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miércoles, 5 de agosto de 2026

LICOR DE NUECES

 





Licor de Nueces Casero: Tradición y Sabor de Antaño


Hay sabores que tienen el poder inmediato de transportarnos a la infancia, a las tardes tranquilas en el campo y a los sabios consejos de nuestros abuelos. Entre los tesoros que guardamos en nuestra bodega particular, el licor de nueces ocupa sin duda un lugar privilegiado.


​El secreto de este licor no reside solo en sus ingredientes, sino en el tiempo y la paciencia. Se elabora tradicionalmente recolectando las nueces verdes cuando aún están tiernas —por la fiesta de San Juan, según marca la tradición rural—, momento en el que concentran toda su esencia y propiedades. El resultado es un licor de un profundo color ámbar, aromático, ligeramente amargo al principio y de una sobremesa inolvidable.


Ingredientes:

  • ​30 a 35 nueces verdes (recolectadas en su punto óptimo).
  • ​1 litro de aguardiente blanco o anís (según el toque que prefieras).
  • ​1 litro de agua.
  • ​450 g de azúcar.
  • ​Especias: una ramita de canela, unos clavos de olor y una pizca de nuez moscada recién rallada.
  • ​Un toque secreto: unos granos de café tostado y una fina tira de corteza de limón (sin la parte blanca).

Elaboración:

  1. El corte y la maceración: Con mucho cuidado (las nueces verdes tiñen las manos), partimos las nueces en cuartos. Las introducimos en un tarro de cristal grande con cierre hermético junto con el aguardiente, las especias (canela, clavos, nuez moscada), los granos de café y la corteza de limón
  2. El baño de sol: Cerramos bien el tarro y lo dejamos al sol y al sereno durante al menos 40 días. Durante este tiempo, los rayos del sol irán extrayendo todos los jugos de las nueces y tiñendo el alcohol con ese característico tono dorado oscuro. Es recomendable agitar el tarro de vez en cuando.
  3. El almíbar: Pasados los 40 días, preparamos un almíbar calentando el agua con el azúcar durante unos 10 minutos hasta que se disuelva por completo. Dejamos que se enfríe por completo.
  4. La mezcla final: Colamos el aguardiente macerado para retirar los restos de nuez y especias, y lo mezclamos con el almíbar frío. Removemos bien para integrar todos los sabores.
  5. El embotellado y reposo: Embotellamos el licor resultante en botellas de cristal. Aunque ya se puede tomar, lo ideal es dejarlo reposar en un lugar oscuro y fresco durante al menos un mes más para que el licor "se redonda" y gane finura en el paladar.



Consejo de Mapi:

​Sirve este licor bien frío en pequeñas copitas de cristal tallado después de una comida especial o como acompañamiento de pastas de té y dulces de almendra. ¡Verás cómo triunfa en cualquier sobremesa!


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