Asadillo cordobés
Hay sabores que no necesitan presentación porque, en cuanto llegan a la mesa, uno sabe que está en casa. El olor de los pimientos asándose, el tomate haciéndose despacito con el ajo y la cebolla, y ese aceite de oliva que termina de juntar todos los sabores...
El asadillo es de esas preparaciones sencillas que parecen poca cosa hasta que pruebas el primer bocado. Entonces entiendes que con unos buenos pimientos, un tomate maduro y el cariño de una cocina tranquila se puede hacer un plato de los que se quedan en la memoria.
En Córdoba, como tantas recetas de nuestra cocina, cada casa tendrá su manera de hacerlo. Esta es la que yo preparo: con sus pimientos asados, su sofrito y el huevo cocido por encima. Y si apetece, también admite unos trocitos de bonito o atún.
De esos platos que están todavía más ricos cuando han reposado un poquito y los sabores se han hecho amigos.
Ingredientes
4 pimientos rojos grandes
2 tomates maduros
1 cebolla mediana
2 o 3 dientes de ajo
2 huevos cocidos
Aceite de oliva virgen extra
Sal
Bonito o atún, opcional
Elaboración
Lavamos los pimientos, los untamos con un poco de aceite y los colocamos en una bandeja. Los asamos a 200 ºC durante unos 45 minutos.
Cuando estén asados, los sacamos y los ponemos en un recipiente tapado para que suden y se templen. Reservamos también los jugos que hayan soltado.
Mientras tanto, picamos muy fina la cebolla y los ajos y los ponemos a dorar en una sartén con aceite de oliva. Añadimos los tomates, también muy picados, y dejamos que se hagan hasta que el sofrito quede bien reducido.
Pelamos los pimientos y los cortamos en tiras. Los incorporamos al sofrito junto con sus jugos y dejamos cocinar todo junto durante unos minutos.
Dejamos enfriar y pasamos el asadillo a una fuente. Cocemos los huevos, los pelamos y los cortamos en rodajas o trozos, colocándolos por encima.
Si se desea, podemos añadir bonito o atún al servir.
Consejo de Mapi
No tires los jugos que sueltan los pimientos al asarse. Ahí hay muchísimo sabor y, al incorporarlos al sofrito, hacen que el asadillo quede mucho más jugoso y sabroso. Si lo dejamos reposar un poquito antes de servirlo, mejor todavía.




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