Las albóndigas eran uno de esos platos que nunca faltaban en casa de mi abuela. Las preparaba con calma, mezclando la carne a mano y dejando que la salsa se cocinara lentamente hasta quedar suave y llena de sabor. Es una receta sencilla, de las de siempre, que convierte unos ingredientes humildes en un plato inolvidable.
Ingredientes
Para las albóndigas
325 g de carne de ternera picada
125 g de carne de cerdo picada
80 g de cebolla muy picada
20 ml de aceite de oliva virgen extra
1 yema de huevo
2 huevos
1 diente de ajo picado
Un buen puñado de perejil fresco picado
2 rebanadas de pan de pueblo
Un chorrito de leche
2 cucharadas soperas de harina
Sal
Pimienta negra recién molida
Para la salsa
1 diente de ajo picado
500 g de cebolla picada
2 zanahorias cortadas en dados pequeños
Aceite de oliva virgen extra
1 copa de vino blanco
500 ml de caldo de hueso de jamón
500 ml de agua
Sal
2 cucharadas soperas de perejil fresco picado
Preparación
En una sartén, pocha la cebolla de las albóndigas con un poco de aceite de oliva, procurando que no llegue a dorarse. Déjala templar.
Pon en un bol la carne de ternera y la de cerdo junto con la cebolla pochada, los huevos, la yema, el ajo, el perejil, el pan previamente remojado en la leche y escurrido, la harina, la sal y la pimienta. Mezcla todo muy bien con las manos hasta obtener una masa homogénea.
Forma las albóndigas del tamaño que prefieras y pásalas ligeramente por harina.
En la misma sartén añade un poco más de aceite y fríelas a fuego vivo únicamente para sellarlas por fuera. No es necesario que se cocinen por dentro.
Elaboración de la salsa
En una cazuela sofríe la cebolla y el ajo con un buen chorro de aceite de oliva. Incorpora la zanahoria y cocina a fuego suave, con la cazuela tapada, durante unos 15 minutos.
Añade el vino blanco y deja que el alcohol se evapore.
Incorpora el agua y el caldo de jamón. Cocina unos minutos y tritura la salsa hasta que quede fina y cremosa. Prueba de sal y rectifica si fuera necesario.
Introduce las albóndigas en la salsa y deja que se cocinen lentamente hasta que estén tiernas y completamente hechas por dentro.
Cinco minutos antes de retirarlas del fuego, añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra y el perejil picado.
Estas albóndigas están aún más ricas de un día para otro. Acompáñalas con unas patatas fritas, arroz blanco o un buen trozo de pan de pueblo para disfrutar de toda la salsa.


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