Este plato es un ejemplo perfecto de lo que significa para mí cocinar: dedicarle tiempo a los ingredientes, esperar a que los sabores se mezclen y, sobre todo, disfrutar de la recompensa de un guiso hecho con mimo. El rehogado de judías es una receta sencilla, de esas que, sin grandes complicaciones, logran llenar la casa de un aroma que te transporta a los fogones de toda la vida.
Aquí os dejo cómo lo preparo yo en mi cocina.
ELABORACIÓN:
- El inicio, con calma: El día anterior, pondremos las alubias a remojo el tiempo que nos indique el fabricante. Es el primer paso hacia un guiso perfecto.
- Preparación: Al día siguiente, escurrimos las alubias, las lavamos bien bajo el grifo de agua fría y las colocamos en la olla exprés.
- El sofrito triturado: Lavamos el pimiento, la cebolla y los ajos, los cortamos en trozos y los colocamos en el vaso de la batidora. Añadimos un poquito de agua y batimos bien hasta obtener una mezcla suave.
- Al caldero: Añadimos las verduras trituradas a la olla junto con las alubias y la salsa de tomate. Movemos todo bien con una cuchara para que los sabores empiecen a conocerse.
- El toque de sabor: Ahora incorporamos la pimienta, el pimentón, el tomillo, el laurel, el azafrán y, por último, la sal, ajustándola siempre a nuestro gusto.
- A fuego lento (en olla): Seguidamente, añadimos el vino blanco y el aceite. Cubrimos las alubias con agua, tapamos la olla y dejamos cocer de 25 a 30 minutos desde que empiece a silbar.
- Nota: Recordad que el tiempo de cocción puede variar un poco según si vuestra olla es rápida o súper rápida.
- El punto final: Cuando ya estén listas, comprobamos la cocción y el punto de sal. Si todo está a nuestro gusto, ¡ya lo tenemos!
- Sugerencia: En casa nos encanta servirlas acompañadas de un buen arroz blanco; es el complemento ideal para este plato.

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