AJO FRITO ARAGONÉS
Hay platos que nacen de la cocina humilde, de esas recetas en las que se aprovechaba lo que había en la despensa y, con unos pocos ingredientes, se conseguía poner en la mesa un plato completo, caliente y reconfortante.
El ajo frito aragonés es uno de esos platos de nuestra cocina tradicional. Las judías, la calabaza y el arroz forman la base de esta receta, mientras que la panceta y el ajo dorados en aceite aportan ese sabor tan característico de la cocina de antes.
Es una elaboración sencilla, de las que se hacían sin prisas y con el fuego suave, dejando que cada ingrediente aportara lo suyo.
Una receta humilde, pero de esas que demuestran una vez más que la buena cocina nunca ha necesitado demasiados ingredientes, sino saber tratarlos.
INGREDIENTES
400 g de judías blancas secas
300 g de calabaza
100 g de arroz
4-6 dientes de ajo
100 g de panceta o tocino
Aceite de oliva virgen extra
1 hoja de laurel
Sal al gusto
ELABORACIÓN
Ponemos las judías blancas en remojo la noche anterior.
Al día siguiente, las escurrimos y las ponemos a cocer en una olla con agua, sal, un chorrito de aceite de oliva y la hoja de laurel. Dejamos que cuezan hasta que estén tiernas.
Mientras se hacen las judías, cortamos la calabaza en trozos y la cocemos.
En otra olla, o en la misma olla junto con la calabaza, cocemos el arroz durante aproximadamente 15 minutos.
En una sartén ponemos un buen chorro de aceite de oliva y freímos la panceta, cortada en trozos pequeños, junto con los dientes de ajo laminados. Dejamos que se hagan hasta que estén bien dorados, procurando que el ajo no llegue a quemarse.
Cuando tengamos todo cocinado, incorporamos a la sartén las judías blancas, la calabaza y el arroz, junto con la panceta, los ajos y todo el aceite de la fritura.
Añadimos un poco del caldo de cocción de las judías y dejamos que todo el conjunto hierva a fuego suave durante unos 5 minutos, para que los sabores se mezclen y el caldo tome todo el sabor de la fritura.
Probamos y rectificamos de sal si fuera necesario.
Servimos bien caliente.
CONSEJO DE MAPI
Este es uno de esos platos en los que el fuego suave hace su trabajo. No necesitamos prisas: esos minutos finales permiten que las judías, la calabaza y el arroz se impregnen del sabor del ajo y de la panceta.
Y, como en tantas recetas tradicionales aragonesas, el caldo de cocción es parte del plato: añadiremos solo el necesario para conseguir la textura que nos guste.


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