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martes, 22 de septiembre de 2026

PESTIÑOS DE EPILA





Pestiños de Épila

Épila, en la provincia de Zaragoza, también guarda sus recetas de siempre, esas que se han hecho en las casas con ingredientes sencillos y que merece la pena seguir conservando.

Estos pestiños son una de ellas. Una masa fina, con el aroma de la matalahúva y el limón, que después de freírse se baña en miel. Recetas así forman parte de nuestra cocina y de nuestra memoria.


Ingredientes

Para la masa

500 g de harina de trigo, de fuerza o común

125 ml de aceite de oliva virgen extra

125 ml de vino blanco seco

1 cucharada de anís en grano (matalahúva)

La cáscara de 1 limón, sin la parte blanca

Una pizca de sal

Aceite de oliva suave o de girasol para freír


Para el enmelado

250 g de miel

50 ml de agua






Preparación

Calentamos los 125 ml de aceite de oliva en una sartén junto con la cáscara de limón. Cuando la cáscara empiece a dorarse, apagamos el fuego, retiramos el limón y añadimos la matalahúva. Dejamos que el aceite se temple por completo para que tome bien el aroma del anís sin que llegue a quemarse.

Ponemos la harina en un bol grande junto con una pizca de sal y hacemos un hueco en el centro. Vertemos el vino blanco y el aceite ya templado y colado.

Mezclamos primero con una cuchara y después pasamos la masa a la mesa. Amasamos con las manos hasta conseguir una masa lisa, elástica y que no se pegue a los dedos.

Formamos una bola, la tapamos con un paño limpio y la dejamos reposar a temperatura ambiente durante 30 o 45 minutos. Con este reposo la masa se relaja y será más fácil estirarla.

Estiramos la masa con un rodillo sobre una superficie ligeramente enharinada, dejándola lo más fina posible, aproximadamente de 1 o 2 mm.

Cortamos cuadrados de unos 6 x 6 cm. Cogemos dos esquinas opuestas de cada cuadrado, las llevamos hacia el centro y las presionamos firmemente para que queden unidas. Si hiciera falta, podemos humedecer la unión con una gotita de agua para que no se abra al freír.

Calentamos abundante aceite en una sartén honda y freímos los pestiños en pequeñas tandas hasta que estén dorados por los dos lados.

Los vamos sacando y dejando escurrir sobre papel absorbente.

Para preparar el enmelado, ponemos la miel y los 50 ml de agua en un cazo amplio y calentamos a fuego suave hasta que la miel quede líquida y homogénea.

Vamos pasando los pestiños, todavía tibios, por la miel durante unos segundos. Los escurrimos y los colocamos en una bandeja para que se enfríen.






Consejo de Mapi

La masa tiene que quedar bien fina, porque así los pestiños quedan ligeros y crujientes después de freírlos. Y al pasarlos por la miel no hay que dejarlos demasiado tiempo: entrar, bañar, escurrir y a la bandeja.

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