POTAS EN SALSA: Sabor a mar y sobremesa
Si hay un plato que siempre veo presente en las mesas de esas reuniones de amigos donde no faltan las risas, el buen vino y la charla, son las potas en salsa. Es una receta que respira mar por todos sus poros. A veces, las cosas más sencillas —como un buen cefalópodo guisado con paciencia— son las que terminan convirtiéndose en las estrellas de la comida.
Las potas tienen una textura muy particular y, al cocinarlas con ese majado tradicional, logran una salsa tan sabrosa que es casi imposible no acabar "rebañando" el plato con un buen pedazo de pan. Es una de esas elaboraciones que, al igual que nuestro famoso pulpo, demuestran que en la cocina canaria el secreto está en el mimo y en el tiempo que le dedicamos a cada paso. Aquí os traigo mi versión, directa de mis fogones a los vuestros.
Ingredientes
- 1 kilo de pota.
- 1 cebolla.
- 4 tomates.
- 3 dientes de ajo.
- 1/2 pimiento verde y 1/2 pimiento rojo.
- Tomillo, laurel, orégano, pimentón y comino.
- Aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta.
El Truco de MAPI (El majado)
No te limites a tirar los condimentos al agua. Haz un buen majado en el mortero con los ajos, el comino en grano, el azafrán o colorante y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Añádelo al guiso para que los aromas penetren profundamente en la carne de la pota.
Elaboración
- El sofrito: Picamos los pimientos, la cebolla y el ajo. En un caldero con un chorrito de aceite, hacemos un buen sofrito a fuego suave hasta que todas las verduras estén bien pochaditas. Añadimos el tomate picado y dejamos que coja cuerpo.
- La cocción: Añadimos la pota, cortada previamente en cuadraditos, y las especias junto con nuestro majado tradicional. Removemos bien para que los sabores se integren.
- A fuego lento: Dejamos cocer a fuego moderado. La pota soltará su propio jugo; si vemos que necesita un poco más de líquido, añadimos un chorrito de agua. Cocinamos con paciencia hasta que la pota esté en su punto y la salsa presente esa textura densa y brillante.
Sugerencia de servicio
Este plato es un clásico que no admite discusión: se sirve acompañado de papas sancochadas o unas buenas papas arrugadas. ¡Y, por supuesto, no olvidéis el pan para mojar en la salsa!





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