Mermelada de peras al vino tinto
Hay recetas que llegan a nuestras manos y, sin saber por qué, nos llevan directamente a un recuerdo.
Esta mermelada de peras al vino tinto fue una de esas recetas para mí. Al encontrarla, supe enseguida que tenía algo familiar, algo de aquellas elaboraciones sencillas y especiales que se hacían antiguamente en casa, cuando con fruta, azúcar, un poco de vino y paciencia se conseguían verdaderas maravillas.
La pera, delicada y dulce, se cocina lentamente con el vino tinto, la manzana y una rama de canela. El resultado es una mermelada elegante, aromática y con un precioso color oscuro, donde la dulzura de la fruta se encuentra con las notas profundas del vino y el perfume cálido de la canela.
Y quizá por eso me gusta tanto: porque detrás de una receta tan sencilla hay algo que nunca debería perderse en la cocina, el sabor de lo hecho despacio y con cariño.
Ingredientes
1 kg de peras, limpias, peladas y sin corazón120 ml de vino tinto
1 manzana entera, con piel y sin rabito
600 g de azúcar
1 rama de canela
Elaboración
Pelamos las peras, retiramos el corazón y las troceamos.
Las ponemos en una cazuela junto con el vino tinto, el azúcar, la manzana entera y la rama de canela.
Tapamos la cazuela dejando una pequeña abertura para que pueda salir el vapor y cocinamos a fuego medio. Poco a poco, las peras irán soltando su jugo.
Cuando hayan soltado suficiente líquido, retiramos la tapa y subimos el fuego hasta que la preparación comience a hervir.
En ese momento bajamos a fuego medio-alto y dejamos cocinar, removiendo con frecuencia, hasta que la fruta se vaya deshaciendo y la mezcla vaya espesando.
A medida que la mermelada espese tendremos que remover cada vez con más frecuencia para evitar que se pegue al fondo de la cazuela.
Transcurridos aproximadamente 45 minutos a 1 hora, comprobaremos el punto. El tiempo puede variar, por lo que nos guiaremos principalmente por la textura y el espesor que haya alcanzado la mermelada.
Retiramos del fuego y sacamos la manzana y la rama de canela.
Pasamos la preparación por un pasapurés para conseguir una textura fina y agradable. No utilizaremos batidora, ya que de esta manera conservaremos la textura característica de una buena mermelada casera.
Una vez preparada, llenamos los tarros de cristal previamente esterilizados, cerramos bien y los sometemos al baño María para asegurar su conservación.
Consejo de Mapi
En una mermelada, el tiempo es siempre orientativo. Lo importante es observar la fruta y saber reconocer su punto. Cuando empiece a espesar, debemos permanecer atentos y remover con frecuencia para evitar que se agarre.
Una cocción lenta y paciente será siempre nuestra mejor aliada para conseguir una mermelada llena de sabor.



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