y el jamón haya soltado parte de su grasa y aroma.
Incorpora las rebanadas de pan y tuéstalas ligeramente durante dos o tres minutos, removiendo para que se impregnen del aceite y de los jugos del jamón.
Retira un momento la cazuela del fuego, añade el pimentón y remueve bien para que se mezcle con el resto de los ingredientes sin quemarse.
Vuelve a poner la cazuela al fuego y vierte el caldo caliente. Deja cocer suavemente durante 15-20 minutos, hasta que el pan esté muy blando y haya absorbido los sabores.
Casca los huevos directamente en la cazuela y deja que se cuajen durante un par de minutos.
Tritura toda la preparación con una batidora de mano hasta obtener una crema fina y homogénea. Si queda demasiado espesa, añade un poco más de caldo caliente hasta conseguir la textura deseada.
Prueba y rectifica de sal si fuera necesario, teniendo en cuenta que el jamón ya aporta su punto salado.
Sirve la crema bien caliente, decorada con unas láminas de jamón crujiente reservadas previamente o unas gotas de aceite de oliva virgen extra.
Consejo de Mapi
Dora los ajos con paciencia y vigila especialmente el pimentón: si se quema, puede amargar toda la preparación. El pan debe quedar bien empapado antes de triturarlo para que la crema tenga una textura suave y uniforme.




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