La Borraja: Nuestra joya de la huerta
Antes de que nos pongamos manos a la obra, me gustaría contarte un poco sobre esta reina de nuestra tierra. La borraja (Borago officinalis) no es solo una verdura; es historia viva de Aragón. Se dice que ya era valorada hace miles de años, no solo por su sabor suave y delicado, sino también por sus propiedades reconfortantes. Antiguamente, los griegos la llamaban eupitrosyon, que traducido viene a ser algo así como "el bienestar". Es una planta que exige mimo: requiere un suelo rico, mucho cuidado en su crecimiento y, sobre todo, ese saber hacer tradicional que hace que la de nuestra tierra tenga una calidad inconfundible, esa C de Calidad que nos llena de orgullo.
Hoy nos vamos al huerto, ¡venga, ponte las botas!
Hoy vamos a preparar unas borrajas con patatas. No te parece increíble que de una semilla crezca una planta tan majestuosa, con esas flores azules tan vistosas. Pásame el jadico, vamos a cogerla y vámonos a casa
Te llega ese olor que inunda la cocina a campo, ¿verdad? Nada que ver con las que vienen en bote. Es nuestra historia; es ese verde brillante que solo tiene la borraja cuando la tratas con mimo desde el principio hasta el final.
Siéntate a la mesa, vamos a servirnos un plato. Coge la aceitera, échale un "tiroliro" de aceite y sabóralo. Esto no se compra; esto se cultiva, se recolecta y se saborea.
¿A que sabe diferente cuando sabes todo lo que lleva detrás?
Sigue descubriendo la borraja
Esta es solo la forma más tradicional de disfrutarla, pero la borraja da para mucho más. Si te ha gustado, te invito a que te des una vuelta por el resto de recetas que tengo en el blog; verás que es un ingrediente que nunca deja de sorprenderme






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