Frechinate
El frechinate es un guiso tradicional aragonés de aprovechamiento del cordero, de esos platos de antes en los que no se desperdiciaba nada. Es una preparación vinculada a la cocina de los pueblos y a la tradición de aprovechar los menudos del cordero, con diferentes variantes según la zona y la familia.
En mi casa se hacía desde siempre porque mi padre tenía ovejas y, por supuesto, también corderitos. En aquellos tiempos se aprovechaba todo, y de ese aprovechamiento nacían platos sencillos, contundentes y llenos de sabor.
Esta receta forma parte de esos sabores que he conocido desde pequeña y que guardo con especial cariño. Hoy quiero dedicársela a mi madre, Pilarín, porque ella sigue haciéndola y le sale súper rica.
Porque las recetas tradicionales no solo se conservan en los libros: también se conservan en las casas, en las manos de nuestras madres y en la memoria de quienes las hemos comido toda la vida.
Ingredientes
Tripa de cordero, bien limpia
Patas de cordero, limpias y troceadas
Sangre cocida de cordero
1 cebolla grande, picada fina
3 o 4 dientes de ajo
1 o 2 guindillas secas
Patatas, cortadas en cuadraditos
Aceite de oliva
Sal
Un poco de agua o caldo de la cocción
Elaboración
En una olla con agua y sal, cuece las patas y la tripa de cordero hasta que estén bien tiernas. Tardarán aproximadamente una hora, aunque dependerá de las piezas.
Una vez cocidas, escúrrelas y reserva un vaso del caldo de la cocción. Trocea la tripa en pedazos pequeños.
En una cazuela, mejor si es de barro, calienta un buen chorro de aceite de oliva. Añade la cebolla picada, los ajos laminados y la guindilla. Deja que se hagan a fuego lento hasta que la cebolla esté bien pochada y doradita.
Incorpora las patas y la tripa troceadas y rehoga todo junto durante unos cinco minutos, para que cojan bien el sabor del sofrito y el toque picante.
Añade la sangre cocida cortada en dados y un poco del caldo reservado, solamente lo necesario para que el guiso quede bien trabado. No debe quedar caldoso.
Rectifica de sal y deja cocinar a fuego suave durante unos quince minutos, para que los sabores se concentren.
Mientras el guiso reposa unos minutos, fríe las patatas cortadas en cuadraditos en abundante aceite hasta que estén doradas y crujientes.
Sirve el frechinate con las patatas recién hechas.
Consejo de Mapi
Esta es una receta de las de antes, de las que enseñan que en la cocina humilde también había muchísimo sabor. El secreto está en cocinarla despacio y añadir solo el caldo necesario para que quede bien trabada.
Y si además la hace Pilarín, mi madre, ya sé que está en buenas manos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario