Licor de peras con vainilla y cardamomo
La pera madura, la vainilla y el cardamomo hacen aquí una combinación de esas que sorprenden desde el primer sorbo. Un licor casero para preparar con paciencia, dejando que el tiempo haga su trabajo y que los aromas vayan pasando poco a poco a la bebida.
Es de esos licores que merece la pena guardar en la alacena y olvidar unos días. Porque cuando lo recuperamos, después de su reposo, nos encontramos con un sabor mucho más redondo y aromático.
Ingredientes
3 peras grandes o 6 pequeñas, dulces y maduras, como la variedad Conferencia
500 ml de vodka u orujo blanco
1 vaina de vainilla, abierta longitudinalmente
4-6 vainas de cardamomo, ligeramente machacadas
150 g de azúcar blanco
150 ml de agua, para preparar el jarabe
Elaboración tradicional
Pelamos las peras, retiramos el corazón y las pepitas y las cortamos en cubos pequeños.
Introducimos los trozos de pera en un tarro de cristal limpio y con cierre hermético. Añadimos la vaina de vainilla abierta y las vainas de cardamomo ligeramente machacadas.
Vertemos los 500 ml de vodka u orujo blanco hasta cubrir bien la fruta.
Cerramos el tarro herméticamente y lo guardamos en un lugar fresco, seco y oscuro durante un mínimo de 15 días. Una vez al día agitamos ligeramente el frasco para favorecer la maceración.
Pasado el tiempo de maceración, ponemos en un cazo los 150 ml de agua y los 150 g de azúcar. Calentamos hasta que el azúcar se haya disuelto completamente.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar el jarabe a temperatura ambiente.
Filtramos el líquido de la maceración con un colador fino o un filtro de tela para retirar los restos de fruta y las especias.
Mezclamos el licor filtrado con el jarabe de azúcar ya frío y removemos bien.
Vertemos la mezcla en una botella limpia y cerramos.
Aunque ya podemos consumirlo, si lo dejamos reposar una semana más en un lugar oscuro, el sabor mejorará notablemente y los aromas estarán mucho más integrados.
Consejo de Mapi
En los licores caseros, la paciencia también forma parte de la receta. Después de preparar el licor, ese último reposo merece la pena: una semana más puede hacer que los sabores se vuelvan más redondos y equilibrados.

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