TARTA CON SABOR A OTOÑO
A mí, el otoño me sabe a castañas y manzanas asadas, a caramelo, a canela, vainilla y anís estrellado.
Me sabe a cardamomo y a calabaza, a frutos secos y a setas recién cogidas.
Me sabe a tardes tranquilas en casa, a una cocina cálida y a esos aromas que parecen quedarse flotando en el aire cuando fuera empieza a refrescar.
Y esta tarta tiene, para mí, precisamente ese sabor y ese aroma que asocio a los días de otoño y a las tardes tranquilas en casa.
La descubrí por casualidad, una tarde en la que estaba leyendo recetas en distintos blogs, y desde entonces se ha convertido en una de mis tartas preferidas para disfrutar durante el otoño y el invierno.
Esta tarta no es una receta mía ni pertenece a nadie de mi entorno. La encontré navegando por Internet y me gustó tanto que quise traerla a La Alacena.
Como no conservo el nombre de su autora original, prefiero dejar constancia de ello aquí.
Si algún día la persona que creó esta receta llega a leerla en mi blog y reconoce su tarta, estaré encantada de saber quién está detrás de ella y de darle el reconocimiento que merece.
Porque las recetas también tienen historia, y cuando una receta llega hasta nuestra cocina desde las manos de otra persona, lo justo es reconocer su origen cuando podemos hacerlo.
Ingredientes
Para un molde de 20 cm
190 g de harina de repostería o la que prefieras.
30 g de harina de almendra.
2 cucharaditas de levadura de repostería.
100 g de azúcar moscabado o azúcar integral.
50 g de azúcar blanco.
2 huevos XL.
1 cucharadita de vainilla.
150 g de mantequilla derretida.
1 manzana grande.
20 g de almendras laminadas.
Canela en polvo.
Azúcar glas para decorar.
Elaboración
Precalentamos el horno a 170 ºC.
Engrasamos un molde de 20 cm con mantequilla y espolvoreamos ligeramente con harina.
En un bol mezclamos la harina de repostería, la harina de almendra y la levadura.
Añadimos los dos tipos de azúcar, los huevos, la vainilla y la mantequilla derretida. Batimos con unas varillas durante aproximadamente un minuto, hasta integrar bien todos los ingredientes.
Extendemos la mitad de la mezcla en el molde preparado.
Pelamos la manzana y la cortamos en rodajas finas. Colocamos las rodajas sobre la masa, cubriendo toda la superficie de manera ordenada, y espolvoreamos por encima una cucharada sopera de azúcar.
Vertemos el resto de la masa sobre las manzanas y la extendemos suavemente con ayuda de una espátula.
Espolvoreamos un poco de canela y cubrimos la superficie con las almendras laminadas.
Horneamos durante unos 50 minutos. Comprobamos que está cocida pinchando el centro con una brocheta; en mi horno, con 50 minutos queda perfecta.
Sacamos del horno y dejamos enfriar antes de desmoldar.
Una vez fría, espolvoreamos con azúcar glas.
Consejo de Mapi
No hay prisa para comerla. Esta es de esas tartas que saben todavía mejor cuando se dejan enfriar bien y todos sus aromas terminan de asentarse.
Una tarta sencilla, casera y llena de los sabores que para mí anuncian la llegada del otoño.



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