Cassolada de Calaceite
Cuando el huerto da sus frutos y la cazuela se pone al fuego, nacen platos que saben a tierra, a temporada y a cocina de toda la vida. Esta cassolada de Calaceite reúne caracoles, verduras y un buen aceite de oliva del Bajo Aragón en un guiso humilde y sabroso, de esos en los que cada ingrediente aporta lo mejor de sí mismo.
Ingredientes
Caracoles, bien limpios y engañados
Verduras variadas de temporada: calabacín,
berenjena, pimiento, cebolla, judías verdes o alcachofas
Tomates maduros
Ajo y perejil
Aceite de oliva virgen extra del Bajo Aragón
Sal
Preparación
Los caracoles deben estar previamente bien lavados, engañados y cocidos, listos para incorporarlos al guiso.
Ponemos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra en una cazuela y comenzamos sofriendo la cebolla y los los pimientos, cortados en dados medianos. Cuando empiecen a ablandarse, añadimos las demás verduras que tengamos de temporada, como la berenjena, el calabacín, las judías verdes o las alcachofas.
Incorporamos los tomates maduros, rallados o picados, y dejamos que se vayan cocinando lentamente junto con las verduras. Añadimos los caracoles cocidos y mezclamos con cuidado para que se impregnen del sabor del sofrito.
Dejamos que todo se haga a fuego lento, removiendo de vez en cuando y vigilando que las verduras queden tiernas y jugosas.
Unos minutos antes de retirar la cazuela del fuego, añadimos una picada de ajo y perejil. Probamos y rectificamos de sal si hace falta.
El resultado debe ser un guiso meloso, con las verduras bien pochadas y los caracoles impregnados de todos los sabores de la cazuela.
Consejo de Mapi
Aprovechad las verduras que estén en su mejor momento y no tengáis prisa: el fuego lento permite que se mezclen los sabores sin necesidad de añadir demasiados ingredientes. Un buen aceite de oliva y un sofrito bien hecho son la base de este guiso. Si lo dejáis reposar unos minutos antes de servir, estará todavía más sabroso.



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