Acelgas rellenas de fiesta: memoria de la abuela en la mesa
Hay recetas que son mucho más que una combinación de ingredientes; son un puente directo con la infancia, con el calor de una cocina de pueblo y con las manos sabias de quienes nos enseñaron a valorar cada producto. Esta receta de acelgas rellenas es una auténtica joya de nuestra cocina aragonesa, de esas que preparaba mi abuela para vestir la mesa de fiesta aprovechando al máximo lo mejor de la huerta.
En esta casa no se tiraba nada: de una simple acelga nacían dos platos de lujo. Por un lado, unas pencas tiernas convertidas en deliciosos "libros" rellenos; por otro, las hojas verdes transformadas en unas albóndigas melosas y reconfortantes. ¡Pura magia de la abuela!
En esta casa no se tiraba nada: de una simple acelga nacían dos platos de lujo. Por un lado, unas pencas tiernas convertidas en deliciosos "libros" rellenos; por otro, las hojas verdes transformadas en unas albóndigas melosas y reconfortantes. ¡Pura magia de la abuela!
Ingredientes
Acelgas frescas (separando pencas y hojas)
Patatas
Jamón de Teruel
Queso cremoso que funda bien
Cebolla
2 dientes de ajo
Vino blanco
1 huevo
Nata para cocinar
Aceite de oliva virgen extra y sal
Patatas
Jamón de Teruel
Queso cremoso que funda bien
Cebolla
2 dientes de ajo
Vino blanco
1 huevo
Nata para cocinar
Aceite de oliva virgen extra y sal
modo de hacerlo
Las pencas: Comenzamos cortando las pencas y limpiándolas bien de hilos. Las cocemos al vapor en su punto exacto y las reservamos.
Las hojas y las albóndigas: De las hojas verdes, retiramos cualquier resto de las pencas y las picamos finitas en juliana. Pelamos las patatas, las troceamos y lo ponemos todo a hervir en la olla rápida con un poco de agua. Una vez cocido, lo ponemos a escurrir bien.
En una sartén con un chorrito de aceite, freímos los ajos muy picados con cuidado de que no se quemen. Añadimos las acelgas y las patatas escurridas y rehogamos el conjunto. Con la ayuda de un tenedor, machacamos bien las patatas hasta formar una masa homogénea. Dejamos que temple un poco y, con las manos ligeramente mojadas para que no se pegue, vamos dando forma a unas albóndigas tiernas. Las reservamos.
La salsa blanca: En un cazo pequeño con un hilito de aceite, pochamos la cebolla a fuego muy lento hasta que quede transparente, sin que llegue a tomar color. En ese punto, regamos con un chorrito de vino blanco y añadimos la nata
Mezclamos bien, dejamos que hierva unos minutos para que coja cuerpo y espese, y trituramos con la batidora para que quede una textura fina y sedosa.
El montaje y el rebozado: Secamos bien las pencas reservadas. Colocamos sobre una tira de penca una loncha fina de jamón de Teruel y una pequeña tira de queso y cerramos con otra penca a modo de libro. Repetimos el proceso con todas.
Pasamos las pencas rellenas primero por harina y después por huevo batido, y las freímos en abundante aceite caliente hasta que estén bien doradas y crujientes por fuera.
Emplatado
Para servir este plato de fiesta, colocamos una buena base de nuestra salsa blanca casera. Sobre ella, acomodamos las albóndigas melosas de acelga y patata, y al lado disponemos las pencas rellenas recién fritas, coronadas con unas tiras de jamón.
Un plato laborioso, lleno de mimo y tradición aragonesa que, bocado a bocado, nos devuelve a los mejores años de nuestra infancia.




No hay comentarios:
Publicar un comentario