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martes, 8 de septiembre de 2026

BUÑUELOS DE NACALAO RECETA TRADICIONAL

 






BUÑUELOS DE BACALAO


Hay recetas que huelen a cocina de siempre en cuanto empiezan a hacerse. Los buñuelos de bacalao son una de ellas.

Una receta sencilla, nacida de esos fogones donde se sabía sacar muchísimo partido a unos pocos ingredientes. Bacalao, ajo, perejil, un poco de harina y unas hebras de azafrán son suficientes para conseguir unos buñuelos dorados por fuera, tiernos por dentro y llenos de sabor.

Y hay pequeños detalles que marcan la diferencia: desalar bien el bacalao, aprovechar el agua de su cocción y, sobre todo, picarlo a cuchillo, dejando que podamos encontrar pequeños trocitos al comerlos.

Son de esas cosas que empiezas a comer y, cuando te quieres dar cuenta, ya estás pensando en coger otro. 


INGREDIENTES

250 g de migas de bacalao salado

2 dientes de ajo

1 ramillete de perejil fresco

1 huevo

150 ml de líquido: 75 ml de leche y 75 ml del agua de escaldar el bacalao

100 g de harina

1 sobre de levadura

Unas hebras de azafrán

Sal, si fuera necesaria


Aceite para freír


ELABORACIÓN

Lo primero que debemos hacer es desalar el bacalao. Lo lavamos muy bien con agua fría y lo ponemos en un recipiente amplio, cubierto con abundante agua.

Cambiamos el agua un par de veces y lo dejamos hasta el día siguiente. Antes de utilizarlo, probamos un pequeño trozo. Si conserva un ligero gusto salado, estará en su punto.

Ponemos el bacalao en un cazo con agua hirviendo y, cuando comience de nuevo el hervor, lo retiramos. Lo escurrimos bien y reservamos 75 ml del agua de cocción.

Desmenuzamos el bacalao. En casa me gusta picarlo a cuchillo, sin dejarlo demasiado fino, para que después podamos encontrar los trocitos en los buñuelos. Reservamos.

En un bol ponemos los ajos y el perejil bien picados. Añadimos el huevo y lo batimos ligeramente.

Incorporamos los 75 ml de leche y los 75 ml del agua de cocción del bacalao. Mezclamos bien.

Añadimos la harina junto con la levadura y las hebras de azafrán. Removemos hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos.

Incorporamos el bacalao desmenuzado y mezclamos bien. Probamos la masa y, si fuera necesario, añadimos un poco de sal.

Dejamos reposar la masa durante un rato para que la levadura pueda hacer su efecto.

Ponemos una buena cantidad de aceite en una sartén o cazo y esperamos a que esté bien caliente.

Con ayuda de dos cucharas vamos tomando pequeñas porciones de masa. Con una cuchara cogemos la cantidad deseada y con la otra empujamos la masa para dejarla caer en el aceite.

Al principio veremos que el buñuelo se va hacia el fondo, pero enseguida comenzará a subir y quedará flotando. Cuando esté dorado por un lado, le damos la vuelta para que se dore de manera uniforme.

Cuando los buñuelos estén bien dorados, los sacamos y los dejamos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Servimos bien calientes.



CONSEJO DE MAPI

El punto del aceite es importante: debe estar suficientemente caliente para que los buñuelos se doren por fuera sin absorber demasiado aceite, pero sin llegar a quemarlos.

Y no piquéis demasiado el bacalao. Es mucho más agradable encontrar esos pequeños trocitos cuando damos el primer bocado.

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