Papas arrugadas: El alma de la mesa canaria
Hace poco os compartí la receta del mojo rojo canario... Hoy toca el turno a su pareja inseparable: las papas arrugadas. Las papas con mojo son exquisitas y un éxito asegurado en cualquier reunión. Me gusta pensar en esta receta como el acompañante fiel que nunca falla, igual que esos platos sencillos que preparaba mi abuela, donde la calidad del producto lo es todo. Aquí, en mi cocina de Gran Canaria, prepararlas es un ritual que me devuelve la calma
Ingredientes:
2 kilos de papas para arrugar (lo ideal es usar variedades como la "papa bonita" o la "chinegua", pequeñas, de sabor cremoso y que quedan bien prietas al cocerse).
2 puñados de sal gorda marina (la fina no sirve)
Preparación:
Lava las papas muy bien, sin quitarles la piel, ya que esta es la que protegerá el interior y nos dará esa textura única. Ponlas en un caldero y añade la sal gorda marina. Vierte el agua justa, de modo que las papas queden cubiertas del todo.
Cuécelas a fuego medio durante unos 20-25 minutos, dependiendo del tamaño. Sabrás que están listas cuando, al pincharlas con un palillo, este entre sin esfuerzo.
El paso final es el que marca la diferencia: retira toda el agua del caldero, vuelve a poner las papas al fuego un instante y muévelas con cuidado para que pierdan la humedad sobrante y la sal se adhiera a la piel, dejándolas perfectamente arrugadas
Para que queden en su punto justo, el secreto está en no dejarlas secar demasiado al fuego tras retirar el agua. Debes mover el caldero con firmeza pero con cariño; solo queremos que la piel se "arrugue" y quede ese punto blanco de sal, no que se tuesten. Es un gesto que se aprende con los años y que le da ese acabado brillante y delicioso que tanto nos gust maravillosa isla, he ido aprendiendo trucos de las personas canarias que me han acogido con tanto cariño. Poco a poco voy perfeccionando mis recetas y este es uno de los secretos que he aprendido: al cocer las papas, añado un trozo de limón. El ácido actúa como un blanqueante natural que limpia la piel y evita que se oscurezca; así, el contraste entre la piel y la costra blanca de sal luce mucho más atractivo en la mesa."
El Truco de Mapi
Para que queden en su punto justo, el secreto está en no dejarlas secar demasiado al fuego tras retirar el agua. Debes mover el caldero con firmeza pero con cariño; solo queremos que la piel se "arrugue" y quede ese punto blanco de sal, no que se tuesten. Es un gesto que se aprende con los años y que le da ese acabado brillante y delicioso que tanto nos gusta.
Aunque llevo poco tiempo en esta maravillosa isla, he ido aprendiendo trucos de las personas canarias que me han acogido con tanto cariño. Poco a poco voy perfeccionando mis recetas y este es uno de los secretos que he aprendido: al cocer las papas, añado un trozo de limón. El ácido actúa como un blanqueante natural que limpia la piel y evita que se oscurezca; así, el contraste entre la piel y la costra blanca de sal luce mucho más atractivo en la mesa





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