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sábado, 24 de octubre de 2026

PATATAS EN PASEO

 



Patatas en paseo

Las patatas en paseo son una preparación tradicional de Osuna, en la provincia de Sevilla, que también ha encontrado su lugar en las cocinas familiares de otros rincones de Andalucía, entre ellos Córdoba. Es una de esas recetas humildes en las que unas patatas y un buen majado se convierten en un plato lleno de sabor.

Las patatas se fríen primero y después se dejan cocinar unos minutos en una salsa hecha con cebolla, ajo, especias, vino blanco y pan frito. Este último aporta cuerpo y cremosidad, mientras que el comino y el tomillo llenan la cocina de aromas tradicionales. El resultado son unas patatas tiernas, bien impregnadas de salsa, de esas que piden pan para no dejar ni una gota en el plato.


Ingredientes

  • 1 kg de patatas
  • 1 cebolla, picada
  • 2 o 3 dientes de ajo
  • 1 o 2 rebanadas de pan asentado, del día anterior
  • 50 ml de vino blanco, aproximadamente
  • Comino molido, al gusto
  • Tomillo, al gusto
  • Pimienta negra, al gusto
  • 1 hoja de laurel
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal
  • Agua
  • Unas hebras de azafrán o un poco de colorante alimentario, opcional

Elaboración

Pelamos las patatas y las cortamos en rodajas de media luna. Las freímos en abundante aceite de oliva hasta que estén doradas por fuera y tiernas por dentro. Las escurrimos bien, añadimos un poco de sal y las reservamos sobre papel absorbente.

En una cazuela ponemos un chorrito de aceite de oliva y sofreímos la cebolla y los ajos picados con una pizca de sal. Cuando empiecen a dorarse, incorporamos el comino, el tomillo y la pimienta negra. Removemos brevemente para que las especias desprendan su aroma sin quemarse.

Vertemos el vino blanco y dejamos cocinar un par de minutos para que se evapore el alcohol. Añadimos un vaso de agua y llevamos a ebullición. Retiramos momentáneamente la mezcla del fuego y la trituramos con la batidora hasta obtener una salsa fina. La devolvemos a la cazuela.

En una sartén pequeña calentamos un poco de aceite y freímos las rebanadas de pan hasta que estén bien doradas y crujientes. Las ponemos en el vaso de la batidora con un poco de agua o de la propia salsa y trituramos hasta conseguir una pasta. La incorporamos a la cazuela junto con la hoja de laurel y, si lo deseamos, unas hebras de azafrán o un poco de colorante. Mezclamos bien y dejamos que la salsa espese suavemente.

Añadimos las patatas fritas reservadas y las dejamos cocinar a fuego lento durante unos 5-10 minutos, moviendo la cazuela con suavidad para que se impregnen de la salsa sin romperse. Si la salsa queda demasiado espesa, añadimos un poco más de agua.

Retiramos del fuego y servimos bien calientes, acompañadas de un buen trozo de pan para disfrutar de la salsa.


Consejo de Mapi

El secreto está en freír las patatas antes de incorporarlas a la salsa y dejar que terminen de hacerse a fuego lento. El pan frito espesa el guiso y le da esa textura tan agradable. Mueve la cazuela con suavidad, sin remover las patatas con una cuchara, para que queden enteras y bien cubiertas de salsa.

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