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jueves, 22 de octubre de 2026

ALMENDRAS GARRAPIÑADAS

 




Almendras garrapiñadas

Pocas cosas despiertan tantos recuerdos como el aroma del azúcar caramelizándose alrededor de unas buenas almendras. Crujientes, brillantes y con ese contraste entre el dulzor del caramelo y el sabor tostado del fruto seco, las almendras garrapiñadas son una golosina de toda la vida, de las que se disfrutan en las ferias, en las fiestas populares o en casa, recién hechas y con paciencia.


Ingredientes

  • 200 g de almendras crudas, preferiblemente con piel
  • 200 g de azúcar blanco granulado
  • 100 ml de agua
  • 1 cucharadita de canela molida o unas gotas de esencia de vainilla

Elaboración

Pon el agua, el azúcar, las almendras y el aroma elegido en una sartén amplia. Calienta a fuego medio-alto y remueve con una cuchara de madera o una espátula resistente al calor hasta que el azúcar se disuelva.

Deja que la mezcla hierva, removiendo de vez en cuando. El agua se irá evaporando y se formará un almíbar cada vez más espeso que cubrirá las almendras.

Cuando el líquido se haya evaporado, el azúcar se volverá blanco y seco, con una textura semejante a la arena, y quedará adherido a las almendras. En ese momento, baja el fuego a medio-suave y continúa removiendo sin parar para que no se peguen.

Mantén la sartén al fuego mientras parte del azúcar vuelve a fundirse y se transforma en caramelo, recubriendo las almendras con una capa brillante. Vigila la temperatura para evitar que el caramelo se queme y adquiera un sabor amargo.

Cuando las almendras estén bien caramelizadas, viértelas rápidamente sobre una bandeja cubierta con papel de horno. Con ayuda de dos tenedores, sepáralas con cuidado para que no se enfríen formando un bloque. No toques nunca el caramelo caliente, ya que puede provocar quemaduras graves.

Déjalas enfriar por completo antes de consumirlas. Una vez frías, guárdalas en un recipiente hermético, en un lugar fresco y seco, para que conserven su textura crujiente.






Consejo de Mapi

El secreto está en no tener prisa cuando el azúcar se vuelve blanco: sigue removiendo y controla el fuego hasta que se funda de nuevo. Así conseguirás unas almendras bien separadas, crujientes y con una capa de caramelo uniforme.

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