CONEJO EN ADOBO AL ESTILO CANARIO
Hay recetas que saben a tierra, a cocina de siempre y a esos calderos que se ponían al fuego sin prisas, dejando que los aromas fueran llenando la casa. El conejo en adobo es una de esas preparaciones que forman parte de la cocina tradicional canaria, donde un buen majado de ajos, orégano, pimentón, vinagre y aceite consigue transformar un conejo sencillo en un plato lleno de sabor.
El secreto está en dejar que el adobo penetre bien en la carne. Si podemos prepararlo el día anterior, mucho mejor, porque el reposo hará que el conejo quede todavía más sabroso.
INGREDIENTES
1 conejo limpio y troceado
4 dientes de ajo
Sal gruesa
1 cucharada de orégano fresco o seco
1 cucharada de pimentón dulce o picante de la Vera
1/4 de vaso de vinagre
1 vaso de aceite de oliva virgen extra
1 guindilla
1 vaso de vino blanco
2 hojas de laurel
Un buen chorro de aceite de oliva virgen extra para freír el conejo
Papas para acompañar
ELABORACIÓN
Comenzamos preparando el adobo. Ponemos en un mortero los dientes de ajo, a los que previamente habremos retirado el germen, junto con un poco de sal gruesa. Majamos bien hasta conseguir una pasta.
Añadimos el orégano y seguimos majando. Incorporamos el pimentón, el vinagre y el aceite de oliva virgen extra. Removemos bien hasta integrar todos los ingredientes.
Embarramos con este adobo todos los trozos de conejo, procurando que queden bien impregnados. Dejamos reposar al menos una hora, aunque si podemos prepararlo de un día para otro, el resultado será mucho más sabroso.
Pasado el tiempo de reposo, ponemos un caldero plano y ancho al fuego y añadimos aceite de oliva, suficiente para cubrir el fondo pero sin exceso.
Cuando el aceite esté caliente, vamos dorando el conejo por tandas, por ambos lados, hasta que tome un bonito color dorado. Lo vamos retirando a un plato.
El conejo salpica bastante durante la fritura, así que conviene utilizar un utensilio largo para darle la vuelta a las piezas y hacerlo con cuidado.
Una vez tengamos todo el conejo frito, lo volvemos a poner en el caldero a fuego alto. Añadimos el adobo que nos haya quedado y llevamos a ebullición.
Incorporamos el vino blanco y dejamos hervir unos minutos para que se evapore el alcohol.
Añadimos la guindilla y las hojas de laurel. Bajamos el fuego al mínimo, tapamos el caldero y dejamos cocinar hasta que el conejo esté bien tierno.
Probamos y rectificamos de sal si fuera necesario.
Servimos el conejo bien caliente acompañado de unas papas sancochadas o unas papas arrugadas, según nuestras preferencias.
CONSEJO DE MAPI
El reposo es importante. Aunque con una hora de adobo ya podemos preparar el conejo, si lo dejamos de un día para otro los sabores penetrarán mucho mejor en la carne. Y al freírlo, paciencia y cuidado con las salpicaduras: el conejo debe quedar bien doradito antes de volver al caldero con su adobo.




No hay comentarios:
Publicar un comentario