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sábado, 10 de octubre de 2026

ALBONDIGAS DE CORDERO A LA MIEL

 




Albóndigas de cordero a la miel

La cocina cordobesa guarda el gusto por los sabores que se entrelazan y se complementan. Estas albóndigas de cordero combinan el aroma de las especias, la frescura de la hierbabuena, el dulzor de la miel y el toque crujiente de los piñones. Un plato de sabor intenso y una salsa melosa que invita a no dejar ni una gota en el plato.


Ingredientes

Para las albóndigas

  • 500 g de carne picada de cordero, preferiblemente de pierna o paletilla
  • 1 huevo
  • 1 rebanada de miga de pan, mojada en leche y bien escurrida
  • 1 diente de ajo picado o triturado

cucharadita de menta o hierbabuena fresca picada

  • Una pizca de comino
  • Una pizca de canela
  • Pimienta negra y sal al gusto
  • Harina para rebozar
  • Aceite de oliva virgen extra

Para la salsa

  • 1 cebolla finamente picada
  • 1 hoja de laurel
  • 2-3 cucharadas soperas de miel pura
  • Un puñado de piñones (unos 20-30 g)

½ vaso de vino blanco o vino oloroso, opcional

  • Agua o caldo de carne suave, el necesario






Elaboración

En un bol amplio ponemos la carne picada de cordero, el huevo, la miga de pan bien escurrida, el ajo triturado y la hierbabuena picada. Añadimos la sal, la pimienta negra, el comino y una pizca de canela.

Mezclamos bien con las manos hasta obtener una masa compacta y homogénea. Tapamos y dejamos reposar en la nevera durante unos 15 minutos para que se integren los sabores.

Sacamos la mezcla del frigorífico y formamos albóndigas de tamaño mediano, aproximadamente como una nuez. Las pasamos ligeramente por harina y sacudimos el exceso.

Calentamos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra en una cazuela y doramos las albóndigas por todos los lados. Las retiramos y reservamos en un plato.

En el mismo aceite, retirando una parte si hay demasiado, incorporamos la cebolla picada y la hoja de laurel. Cocinamos a fuego medio hasta que la cebolla esté tierna y empiece a tomar color.

Añadimos los piñones y los salteamos durante un minuto, removiendo para evitar que se quemen. Si utilizamos vino blanco u oloroso, lo vertemos en este momento y dejamos que hierva un par de minutos para que se evapore el alcohol.

Devolvemos las albóndigas a la cazuela y repartimos la miel por encima. Removemos con cuidado Removemos con cuidado para que se impregnebien de la salsa. Añadimos un poco de agua o caldo, lo justo para cubrir aproximadamente la mitad de las albóndigas.

Tapamos y dejamos cocinar a fuego lento durante unos 15-20 minutos, hasta que la carne esté hecha y la salsa se haya reducido, adquiriendo una textura melosa y brillante. Si vemos que se queda demasiadoespesa antes de tiempo, añadimos un poquito más de caldo.

Servimos las albóndigas calientes, acompañadas de cuscús, arroz blanco salteado o unas patatas fritas, perfectas para aprovechar la deliciosa salsa de miel.





Consejo de Mapi

La miel debe aportar dulzor sin ocultar el sabor del cordero ni el aroma de las especias. Por eso, es preferible empezar con dos cucharadas y añadir más si nos gusta una salsa más dulce. Si utilizamos vino oloroso y dejamos reducir la salsa lentamente, conseguiremos un fondo más aromático y sabroso.






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