GUISO DE TERNERA A LA ARAGONESA
No hay aroma que me transporte más rápido a mi infancia que el que sale de este caldero de bronce. Es el mismo que usaba mi abuela, la que ha visto pasar décadas de inviernos y sobremesas interminables. Hoy, en La Alacena de Mapi, comparto con vosotros este guiso de ternera a la aragonesa: un plato humilde, honesto y cargado de historia. La clave, como siempre, no es solo el producto de nuestra tierra, sino el fuego lento y el cariño de cocinar como antes.
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| Aasi la preparo yo |
Elaboración: El ritual del fuego lento
- La preparación: Comenzamos limpiando la carne y cortándola en dados medianos. La salpimentamos con mimo y la reservamos.
- El sofrito: En la olla de nuestra abuela, ponemos un chorro generoso de aceite de oliva. Cuando empiece a cantar, añadimos la cebolla, el ajo, el pimiento y el tomate. Dejamos que se pochen lentamente hasta que todo sea una confitura de sabores, añadiendo el perejil y la hoja de laurel al final para que suelten todo su aroma.
- El toque de vino: Incorporamos la carne al sofrito y subimos un poco el fuego para sellarla. Añadimos el vino blanco y dejamos que reduzca hasta que el alcohol se evapore y nos quede una base concentrada y brillante.
- La cocción: Vertemos el caldo de carne. Ahora llega el momento de paciencia: tapamos la olla y dejamos que todo se cocine a fuego lento durante aproximadamente una hora. Queremos que la carne se deshaga en la boca.
- El toque final: Mientras el guiso se hace, pelamos, lavamos y troceamos las patatas. Las freímos ligeramente en otra sartén hasta que estén doradas por fuera y las incorporamos a nuestra olla de barro unos 15 minutos antes de terminar la cocción. Esto permitirá que la patata absorba toda la melosidad de la salsa.
- Emplatado: Servimos bien caliente, rociando con esa salsa reducida y espesa que tanto nos gusta.



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