Ternasco de Aragón con vino tinto y melocotón de Calanda
El ternasco es uno de esos platos que hablan de Aragón sin necesidad de muchas palabras. Una carne tierna y sabrosa, una buena cazuela y el tiempo necesario para que todo se haga despacio.
En esta receta se encuentra con dos productos muy nuestros: el vino tinto y el melocotón de Calanda. La fruta aporta un contraste dulce y delicado a la salsa, mientras el vino le da profundidad y ese sabor intenso que pide una buena rebanada de pan para no dejar ni una gota en el plato.
Es una de esas recetas para cocinar sin prisas, de las que llenan la cocina de aromas y hacen que uno sepa que ese día se va a comer bien.
Ingredientes
800 g de ternasco de Aragón en trozos, de paletilla o cuello
2 melocotones de Calanda, frescos o en almíbar
350 ml de vino tinto
350 ml de caldo de carne
1 cebolla grande
1 diente de ajo, opcional
Un chorro de brandy
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta
Una pizca de harina
Elaboración
Salpimentamos los trozos de ternasco y los enharinamos ligeramente. No necesitamos cubrirlos demasiado; esa pequeña cantidad de harina ayudará después a trabar la salsa.
Ponemos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra en una cazuela y doramos bien la carne por todos sus lados. Cuando esté bien sellada, añadimos un chorro de brandy y flambeamos con cuidado.
Retiramos el ternasco de la cazuela y lo reservamos.
En el mismo aceite, añadimos la cebolla y el ajo picados y dejamos que se hagan a fuego suave, lentamente, hasta que estén transparentes y bien caídos.
Volvemos a poner la carne en la cazuela, subimos un poco el fuego y añadimos el vino tinto. Dejamos que hierva durante unos tres minutos para que se evapore bien el alcohol.
Incorporamos el caldo de carne, tapamos la cazuela y dejamos cocinar a fuego suave durante unos 45-50 minutos, o hasta que el ternasco esté tierno.
Mientras tanto, cortamos los melocotones en gajos. Cuando la carne esté prácticamente hecha, los incorporamos a la cazuela y dejamos cocinar todo junto, esta vez destapado, durante los últimos 10 minutos.
La salsa irá reduciendo y espesando mientras el vino, la carne y el melocotón se van uniendo. El resultado debe ser una salsa sabrosa y ligada, con el punto dulce y aromático de los melocotones de Calanda.
Servimos el ternasco bien caliente, acompañado de los gajos de melocotón y con abundante salsa.
Consejo de Mapi
Si utilizas melocotón en almíbar, escúrrelo bien antes de incorporarlo a la cazuela. Así conservará su dulzor, pero no aportará demasiado líquido a la salsa.




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